Dormir bien deja de ser sencillo para muchas personas conforme avanzan los años. Despertares frecuentes, dificultad para conciliar el sueño o levantarse demasiado temprano son algunos de los cambios más comunes que aparecen después de los 50 años. Aunque muchas veces se consideran normales, especialistas advierten que el deterioro del descanso también puede afectar seriamente la salud física y mental.
El doctor Luigi Ferini Strambi, jefe del Centro de Medicina del Sueño del IRCCS Ospedale San Raffaele de Italia, explicó que actualmente las personas duermen hasta 90 minutos menos por noche que hace un siglo. Además, señaló que la privación del sueño aumenta el riesgo de enfermedades cardiovasculares, obesidad, diabetes y problemas cognitivos.
El reloj biológico cambia con el envejecimiento
Con el paso del tiempo, el cuerpo modifica su funcionamiento interno. Según Ferini Strambi, el llamado “adelanto de fase” provoca que las personas tengan sueño más temprano y también despierten antes.
El especialista detalló que entre los 50 y los 60 años los ciclos del sueño se vuelven más cortos y menos profundos. Esto provoca un descanso más ligero y sensible a estímulos externos como ruido, luz o cambios de temperatura.
Además, explicó que disminuye el sueño profundo, etapa fundamental para la recuperación física y mental.
El sueño profundo ayuda a limpiar el cerebro
El neurólogo italiano señaló que durante la fase profunda del sueño el cerebro activa el sistema glinfático, encargado de eliminar proteínas dañinas como el beta-amiloide, relacionado con el Alzheimer.
“Si el sueño profundo dura menos, el sistema de limpieza y la consolidación de la memoria funcionan peor”, advirtió.
La Fundación Nacional del Sueño de Estados Unidos explica que una persona adulta debe dormir entre siete y nueve horas por noche, mientras que los mayores de 65 años necesitan entre siete y ocho horas.
Ansiedad, estrés y dolor también afectan el descanso
La psiquiatra y especialista en sueño Myriam Monczor explicó que el sueño se vuelve más superficial con la edad y aumentan los despertares nocturnos.
Además, afirmó que factores como dolor, estrés, ansiedad, depresión y cambios de rutina alteran fácilmente la calidad del descanso.
“A veces el insomnio se asocia a ansiedad y ambos cuadros se retroalimentan”, señaló la especialista.
Los expertos recomiendan consultar a un médico cuando aparece cansancio diurno intenso, somnolencia constante o problemas que interfieren con las actividades cotidianas.
Consejos para dormir mejor después de los 50 años
Especialistas recomiendan mantener hábitos saludables para mejorar el descanso:
- Dormir y despertar siempre a la misma hora
- Evitar pantallas antes de acostarse
- Reducir el consumo de cafeína y alcohol
- Limitar las siestas a 30 minutos
- Mantener la habitación oscura y silenciosa
- Realizar actividad física regularmente
- Evitar cenas abundantes
- Practicar técnicas de relajación
Además, los expertos desaconsejan dormir frente al televisor o utilizar sonidos ambientales durante toda la noche.
Dormir bien mejora la calidad de vida
Los especialistas coinciden en que el sueño es esencial para la salud física, emocional y cognitiva. Dormir adecuadamente fortalece la memoria, regula emociones y ayuda al cuerpo a recuperarse diariamente.
Por ello, identificar cambios importantes en el descanso y adoptar hábitos saludables puede marcar una diferencia significativa en la calidad de vida durante el envejecimiento.
Con información de Infobae
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