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EU admite que tiene armas en órbita para el control espacial y defensa ante ataques enemigos


La Fuerza Espacial confirmó armas de control orbital para defender fuerzas de acciones hostiles
Por Blanca Castillo | 15 Septiembre, 2026
Internacional
EU admite que tiene armas en órbita para el control espacial y defensa ante ataques enemigos

Estados Unidos reconoció públicamente que mantiene armas desplegadas en la órbita terrestre destinadas a operaciones de control espacial, una revelación que marca un cambio en la forma en que Washington habla de sus capacidades militares fuera de la Tierra.

El secretario de la Fuerza Aérea estadounidense, Troy Meink, afirmó el 14 de septiembre durante la conferencia Air, Space & Cyber 2026, celebrada en Maryland, que la Fuerza Espacial ya dispone de sistemas en órbita capaces de proteger a las fuerzas estadounidenses frente a acciones hostiles de adversarios. Es la admisión pública más directa realizada hasta ahora por el gobierno estadounidense sobre este tipo de capacidades.

La declaración coloca abiertamente al espacio dentro de la estrategia militar estadounidense. Meink explicó que conservar el dominio en este entorno resulta fundamental no solo para las operaciones militares, sino también para actividades económicas y civiles que dependen de satélites de comunicaciones, navegación, vigilancia y alerta temprana.

¿Qué significa que Estados Unidos tenga armas de “control espacial”?

La expresión utilizada por las autoridades es “on-orbit space control weapons”, es decir, armas de control espacial desplegadas en órbita.

La propia doctrina de la Fuerza Espacial define el control espacial como el conjunto de operaciones necesarias para disputar y controlar este dominio. Su objetivo es alcanzar superioridad espacial: permitir que Estados Unidos y sus aliados puedan utilizar sus capacidades orbitales sin interferencias prohibitivas mientras restringen las de un adversario.

Ese concepto contempla tanto acciones ofensivas como defensivas y divide las operaciones en tres grandes áreas: guerra orbital, guerra electromagnética y guerra cibernética.

También contempla medios cinéticos y no cinéticos. Los primeros pueden producir efectos físicos sobre un objetivo, mientras los segundos abarcan mecanismos como interferencia electromagnética, ataques digitales u otras formas de degradar capacidades sin recurrir necesariamente a una destrucción física.

La afirmación de Meink, por tanto, no se limita a describir satélites militares convencionales de observación o comunicaciones: Washington reconoce formalmente que cuenta con sistemas orbitales concebidos como armas dentro de una misión de combate espacial.

 

Troy Meink, secretario de la Fuerza Aérea de Estados Unidos.

 

China y Rusia están en el centro de la estrategia espacial de EU

El reconocimiento ocurre mientras Estados Unidos identifica a China y Rusia como sus principales competidores militares en el espacio.

La Fuerza Espacial sostiene que China ha desarrollado y desplegado capacidades contraespaciales que incluyen misiles terrestres capaces de destruir satélites y sistemas láser diseñados para afectar sensores orbitales. También señala que Rusia ha realizado maniobras de aproximación con satélites y probado tecnologías que Washington considera potencialmente ofensivas.

Para las fuerzas estadounidenses, la dependencia de los satélites convierte el espacio en una pieza crítica de cualquier conflicto moderno. Sistemas orbitales permiten comunicaciones militares, posicionamiento mediante GPS, seguimiento de misiles, reconocimiento, selección de objetivos y coordinación de operaciones terrestres, navales y aéreas.

Una capacidad enemiga que inutilizara estos sistemas podría afectar simultáneamente operaciones en distintos frentes. Esa vulnerabilidad explica por qué la Fuerza Espacial ha elevado el control del espacio a una de sus funciones centrales.

Washington pasa de la ambigüedad a la disuasión abierta

Durante años, las autoridades estadounidenses hablaron públicamente de amenazas contra sus satélites y de la necesidad de protegerlos, pero evitaban reconocer de forma tan explícita que Estados Unidos ya tenía armas operativas en órbita.

Meink vinculó la nueva postura con la disuasión. Al hacer pública la existencia de estas capacidades, Washington busca que potenciales adversarios sepan que un ataque contra infraestructura estadounidense en el espacio puede encontrar una respuesta.

Este cambio coincide con una transformación doctrinal iniciada por la Fuerza Espacial. En documentos recientes, la institución plantea que la superioridad espacial requiere fuerzas capaces de realizar campañas sostenidas de control orbital, guerra electromagnética y operaciones cibernéticas, acompañadas de nuevos sistemas de mando, inteligencia e infraestructura.

También está acelerando herramientas para vigilar objetos a grandes distancias. El sistema Deep Space Advanced Radar Capability (DARC), por ejemplo, está diseñado para mejorar la detección y seguimiento de objetos hasta la órbita geoestacionaria y apoyar operaciones de control espacial.

China pide frenar la militarización del espacio

La revelación estadounidense provocó una respuesta de China, cuyo Ministerio de Relaciones Exteriores pidió a Washington detener la expansión de sus capacidades militares fuera de la Tierra.

El portavoz Guo Jiakun sostuvo que Pekín se opone a convertir el espacio en una zona de combate y advirtió sobre el riesgo de una carrera armamentista espacial. Rusia también reclamó mantener el espacio libre de armamento y planteó avanzar hacia una mayor desmilitarización.

Las posiciones enfrentadas muestran una paradoja: Estados Unidos argumenta que necesita incrementar sus capacidades porque sus rivales ya poseen herramientas capaces de atacar satélites, mientras China y Rusia presentan el despliegue estadounidense como una escalada que puede impulsar nuevas armas.

El resultado es una competencia en la que los satélites dejan de ser únicamente infraestructura de apoyo para convertirse en activos que deben ser defendidos y, potencialmente, objetivos dentro de una confrontación militar.

El Tratado del Espacio Ultraterrestre no prohíbe todas las armas

La presencia de armas estadounidenses en órbita también abre preguntas sobre las reglas internacionales que regulan el espacio.

El Tratado sobre el Espacio Ultraterrestre de 1967 prohíbe colocar en órbita armas nucleares u otras armas de destrucción masiva. También impide instalar este tipo de armamento en cuerpos celestes y prohíbe bases militares, pruebas de armas y maniobras militares en la Luna y otros cuerpos celestes.

Sin embargo, el tratado no establece una prohibición general de todas las armas convencionales o capacidades militares en la órbita terrestre. Esa diferencia jurídica ha permitido que las potencias desarrollen durante décadas tecnologías antisatélite, sistemas de interferencia, capacidades cibernéticas y otros recursos militares relacionados con el espacio.

El mismo marco internacional establece que los Estados son responsables de sus actividades espaciales y pueden enfrentar responsabilidades por daños causados por objetos lanzados al espacio.

La órbita se consolida como nuevo dominio militar

La creación de la Fuerza Espacial de Estados Unidos en 2019 formalizó un proceso que llevaba décadas desarrollándose: los satélites dejaron de ser únicamente herramientas de apoyo para transformarse en infraestructura estratégica indispensable para cualquier operación militar moderna.

La institución estadounidense ya considera el control espacial, las operaciones globales y el acceso al espacio como funciones fundamentales. Su planeación hacia 2040 contempla ampliar unidades, personal especializado, infraestructura protegida y fuerzas preparadas para combatir en un entorno orbital disputado.

El reconocimiento de armas desplegadas en órbita hace visible esa transformación. Estados Unidos ya no presenta el espacio únicamente como una zona desde la cual observar, comunicar o detectar amenazas: ahora reconoce públicamente que también posee capacidades militares diseñadas para disputar y defender ese dominio.

La competencia entre Estados Unidos, China y Rusia entra así en una etapa más abierta, donde el control de satélites, comunicaciones y órbitas estratégicas se convierte en parte directa del equilibrio militar entre las principales potencias.

 

 

*BC

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Editora web en Lo de Hoy y Diario Puntual, con 38 años de trayectoria en medios informativos, me he especializado en edición, redacción y publicación de contenidos periodísticos. Después de tantos años, sigo encontrando en el periodismo una profesión dinámica, exigente y llena de historias que contar. Disfruto de la música, el cine y el deporte, pasiones que me acompañan fuera de la vida profesional.
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