Cuando Alligator Alcatraz apenas era un rumor, a finales de junio, grupos ambientalistas presentaron una demanda impugnando la legalidad del centro de detención, levantado en ocho días en los pantanos de los Everglades al oeste de Miami, sin consulta pública ni revisión ambiental. Este jueves, la jueza federal Kathleen Williams les dio la razón y ordenó que la cárcel para migrantes cese operaciones en 60 días.
La magistrada dictaminó que las instalaciones violan la ley al estar ubicadas en una Reserva de la Biosfera de la UNESCO y Patrimonio Mundial, un área protegida que la tribu Miccosukee considera sagrada.
“La Reserva Nacional Big Cypress se creó para proteger esta zona… Esta Orden no hace más que cumplir los requisitos básicos de la legislación”, señala la sentencia.

Suspensión de construcción y desmantelamiento
Hace dos semanas, la jueza ya había ordenado detener temporalmente cualquier construcción mientras avanzaba la demanda.
Ahora su decisión es definitiva: prohíbe la expansión del centro y el ingreso de más detenidos, y dicta que en 60 días se retiren cercas, luces, generadores y sistemas de deshechos. Aunque las estructuras habitacionales pueden permanecer, en la práctica deben desmantelarse.
Demanda ambiental y cultural
Los grupos Amigos de los Everglades, Earthjustice y el Centro para la Diversidad Biológica demandaron al DHS, ICE, Estado de Florida y Condado Miami-Dade, alegando que el centro dañaría irreparablemente el ecosistema y que se violaron leyes federales que exigen estudios de impacto.
La tribu Miccosukee se unió al pleito, afirmando que sus comunidades se encuentran a menos de 20 kilómetros del centro. Documentos judiciales muestran mapas con sitios sagrados y de importancia cultural dentro de la zona.

Reacciones de los demandantes
Eve Samples, directora de Amigos de los Everglades, calificó la decisión como “una victoria histórica para los Everglades y para quienes creen que esta área debe protegerse, no explotarse”.
Talbert Cypress, jefe de la tribu Miccosukee, afirmó que seguirán “luchando para garantizar que el gobierno respete la ley ambiental en tierras públicas sagradas. Defenderemos nuestra cultura, nuestra soberanía y los Everglades”.
Construcción y propósito del centro
Alligator Alcatraz fue levantado en junio con carpas, baños portátiles y tráileres de FEMA en el Aeropuerto Dade-Collier, al oeste de Miami, con capacidad para 5.000 personas.
Tras la visita del presidente Trump en julio, comenzó a recibir detenidos, y el gobernador Ron DeSantis aseguró que más de un centenar habían sido deportados desde allí.
DeSantis describió el centro como un “todo en uno” para acelerar deportaciones usando la pista de aterrizaje de 3.200 metros, remanente de un proyecto de aeropuerto cancelado en los años sesenta tras litigios con ambientalistas locales.

Impacto ambiental y cultural de los Everglades
Los Everglades, llamados el “río de hierba”, son un mosaico de pantanos, marismas y manglares que transportan agua desde el lago Okeechobee hasta la bahía de Florida, regulando inundaciones y sequías.
La urbanización y la agricultura han alterado su flujo natural, y el gobierno federal ha invertido millones en su restauración.
Para los Miccosukee, el centro amenaza los avances en la recuperación ambiental.
“No se han estudiado los impactos ambientales”, señalaron en un comunicado. El DHS calificó la demanda como “sin fundamento”.

Denuncias de maltrato a los detenidos
Paralelamente, defensores de migrantes han denunciado condiciones precarias en Alligator Alcatraz, con falta de higiene, alimentación deficiente y presión para aceptar deportaciones.
Otra demanda alegaba que los detenidos carecen de acceso al sistema de justicia, y un juez ordenó trasladar el caso a un tribunal en el centro de Florida para continuar con el litigio.

Con información de El País
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