Un violento tiroteo en Bondi Beach, una de las playas más emblemáticas de Australia, dejó un saldo de once personas muertas este domingo durante la celebración de la festividad judía de Janucá.
Las autoridades calificaron el acto como un "ataque terrorista" y ha sido condenado por una amplia lista de naciones, incluyendo Estados Unidos, Israel, Alemania, España e Irán.
La policía de Nueva Gales del Sur informó que los servicios de emergencia trasladaron a 29 heridos a hospitales locales. Uno de los presuntos atacantes murió en el lugar y el segundo se encuentra en estado crítico.
El primer ministro australiano, Anthony Albanese, declaró en un mensaje televisado que el suceso fue "un ataque dirigido contra los judíos australianos" en el primer día de Janucá, conocida como la Fiesta de las Luces.
Calificó el incidente como "un acto de maldad, antisemitismo y terrorismo que ha golpeado el corazón de nuestra nación", y reconoció como "héroes" a los ciudadanos que se enfrentaron a uno de los agresores.
La policía confirmó la naturaleza "terrorista" del tiroteo, señalando el hallazgo de "artefactos explosivos improvisados" en un vehículo cerca de la playa vinculado al atacante fallecido.
El asalto ocurrió durante el evento llamado Chanukah by the Sea, al que asistían cerca de mil personas. "Escuchamos los disparos. Fue impactante; se sintió como diez minutos de solo 'bang, bang, bang'.
Parecía un arma potente", relató a AFP Camilo Díaz, un estudiante chileno de 25 años que presenció el ataque. Reacciones Internacionales y Contexto El presidente israelí, Isaac Herzog, condenó el "ataque cruel contra los judíos".
El secretario de Estado de EE. UU., Marco Rubio, también condenó la masacre, aseverando que "el antisemitismo no tiene cabida en este mundo".
Desde Reino Unido, el rey Carlos III se declaró "consternado" y calificó la tragedia como "un espantoso ataque terrorista antisemita". Por su parte, el jefe del gobierno español, Pedro Sánchez, instó a "trabajar sin descanso para erradicar el antisemitismo y el terrorismo".
Incluso Irán, a través del portavoz de su cancillería, Esmail Baqeri, condenó el "violento ataque en Sídney, Australia", manifestando que su país rechaza "el terrorismo y el asesinato" de personas. Bondi Beach, ubicada en el este de Sídney, es una de las zonas recreativas más populares del país.
Los servicios de emergencia recibieron las primeras llamadas alrededor de las 18:47 horas. La colina que da acceso a la playa quedó cubierta de objetos abandonados por las personas que huyeron, incluyendo un cochecito de bebé. Un residente, Harry Wilson, declaró al Sydney Morning Herald que vio "al menos diez personas en el suelo y sangre por todas partes".
El jefe de la Asociación Judía de Australia, Robert Gregory, calificó el tiroteo como "una tragedia, absolutamente previsible" y criticó al gobierno por no haber tomado las "medidas adecuadas para proteger a la comunidad judía".
Cabe señalar que, tras el ataque de Hamás contra Israel en octubre de 2023, Australia ha experimentado un aumento de incidentes antisemitas.
El gobierno australiano había acusado previamente a Irán de orquestar otros ataques, como incendios en un café kosher y una sinagoga en octubre y diciembre de 2024, respectivamente.
Horas después del ataque, la playa permanecía desierta. Testigos del horror se congregaban cerca, intentando asimilar la tragedia, mientras personal médico atendía a personas en estado de shock.














