El ultraderechista José Antonio Kast, defensor de buena parte del legado del dictador Augusto Pinochet (1973-1990), ganó con amplia ventaja la segunda vuelta de las elecciones presidenciales en Chile, al imponerse a la comunista Jeannette Jara. La victoria fue reconocida por Estados Unidos, que anticipó un giro en materia de inmigración ilegal, seguridad y relaciones comerciales bilaterales.
Tras conocerse los resultados oficiales, Kast pidió “sabiduría, templanza y fortaleza” para enfrentar lo que calificó como “un año muy duro”, especialmente para enderezar la economía. Llamó además al “esfuerzo de todos” para recuperar los “valores esenciales para una vida correcta y sana”.

Resultados oficiales y reconocimiento de la derrota
De acuerdo con cifras del Servicio Electoral de Chile (Servel), Kast obtuvo el 58,16 % de los votos, frente al 41,84 % alcanzado por Jara, respaldada por la coalición de izquierdas que gobierna actualmente bajo el mandato de Gabriel Boric. La diferencia superó los dos millones de votos.
Minutos después de difundirse los datos, Jeannette Jara reconoció públicamente su derrota y confirmó que llamó al presidente electo para desearle éxito. En su cuenta de X, afirmó que la democracia “habló fuerte y claro” y reiteró su compromiso de seguir trabajando desde la oposición.
Esta fue la tercera candidatura presidencial de Kast, abogado de 59 años y líder del Partido Republicano, tras los comicios de 2017 y 2021. En esta ocasión logró capitalizar el desgaste del actual Gobierno y el clima de desaprobación ciudadana hacia Boric, quien no pudo postularse debido a la prohibición constitucional de reelección inmediata.

Boric y Kast acuerdan una transición ordenada
El presidente saliente, Gabriel Boric, llamó en vivo por televisión a Kast para felicitarlo por su triunfo, en un gesto que calificó como una “tradición republicana”. Le expresó su disposición a colaborar durante el proceso de transición y subrayó la responsabilidad que implica gobernar el país.
Por su parte, Kast aseguró que buscará una transición respetuosa y ordenada, y manifestó su interés en mantener diálogo con Boric incluso después de asumir el cargo el 11 de marzo. Ambos acordaron reunirse en el Palacio de La Moneda para iniciar el traspaso de mando.
Desde el retorno a la democracia en 1990, solo Sebastián Piñera había gobernado Chile desde la derecha. A diferencia de Kast, Piñera votó en contra de la continuidad de Pinochet en el plebiscito de 1988, un punto que marca distancia entre ambos liderazgos.
Seguridad, migración y discurso de mano dura
La elección se desarrolló con voto obligatorio, una medida que volvió a aplicarse en estos comicios. Más de 15,7 millones de ciudadanos estaban llamados a votar para el periodo presidencial 2026-2030. La jornada transcurrió con normalidad, salvo una falsa amenaza de bomba en Valparaíso y denuncias de mensajes políticos fuera del plazo legal.
El contexto electoral estuvo marcado por la inseguridad ciudadana, considerada la principal preocupación nacional. Según encuestas oficiales, más del 87 % de los chilenos percibe un aumento de la delincuencia, pese a que Chile se mantiene como uno de los países más seguros de América Latina.
Kast centró su campaña en propuestas de mano dura, con énfasis en el combate al crimen organizado y el control de la migración irregular. Prometió construir cárceles de máxima seguridad, reforzar fronteras con muros y vallas, desplegar fuerzas militares y acelerar la expulsión de extranjeros en situación irregular.
“El que no cumpla la ley se tiene que ir”, afirmó el presidente electo, al advertir que buscará cambios drásticos en política migratoria.
Relación con la ultraderecha internacional y respaldo externo
En la primera vuelta, los votos de los candidatos de derecha ya superaban el 50 %, lo que anticipaba el resultado final. Kast recibió el respaldo explícito de figuras como Johannes Kaiser y Evelyn Matthei, a quienes agradeció tras su victoria.
Admirador de líderes como Donald Trump, Giorgia Meloni y Javier Milei, Kast adelantó que buscará fortalecer la relación con Argentina. Milei lo felicitó por su “aplastante triunfo”, mientras que el secretario de Estado de EE.UU., Marco Rubio, destacó que Chile, bajo su liderazgo, impulsará prioridades compartidas en seguridad e inmigración.
También llegaron mensajes de felicitación desde Brasil, España y otros países de la región, reconociendo la legitimidad del proceso electoral chileno.

De concejal a presidente y su vínculo con el pinochetismo
Hijo de migrantes alemanes y hermano de Miguel Kast, exministro durante la dictadura, José Antonio Kast inició su carrera política en la UDI, partido del que se separó en 2016. Fue concejal, diputado durante más de 15 años y fundador del Partido Republicano en 2019.
Kast ha defendido históricamente el golpe de Estado de 1973 y parte del legado del régimen militar. Aunque asegura no respaldar violaciones a los derechos humanos, no ha descartado beneficios penitenciarios para exagentes condenados, como arresto domiciliario por razones de salud o edad.
Tras la derrota, Jeannette Jara llamó a la unidad desde la oposición y sostuvo que la democracia se fortalece al respetar la voluntad ciudadana. Reconoció que el resultado no fue el esperado, pero subrayó que la convicción democrática debe mantenerse firme.
Un Parlamento fragmentado y retos económicos
Kast asumirá con un Congreso fragmentado, sin mayorías absolutas en ninguna de las cámaras. En su discurso, llamó a construir consensos parlamentarios para avanzar en su agenda.
Además de la inseguridad, el nuevo Gobierno enfrentará desafíos económicos. Aunque el país creció un 2,6 % en 2024, casi la mitad de los hogares no llega a fin de mes. Kast propone un recorte fiscal de 6.000 millones de dólares en los primeros 18 meses, sin afectar programas sociales.
“Nos tocarán decisiones muy difíciles”, advirtió el presidente electo, al anticipar un periodo de ajustes profundos para Chile.
Con información RTVE
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