En el sur de Guanajuato, entre las aguas de la Presa Solís, permanece una construcción que recuerda que antes del embalse hubo pueblos, viviendas, caminos y tierras de cultivo: la Iglesia Hundida de Puruagüita, uno de los destinos más singulares de la región.
El antiguo templo pertenecía a Puruagüita Viejo, población que fue desplazada cuando la construcción de la presa obligó a sus habitantes a trasladarse a terrenos más altos. Más de siete décadas después, el nivel del agua determina cuánto de la estructura puede observarse y convierte cada visita en una experiencia distinta.
El atractivo se encuentra asociado con Jerécuaro, aunque varias experiencias turísticas parten desde Paso de Ovejas, en Tarandacuao, para llegar remando hasta los vestigios. El recorrido combina historia, paisaje, observación de aves y navegación en kayak.
Un pueblo quedó debajo de la Presa Solís
La historia de la iglesia está ligada directamente a la construcción de la Presa Solís sobre el río Lerma, una obra hidráulica desarrollada entre 1939 y 1949 para almacenar agua, regular avenidas y fortalecer el riego agrícola del Bajío. La presa fue inaugurada el 15 de mayo de 1949.
Su construcción tuvo un costo social considerable. Los registros históricos documentan el desplazamiento de 22 poblados de Guanajuato, entre ellos Agua Blanca, Chupícuaro, Paso de Ovejas, Puruagüita, Solís y Zatemayé. Parte de esas comunidades desapareció bajo el nuevo vaso y sus habitantes tuvieron que establecerse en otros puntos.
En el caso de Puruagüita Viejo, investigaciones históricas ubican su territorio dentro de la zona inundada y documentan que sus habitantes fueron trasladados en 1949 para conformar Puruagüita Nuevo. La iglesia es uno de los vestigios más visibles de aquel asentamiento.
El impacto del proyecto fue todavía más amplio: bajo las aguas quedaron también estructuras de antiguos poblados y áreas vinculadas con la cultura Chupícuaro, una tradición arqueológica fundamental para conocer a las sociedades prehispánicas que habitaron la cuenca del Lerma. El INAH ha documentado que las obras de la Presa Solís dieron pie a algunos de los primeros trabajos de salvamento arqueológico realizados en México.
¿Por qué unas veces se ve la iglesia y otras queda bajo el agua?
La imagen de la Iglesia Hundida de Puruagüita cambia durante el año porque depende directamente del almacenamiento de la presa.
Cuando el nivel disminuye pueden quedar expuestos muros y otros elementos arquitectónicos. Con un almacenamiento mayor, buena parte del antiguo templo vuelve a quedar sumergida y la visita se realiza navegando sobre el lugar donde estuvo la comunidad.
Por ello, las fotografías tomadas durante temporadas distintas pueden mostrar escenarios completamente diferentes: desde grandes porciones de la construcción fuera del agua hasta apenas algunos elementos visibles.
La propia promoción turística de Guanajuato mantiene actualmente a la Iglesia Hundida de Puruagüita como uno de sus atractivos naturales destacados de Jerécuaro y contempla experiencias en kayak para aproximarse al recinto.
Cómo llegar a la Iglesia Hundida de Puruagüita
No se trata de un templo al que pueda llegarse simplemente estacionando el automóvil frente a la puerta. La iglesia está dentro del vaso de la Presa Solís, por lo que el último tramo normalmente requiere navegación.
Una opción es llegar primero a Jerécuaro, Guanajuato. La cabecera municipal está comunicada por la carretera federal 120, que conecta la zona con Acámbaro y otros puntos del centro del país. Desde Jerécuaro existe un ramal carretero hacia Puruagüita; el programa municipal identifica ese acceso como el tramo estatal E83.

Desde la actual comunidad de Puruagüita se puede buscar el acceso a la ribera y coordinar previamente una experiencia con prestadores de servicios de la región. La ubicación exacta para embarcar puede cambiar según el nivel de la presa y el operador contratado.
Otra de las rutas utilizadas para las excursiones parte desde Tarandacuao hacia Paso de Ovejas, comunidad localizada junto a la Presa Solís. Documentación oficial y turística ubica este punto como área para practicar remo, pesca, observación de aves y recorridos por el embalse.
Desde Tarandacuao existe la carretera estatal hacia Paso de Ovejas. Registros técnicos sitúan la localidad aproximadamente a 8.5 kilómetros al noreste de la cabecera municipal, mientras que experiencias turísticas de kayak utilizan esta comunidad como punto de inicio para navegar en dirección a la iglesia.
Si el viaje comienza en Acámbaro, esta ciudad funciona como uno de los principales puntos de referencia para internarse en la región de la Presa Solís. Desde ahí puede continuarse hacia Jerécuaro y Puruagüita o hacia Tarandacuao y Paso de Ovejas, dependiendo del punto de reunión indicado por el prestador del recorrido.
Antes de salir conviene confirmar directamente dónde será el embarque, ya que algunas experiencias se anuncian en Jerécuaro y otras parten desde Tarandacuao.

El recorrido en kayak hasta el antiguo templo
Una de las experiencias documentadas parte desde Paso de Ovejas y contempla alrededor de tres horas de remada en la sección conocida como Iglesia Hundida. El recorrido atraviesa la Presa Solís acompañado por guías y permite observar aves acuáticas y el paisaje montañoso que rodea el embalse.
La oferta turística estatal también contempla recorridos en kayak individual o doble. Dependiendo del nivel del agua y las condiciones de navegación, algunas experiencias permiten aproximarse al antiguo recinto e incluso llegar al área donde estuvo el altar.
El ingreso al interior de la estructura no debe asumirse como parte garantizada del paseo. Las condiciones del agua, clima y seguridad determinan hasta dónde puede llegar cada recorrido.
Qué tomar en cuenta antes de visitar Puruagüita
Lo recomendable es reservar con anticipación un recorrido guiado, especialmente si la intención es navegar hasta la iglesia. Los operadores especializados proporcionan kayak, remo, chaleco salvavidas y acompañamiento durante la travesía.
También conviene llevar ropa que pueda mojarse, protección solar, gorra, agua potable, calzado adecuado y una bolsa impermeable para teléfonos o cámaras.
El nivel de los cuerpos de agua de Guanajuato cambia con la temporada de lluvias. El reporte hidrometeorológico estatal del 8 de septiembre de 2026 señaló que las principales presas de la entidad promediaban 81.1 por ciento de almacenamiento, con la Presa Solís entre los embalses bajo seguimiento.
Esa variación es precisamente parte de lo que hace especial al lugar. Cuando el agua baja, la presa devuelve fragmentos del antiguo pueblo; cuando aumenta, el paisaje vuelve a cubrirlos.
Más que una iglesia hundida
La Iglesia Hundida de Puruagüita puede parecer a primera vista una curiosidad turística, pero detrás de sus paredes permanece la memoria de un proceso mucho mayor.
Donde ahora navegan kayaks alguna vez hubo caminos, casas y familias. La Presa Solís transformó la región y permitió ampliar el aprovechamiento agrícola del agua del río Lerma, pero también obligó a miles de habitantes de distintas comunidades a abandonar los lugares donde habían construido su vida.
Puruagüita conserva uno de los recordatorios más visibles de aquella transformación. Una iglesia que no desapareció por completo y que, dependiendo del nivel de la Presa Solís, vuelve a asomarse entre el agua más de 75 años después.
*ARD









