Las extensiones de pestañas se han convertido en un procedimiento estético habitual, pero una investigación presentada en el 44 Congreso de la Sociedad Europea de Cirujanos de Cataratas y Refractiva puso atención en lo que puede ocurrir alrededor del párpado cuando su uso es recurrente.
El trabajo incluyó a 345 mujeres de entre 16 y 28 años. Cerca de una cuarta parte había utilizado extensiones y, entre quienes recurrieron a ellas, casi la mitad reportó molestias como enrojecimiento, lagrimeo, picor o incomodidad después del procedimiento.
El dato que más llamó la atención apareció al examinar directamente las pestañas: los investigadores tomaron muestras de 25 usuarias habituales y encontraron Demodex folliculorum en 24 de ellas. En 18 también observaron manifestaciones compatibles con irritación, como picor, inflamación del borde del párpado, enrojecimiento, hinchazón, descamación y pestañas adheridas entre sí.

¿Qué son los ácaros Demodex que pueden aparecer en las pestañas?
Los Demodex son ácaros microscópicos que pueden habitar normalmente en los folículos pilosos humanos. En el área de los ojos, Demodex folliculorum suele localizarse alrededor de los folículos de las pestañas, mientras que Demodex brevis puede encontrarse en estructuras sebáceas y en las glándulas de Meibomio.
Su presencia, por sí sola, no significa necesariamente que exista una enfermedad. Estos organismos pueden formar parte de la microbiota habitual de la piel; el problema aparece cuando aumentan en número o se acompañan de inflamación y síntomas compatibles con blefaritis u otras alteraciones de la superficie ocular.
Entre las señales descritas en casos relacionados con Demodex se encuentran picazón, ardor, sensación de cuerpo extraño, lagrimeo, irritación, costras o descamación en la base de las pestañas y enrojecimiento del borde palpebral.

El uso repetido también se relacionó con las glándulas de Meibomio
La investigación analizó además las glándulas de Meibomio, pequeñas estructuras situadas en los párpados que producen componentes grasos de la película lagrimal y ayudan a reducir la evaporación de las lágrimas. Su funcionamiento adecuado es importante para mantener lubricada la superficie del ojo.
Entre las participantes que habían utilizado extensiones de pestañas 10 veces o más, el 85% mostró signos de disfunción de estas glándulas mediante estudios de imagen por infrarrojo.
La relación entre Demodex y la disfunción de las glándulas de Meibomio ya ha sido examinada en otras investigaciones. Estudios clínicos han encontrado diferencias en obstrucción glandular, calidad de las secreciones y alteraciones del borde del párpado entre personas con y sin infestación detectada por estos ácaros.

¿Por qué las extensiones podrían favorecer este ambiente?
Los autores plantean que el uso frecuente de extensiones puede modificar el entorno alrededor de las pestañas. Uno de los factores considerados es la higiene del borde palpebral, ya que algunas personas evitan limpiar de forma suficiente esa zona por temor a desprender las extensiones.
La acumulación de residuos en la base de las pestañas y los cambios en el microambiente del párpado podrían favorecer condiciones para una mayor presencia de Demodex. Sin embargo, el estudio presentado en Londres muestra una asociación y no demuestra que las extensiones sean, por sí solas, la causa de la proliferación de los ácaros.
Además, las extensiones tienen otros riesgos oculares documentados que no dependen de los ácaros. Los adhesivos y materiales empleados pueden relacionarse con irritación, blefaritis alérgica, hinchazón de los párpados, lagrimeo y alteraciones de la superficie ocular en algunas personas.
La limpieza de los párpados cobra importancia
La autora principal del estudio, la oftalmóloga Tetiana Zhmud, señaló que los resultados no plantean que las extensiones deban evitarse por completo, sino que refuerzan la importancia de cuidar la higiene de los párpados y atender síntomas persistentes.
El grupo investigador recomendó limpiar las extensiones con productos hipoalergénicos destinados a la higiene palpebral y utilizar un cepillo adecuado. Cuando existe sospecha de infestación o síntomas persistentes, la valoración profesional permite determinar si realmente hay Demodex y si se requiere tratamiento.
Los resultados deben interpretarse con cautela. La parte microscópica de la investigación incluyó únicamente 25 usuarias frecuentes y no contó con un grupo comparable de mujeres sin extensiones para esa evaluación específica. Además, los datos fueron presentados en un congreso científico y se consideran preliminares mientras no pasen por una publicación completa revisada por pares.

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