La eliminación de la Selección de Inglaterra en las semifinales de la Copa del Mundo sigue dejando secuelas y profundos análisis en el entorno británico. El exfutbolista e histórico delantero de los "Tres Leones", Michael Owen, sorprendió al mundo del fútbol al asegurar que la victoria en octavos de final ante México terminó siendo el peor enemigo de su propia selección.
En su más reciente columna para el diario Daily Mail, el ganador del Balón de Oro en 2001 arremetió de forma contundente contra el planteamiento táctico del director técnico Thomas Tuchel y la actitud conservadora adoptada por los jugadores tras superar al conjunto azteca.
"México fue lo peor que le pudo haber pasado a Inglaterra. No fue el modelo para ganar un Mundial, sino el modelo para perderlo", sentenció de forma tajante Owen.
De acuerdo con el análisis del exjugador del Real Madrid, la forma en que el combinado inglés resolvió el encuentro frente al Tricolor creó un espejismo de seguridad que calificó como una "lección errónea". Owen explicó que replegarse excesivamente cerca de su área para cuidar una ventaja mínima fomenta el miedo a perder en vez de buscar liquidar el partido, un error que repitieron fatalmente en la semifinal contra Argentina.
Las estadísticas respaldaron las quejas del exfutbolista: tras ponerse al frente en el marcador, Inglaterra cedió por completo la iniciativa, registrando apenas un 12% de posesión de balón antes de que la escuadra albiceleste consumara la remontada. Asimismo, el analista criticó severamente a Tuchel por meter hasta tres defensores al campo en momentos cruciales, enviando un mensaje de debilidad y dudas al plantel.
Para ejemplificar lo que realmente significa la valentía en el fútbol de élite, Owen comparó la postura de Inglaterra con la de España en su respectiva semifinal contra Francia. Destacó que el conjunto ibérico nunca renunció a la posesión ni se escondió atrás a pesar de tener una ventaja mínima ante un rival poderoso, lo cual los guio a la gran final.
Finalmente, la leyenda inglesa concluyó que aunque el equipo logró adjudicarse el tercer puesto del torneo, se perdió una oportunidad histórica debido a la falta de ambición. Aunque Inglaterra sacó a México de la competencia en los octavos de final, de manera irónica, el estilo conservador adoptado esa noche acabó por costarle el sueño del título a los europeos.









