El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, firmó un decreto para reclasificar la marihuana como una sustancia adictiva menos peligrosa, una medida que busca fomentar la investigación médica sin abrir, por ahora, la puerta a una despenalización federal.
El mandatario afirmó que tomó esta decisión porque “la gente le suplicaba”, en especial personas que padecen dolores crónicos, quienes han solicitado mayores facilidades para el uso terapéutico del cannabis.

No implica despenalización federal
Trump subrayó que la medida no representa una despenalización del consumo de marihuana para fines distintos al médico. Antes de firmar el decreto, reiteró su postura personal contra las drogas y recordó que siempre aconsejó a sus hijos no consumirlas.
“Esto no es en absoluto una despenalización”, insistió el presidente, quien se ha declarado abstemio y contrario al uso recreativo de sustancias ilegales.

Decisión de “sentido común”, afirma el gobierno
Una alta funcionaria de la administración calificó la reclasificación como una decisión de “sentido común”, al recordar que la marihuana y los productos derivados del CBD ya son utilizados por numerosos pacientes en Estados Unidos para aliviar padecimientos crónicos.
Actualmente, la mayoría de los estados permiten el uso medicinal del cannabis y más de 20 entidades, incluida Washington D. C., han legalizado también su consumo recreativo.

Impulso a la investigación médica
El anuncio permitirá ampliar los estudios sobre los riesgos de adicción y los posibles beneficios terapéuticos del cannabis y sus derivados, según explicaron autoridades federales.
Además, el director del sistema público de salud Medicare, Mehmet Oz, informó que a partir de la próxima primavera millones de adultos mayores podrán recibir productos a base de CBD de manera gratuita.

Impacto económico y cambio histórico
La medida podría generar importantes repercusiones económicas, al reducir restricciones para empresas dedicadas al cultivo y comercialización de cannabis con fines médicos.
De acuerdo con el decreto, la marihuana pasará de la categoría 1 a la categoría 3. La primera incluye drogas como heroína, LSD y éxtasis, mientras que la tercera agrupa sustancias con riesgo de dependencia moderado o bajo, como algunos medicamentos con codeína.
El cannabis fue clasificado en la categoría 1 en 1970, durante el gobierno de Richard Nixon, como parte de la llamada “guerra contra las drogas”.

Proceso aún depende de la DEA
La reclasificación deberá ser evaluada por la Agencia Antidrogas de Estados Unidos (DEA), ya que los presidentes no pueden modificar unilateralmente la clasificación de una droga. No obstante, la orden instruye a la fiscal general Pam Bondi a acelerar el proceso.
El gobierno de Joe Biden había impulsado una iniciativa similar, pero no logró concretarla antes del regreso de Trump a la Casa Blanca en 2025.
Con información de El Mundo
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