El Servicio de Administración Tributaria (SAT) prepara un nuevo esquema para seguir el rastro fiscal de la gasolina y el diésel desde su entrada al país hasta su venta en las estaciones de servicio, como parte de la estrategia federal contra el huachicol fiscal y la evasión de impuestos.
La presidenta Claudia Sheinbaum adelantó que la propuesta busca dar trazabilidad al Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS) pagado durante la importación de combustibles, de manera que pueda identificarse su recorrido durante la distribución y hasta la venta final en una gasolinera. La medida está prevista dentro del Paquete Económico 2027.

Cómo funcionaría la trazabilidad del IEPS en gasolina y diésel
El planteamiento parte de vincular el impuesto pagado al momento de importar el combustible con las operaciones posteriores de distribución y comercialización. El objetivo es que las autoridades puedan detectar diferencias entre lo que ingresa legalmente al país, lo que se declara fiscalmente y lo que finalmente llega a los puntos de venta.
Sheinbaum explicó que el SAT todavía debe realizar adecuaciones para aplicar el mecanismo, por lo que no entrará en funcionamiento de manera inmediata. Hasta ahora no se han publicado las especificaciones técnicas completas que tendrá el nuevo sistema de trazabilidad para 2027.
El SAT ya cuenta con herramientas para vigilar el movimiento de hidrocarburos. El Código Fiscal de la Federación establece que quienes produzcan, transporten, almacenen, distribuyan o vendan hidrocarburos y petrolíferos deben utilizar equipos y programas para llevar controles volumétricos, además de registrar recepciones, entregas, existencias, CFDI y pedimentos relacionados con esas operaciones.
La regulación fiscal vigente también obliga a determinados contribuyentes a generar información diaria y mensual sobre esos movimientos. Los reportes deben incorporar datos de los volúmenes recibidos y entregados, inventarios y documentos fiscales asociados, mientras que las especificaciones de los equipos y sistemas están desarrolladas en los anexos 21, 22 y 23 de la Resolución Miscelánea Fiscal.

Huachicol fiscal: dónde busca cerrar el paso el SAT
El llamado huachicol fiscal no se limita al robo físico de combustible de ductos. Dentro de este esquema también se encuentra el contrabando mediante operaciones en las que se declara un volumen inferior al realmente importado o se registra el combustible como otro producto para evitar el pago de impuestos.
Sheinbaum explicó en julio que entre las maniobras detectadas están precisamente el ingreso de pipas con más combustible del declarado y la importación de hidrocarburos registrados como mercancías distintas que no pagan el mismo IEPS. Estas operaciones provocan un perjuicio fiscal al evitar los impuestos correspondientes a la importación y comercialización del producto.
El Gobierno federal ya integró además una base de datos sobre trazabilidad de combustibles en la que participan SAT, Aduanas, Secretaría de Energía y Pemex, con revisiones periódicas para identificar irregularidades. Sheinbaum informó el 2 de septiembre que también participa la Agencia de Seguridad, Energía y Ambiente y que desde el inicio de su administración habían sido retirados 63 permisos de agentes aduanales.
El nuevo esquema anunciado para 2027 busca reforzar esa vigilancia al conectar el componente fiscal del combustible con su recorrido comercial, reduciendo espacios para que una importación legal termine mezclándose con operaciones que no coinciden con los impuestos, volúmenes o documentos declarados.
Sheinbaum aclara que no habrá un nuevo impuesto
La presidenta sostuvo que la trazabilidad no implica crear un impuesto adicional a la gasolina o al diésel. El IEPS ya existe y la propuesta se concentra en mejorar su seguimiento para impedir que empresas o intermediarios evadan su pago durante alguna etapa de la cadena de comercialización.
El planteamiento será incorporado a la propuesta del Paquete Económico 2027, cuya entrega al Congreso está prevista para el 8 de septiembre. Los documentos del paquete permitirán conocer el alcance legal de la medida, mientras que las adecuaciones técnicas que tendrá que realizar el SAT definirán posteriormente cómo operará la nueva trazabilidad sobre gasolina y diésel.
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