Cuando se habla de rabia, la primera imagen que suele venir a la mente es la de un perro. La asociación tiene una explicación: a escala mundial, estos animales continúan detrás de la gran mayoría de los contagios humanos. Sin embargo, no son los únicos capaces de transmitir el virus.
Gatos, murciélagos y diferentes especies de fauna silvestre también pueden infectarse. Y el panorama resulta particularmente importante en América, donde décadas de vacunación y vigilancia han reducido drásticamente los casos asociados con perros y han dado mayor relevancia a la transmisión procedente de animales silvestres, especialmente murciélagos hematófagos.
México forma parte de ese cambio. El país consiguió eliminar como problema de salud pública la rabia humana transmitida por perros, pero eso no significa que el virus haya desaparecido ni que pueda ignorarse una mordedura o un arañazo de otro mamífero.
¿Qué animales pueden transmitir la rabia?
La rabia es una enfermedad viral que afecta el sistema nervioso central de los mamíferos, incluidos los seres humanos.
El virus se transmite principalmente mediante la saliva de un animal infectado. La vía más conocida es una mordedura, aunque también puede ingresar al organismo a través de arañazos o del contacto de saliva con una herida abierta o las mucosas de ojos y boca.
Además de los perros, entre los animales susceptibles de infectarse y transmitir la enfermedad se encuentran:
- Gatos
- Murciélagos
- Zorros
- Coyotes
- Lobos
- Chacales
- Mapaches
- Zorrillos o mofetas
Que un animal pertenezca a alguna de estas especies no significa que necesariamente tenga rabia. El riesgo depende de factores como la circulación del virus en la región, las condiciones del animal y el tipo de contacto que haya tenido con una persona.
Los gatos también pueden infectarse
Los gatos domésticos son susceptibles a la rabia y pueden transmitir el virus mediante su saliva si llegan a infectarse.
Esto hace que la vacunación de las mascotas continúe siendo una herramienta fundamental, incluso cuando un gato permanezca buena parte del tiempo dentro de casa.
El contacto con fauna silvestre puede representar una vía de exposición para los animales domésticos, por lo que mantener vigente su esquema de vacunación también funciona como una barrera de protección para las personas que viven con ellos.
Una mordedura o arañazo de un gato que pudiera estar infectado debe ser valorado por personal sanitario y no esperar a que aparezcan signos de enfermedad.
Murciélagos ganan relevancia en América
Mientras los perros siguen siendo responsables de hasta 99% de los casos humanos de rabia en el mundo, la situación en América ha cambiado de manera importante.
La Organización Panamericana de la Salud (OPS) reporta que la región redujo aproximadamente 98% la incidencia de rabia humana transmitida por perros, al pasar de alrededor de 300 casos en 1983 a 11 casos registrados entre 2025 y julio de 2026.
A medida que disminuyeron esos contagios, la transmisión procedente de fauna silvestre adquirió mayor relevancia.
Actualmente, el murciélago hematófago, Desmodus rotundus, es señalado por la OPS como el principal transmisor de rabia humana entre los animales silvestres en América.
Esto no significa que todos los murciélagos tengan rabia ni que encontrar uno represente automáticamente un contagio. Lo que sí requiere atención es el contacto directo, especialmente cuando existe una mordedura, arañazo o una exposición que no puede descartarse con seguridad.
México eliminó la rabia humana transmitida por perros
México alcanzó un logro sanitario histórico en 2019, cuando recibió el reconocimiento internacional por haber eliminado la rabia humana transmitida por perros como problema de salud pública.
La actualización de la Organización Mundial de la Salud (OMS) del 17 de septiembre de 2026 mantiene a México entre los países que han conseguido esa validación, junto con Chile y Bután.
El avance mexicano fue resultado de décadas de campañas de vacunación de perros, vigilancia epidemiológica, diagnóstico y atención de personas expuestas.
Sin embargo, existe una diferencia fundamental entre decir que México eliminó la rabia transmitida por perros y afirmar que eliminó la rabia.
El virus puede continuar circulando entre animales silvestres.
Por ello, el reconocimiento internacional no significa que las medidas de prevención puedan abandonarse.
Perros: el principal transmisor mundial
La situación mexicana tampoco debe extrapolarse al resto del planeta.
La OMS estima que los perros continúan relacionados con hasta 99% de los casos humanos de rabia a escala mundial, con una carga especialmente importante en regiones de Asia y África.
La enfermedad provoca decenas de miles de muertes cada año, pese a que puede prevenirse mediante vacunación animal y atención adecuada después de una exposición.
La estrategia internacional busca alcanzar para 2030 el objetivo de cero muertes humanas por rabia transmitida por perros, mediante vacunación masiva, vigilancia y disponibilidad de tratamientos posexposición.
¿Cómo se transmite la rabia?
Una persona puede exponerse cuando la saliva de un animal infectado entra en contacto con el organismo.
La mordedura es la situación más evidente, pero no es la única.
Un arañazo que rompa la piel también puede representar una exposición, al igual que la entrada de saliva infectada en una herida abierta o en mucosas.
En cambio, acariciar o alimentar a un animal, o recibir una lamida sobre piel completamente intacta, no equivale por sí mismo a una exposición de riesgo.
Esta diferencia resulta importante porque no todas las interacciones con animales requieren el mismo manejo médico.
Qué hacer después de una mordedura o arañazo
Ante la mordedura o el arañazo de un animal potencialmente infectado, la primera acción puede comenzar incluso antes de llegar a una unidad médica.
La OMS recomienda lavar inmediatamente la herida con abundante agua y jabón durante al menos 15 minutos.
Después se debe buscar atención médica para que personal de salud valore las características de la exposición y determine si es necesario iniciar la profilaxis posexposición.
Dependiendo del caso, ésta puede incluir vacunación antirrábica y, en determinadas exposiciones, inmunoglobulina antirrábica o anticuerpos monoclonales.
No se debe esperar a comprobar si aparecen síntomas.
¿Por qué es tan importante actuar antes de los síntomas?
La rabia tiene una característica que explica la urgencia.
Una vez que el virus alcanza el sistema nervioso central y aparecen las manifestaciones clínicas, la enfermedad es mortal. Sin embargo, una atención posexposición aplicada oportunamente puede evitar que el virus llegue a esa etapa.
Por eso, el tiempo posterior a una posible exposición es decisivo.
Fiebre, dolor y sensaciones anormales como hormigueo, ardor o picazón alrededor de la lesión pueden aparecer inicialmente. Conforme la infección avanza pueden desarrollarse alteraciones neurológicas graves.
Esperar esos signos para acudir al médico significa haber perdido el periodo en el que la prevención resulta determinante.
Controlar la rabia no significa bajar la guardia
El caso de México demuestra que la vacunación animal y la vigilancia sostenida pueden cambiar radicalmente el comportamiento de una enfermedad.
Pero también deja otra enseñanza: controlar la transmisión desde los perros no equivale a hacer desaparecer el virus de la naturaleza.
Murciélagos y otros mamíferos silvestres mantienen ciclos de transmisión que obligan a conservar la vigilancia, mientras que perros y gatos deben continuar protegidos mediante vacunación.
La rabia puede prevenirse. La clave está en no reducirla únicamente a la imagen de un perro enfermo y saber que, ante una exposición con un mamífero potencialmente infectado, la atención debe buscarse antes de que aparezca el primer síntoma.
*ARD









