Lo que parecía una escena salida de una película ocurrió frente a decenas de miles de personas en Ciudad del Cabo, Sudáfrica. Dos aviones comerciales volaron en formación a una altura extraordinariamente baja sobre el DHL Stadium, minutos antes del partido de rugby entre los Springboks y los All Blacks.
Los videos del momento se propagaron rápidamente por redes sociales debido a la cercanía de las aeronaves con el techo del inmueble. El cálculo disponible indica que el avión que encabezaba la formación llegó a estar apenas entre 12.5 y 14 metros por encima de la estructura del estadio.
La maniobra no fue un accidente, una desviación de ruta ni un aterrizaje de emergencia. Se trató de una exhibición previamente planeada y ensayada por la aerolínea sudafricana Airlink, que asegura haber contado con autorización y apoyo de las autoridades aeronáuticas. Aun así, la reducida distancia abrió un debate sobre el margen de seguridad utilizado.
Apenas 12 a 14 metros separaron al avión del techo
El sobrevuelo ocurrió el sábado 29 de agosto de 2026, antes del segundo Test de la serie Rugby’s Greatest Rivalry entre Sudáfrica y Nueva Zelanda. Alrededor de 56 mil espectadores se encontraban en el estadio cuando las aeronaves aparecieron sobre las gradas.
Participaron un Embraer E195, matrícula ZS-YDE, y un Embraer E190, matrícula ZS-YAE, ambos con diseños especiales relacionados con la rivalidad deportiva. Airlink ya había utilizado esas dos aeronaves en una exhibición realizada una semana antes sobre Ellis Park, en Johannesburgo.
La estimación de altura se obtuvo a partir de los registros de vuelo. El dato ADS-B más bajo marcó 50 pies bajo presión estándar, pero al corregirlo con la presión atmosférica local la aeronave se encontraba aproximadamente entre 205 y 210 pies sobre el nivel medio del mar.
El DHL Stadium se encuentra prácticamente al nivel del mar y su estructura alcanza unos 164 pies, cerca de 50 metros, por lo que el margen calculado sobre el techo quedó entre 41 y 46 pies, equivalentes a unos 12.5 y 14 metros.
Uno de los videos también muestra al segundo avión atravesando el humo producido por los efectos de la ceremonia previa al encuentro, lo que acentuó todavía más la impresión de proximidad.
Airlink asegura que el vuelo fue autorizado y ensayado
Ante las críticas que comenzaron a circular después del espectáculo, Airlink defendió la operación y explicó que volar a esa altura exigió planificación y ensayos previos.
Las aeronaves se desplazaron aproximadamente a 150 nudos, unos 278 kilómetros por hora, y cada una fue operada por tres capitanes sénior, quienes desempeñaron las funciones de comandante, copiloto y oficial técnico o de seguridad.
La compañía sostuvo que la South African Civil Aviation Authority (SACAA) y Air Traffic Navigation Services proporcionaron orientación, aprobación y apoyo para desarrollar el sobrevuelo.
Los registros internos de ambos aviones, añadió la aerolínea, muestran que la maniobra se mantuvo dentro de los límites de velocidad y altitud autorizados y ensayados para la exhibición.
Los aparatos utilizados son aviones comerciales que normalmente transportan pasajeros, pero durante este vuelo de exhibición no llevaban pasajeros a bordo. Sólo viajaban las tripulaciones encargadas de ejecutar la maniobra.
Autoridad aeronáutica revisará los datos del vuelo
La polémica no terminó con la explicación de Airlink.
Este 31 de agosto, se confirmó que la SACAA está revisando los datos registrados durante el sobrevuelo. Airlink entregó voluntariamente la información de los registradores digitales de vuelo de las dos aeronaves para que la autoridad pueda comprobar de manera independiente cómo se desarrolló la operación.
La aerolínea mantiene que los datos respaldan su versión de que los Embraer permanecieron dentro de los parámetros autorizados, pero decidió esperar el resultado de la revisión antes de ampliar sus declaraciones.
El análisis cobra relevancia porque especialistas en aviación han cuestionado si una separación de alrededor de 12 a 14 metros sobre un estadio lleno ofrecía suficiente margen de reacción frente a una eventual ráfaga de viento, turbulencia, impacto con aves o cualquier otra contingencia inesperada.
Hasta ahora no existe evidencia de que los aviones hayan perdido el control, estuvieran a punto de chocar contra el estadio o que la maniobra haya sido declarada ilegal. La discusión se concentra en determinar si el margen utilizado fue adecuado y si el vuelo se ejecutó exactamente dentro de las condiciones aprobadas.
El vuelo formaba parte de una histórica rivalidad de rugby
Airlink es el socio aéreo doméstico oficial de Rugby’s Greatest Rivalry 2026, serie que reúne a las selecciones de Sudáfrica y Nueva Zelanda en diferentes ciudades y para la cual la compañía transporta a jugadores, entrenadores y personal de ambos equipos.
El espectáculo también recuperó una tradición particularmente recordada en el rugby sudafricano. En 1995, antes de la final de la Copa Mundial entre Sudáfrica y Nueva Zelanda, un Boeing 747 de South African Airways realizó un célebre vuelo bajo sobre Ellis Park.
Tres décadas después, la pasada de los dos Embraer volvió a producir una imagen difícil de ignorar, aunque esta vez acompañada por una discusión internacional sobre seguridad aérea y el límite que deben tener este tipo de exhibiciones sobre lugares con miles de espectadores.
Mientras los videos continúan acumulando reproducciones, la última palabra quedará ahora en manos de la autoridad de aviación civil sudafricana, que deberá determinar si la espectacular maniobra que sorprendió al estadio también respetó plenamente las condiciones bajo las cuales fue autorizada.
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