Despertarse a las 3 de la mañana y tener dificultades para volver a dormir es una situación más común de lo que parece. Aunque en ocasiones se atribuye a hábitos, preocupaciones o incluso creencias populares, especialistas en sueño explican que existen razones fisiológicas y médicas capaces de provocar despertares nocturnos de manera recurrente.
De acuerdo con información de la Clínica de Trastornos del Sueño de la UNAM, la Harvard Medical School y la Mayo Clinic, el sueño cambia conforme avanza la noche. Durante las primeras horas predominan las fases profundas, mientras que en la segunda mitad el descanso se vuelve más ligero y cualquier estímulo puede favorecer que una persona despierte.
El sueño se vuelve más ligero durante la madrugada
El cuerpo atraviesa ciclos de sueño que duran aproximadamente entre 90 y 110 minutos. En cada uno se alternan diferentes etapas, desde el sueño ligero hasta fases profundas y el sueño REM.
La mayor cantidad de sueño profundo se concentra durante las primeras horas de la noche. Por ello, conforme se acerca la madrugada, aumenta el tiempo que una persona permanece en fases ligeras. En ese momento, factores como ruido, temperatura, pensamientos, molestias físicas o cambios en la respiración pueden provocar un despertar.
La Clínica de Trastornos del Sueño de la Facultad de Medicina de la UNAM advierte que más de una tercera parte de los mexicanos en edad productiva no duerme lo suficiente. Además, la dificultad para mantener el sueño representa una de las principales razones por las que las personas buscan atención especializada.
El cortisol también cambia antes del amanecer
Otra explicación está relacionada con el cortisol, una hormona que ayuda al organismo a prepararse para iniciar el día. Según información de Harvard Medical School, sus niveles alcanzan uno de sus puntos más bajos alrededor de la medianoche y comienzan a incrementarse gradualmente desde aproximadamente las 2 de la mañana.
En condiciones normales, este proceso ocurre de manera progresiva y no debería despertar a una persona. Sin embargo, cuando existe estrés crónico o ansiedad, el sistema nervioso puede permanecer en un estado de alerta elevado.
De esta manera, el incremento natural del cortisol durante la madrugada puede coincidir con un organismo que ya se encuentra bajo tensión. El resultado puede ser un despertar repentino acompañado de pensamientos acelerados o dificultad para conciliar nuevamente el sueño.
Estrés y ansiedad pueden interrumpir el descanso
La Mayo Clinic identifica el estrés, la ansiedad y la depresión entre los factores frecuentes relacionados con los despertares nocturnos en adultos. Las preocupaciones laborales, familiares, económicas o personales pueden mantenerse activas incluso durante el descanso.
En estos casos, despertar a las 3 de la mañana no necesariamente significa que exista un problema específico con esa hora. Más bien, puede coincidir con una etapa del sueño en la que este se vuelve menos profundo y resulta más fácil que la actividad mental interrumpa el descanso.
La UNAM también señala que el insomnio no solamente consiste en tener problemas para quedarse dormido. La dificultad para mantener el sueño es igualmente importante y puede afectar el rendimiento durante el día, la salud mental y la calidad de vida.
La apnea del sueño puede provocar despertares
La apnea obstructiva del sueño es otra causa que debe considerarse cuando una persona despierta repetidamente durante la noche. Este trastorno ocurre cuando la vía respiratoria se bloquea de manera parcial o completa mientras la persona duerme.
Cuando disminuye la respiración, el organismo detecta el problema y activa una respuesta que puede provocar un despertar breve para recuperar el flujo de aire. Muchas veces, la persona no recuerda haber despertado, aunque el descanso queda fragmentado.
Los episodios pueden presentarse varias veces durante la noche y afectar considerablemente la calidad del sueño. Los ronquidos fuertes, pausas respiratorias observadas por otra persona, sensación de ahogo nocturno y cansancio durante el día son señales que justifican una valoración médica.
Cafeína, cenas y medicamentos también influyen
Los hábitos cotidianos pueden favorecer los despertares nocturnos. Consumir cafeína durante la tarde, realizar cenas abundantes o demasiado cerca de la hora de dormir y tomar siestas prolongadas son factores que pueden alterar el descanso.
Además, algunos medicamentos pueden interferir con los patrones normales del sueño. Por esta razón, cuando una persona comienza a despertar de manera recurrente durante la madrugada, conviene revisar con un profesional de la salud los medicamentos que utiliza y sus horarios.
La edad también modifica el patrón de descanso. Los adultos mayores tienden a dormir y despertar más temprano y pueden experimentar más interrupciones durante la noche sin que necesariamente exista una enfermedad.
Menopausia y cambios hormonales pueden fragmentar el sueño
En mujeres que atraviesan la perimenopausia o menopausia, los cambios hormonales también pueden explicar los despertares de madrugada. La disminución de estrógeno y progesterona puede favorecer los bochornos y las sudoraciones nocturnas, que interrumpen el descanso.
Por ello, despertar constantemente alrededor de las 3 de la mañana no tiene una sola causa. El momento del despertar puede coincidir con cambios naturales del organismo, pero también revelar estrés, ansiedad, apnea u otras condiciones.
¿Cuándo acudir con un especialista del sueño?
Si los despertares ocurren de manera frecuente y afectan el rendimiento durante el día, es recomendable consultar a un especialista en trastornos del sueño. El diagnóstico permite identificar si existe insomnio, apnea u otra alteración que esté fragmentando el descanso.
Intentar solucionar el problema por cuenta propia mediante medicamentos de venta libre o remedios caseros puede no resolver la causa. Mantener horarios regulares, limitar la cafeína por la tarde y procurar un ambiente adecuado para dormir puede ayudar, pero los despertares persistentes requieren una valoración profesional.
Con información de Infobae
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