Ardor, sensación de arenilla, picazón o visión borrosa después de pasar varias horas frente a una pantalla suelen atribuirse al cansancio. Sin embargo, detrás de estas molestias puede estar la enfermedad de ojo seco, un trastorno en el que la película lagrimal pierde estabilidad porque se producen pocas lágrimas o porque estas se evaporan demasiado rápido.
Y no siempre se necesita una enfermedad para empeorar el problema. Algunos hábitos cotidianos pueden favorecer que la superficie del ojo permanezca menos protegida, especialmente el uso prolongado de pantallas, el aire acondicionado directo, el humo y ciertos patrones de parpadeo.
Uno de los datos más importantes es que el problema de las pantallas no parece estar principalmente en la luz azul: cuando miramos fijamente una computadora o celular tendemos a parpadear menos y a cerrar los párpados de forma incompleta, lo que facilita que las lágrimas se evaporen.
Pasar horas frente a la pantalla sin hacer pausas
Trabajar, estudiar o entretenerse durante largos periodos frente al celular, computadora o tableta puede aumentar las molestias.

La concentración visual modifica el parpadeo. Una revisión científica sobre dispositivos digitales encontró que la reducción de la frecuencia del parpadeo y los parpadeos incompletos están entre los principales mecanismos relacionados con el empeoramiento del ojo seco durante el uso de pantallas.
Las pausas frecuentes pueden ayudar. La conocida regla 20-20-20 —descansar aproximadamente cada 20 minutos y mirar a lo lejos durante unos segundos— mostró una reducción de los síntomas de fatiga visual y ojo seco en un estudio, aunque no produjo cambios importantes en los parámetros objetivos de la superficie ocular durante las dos semanas analizadas.
Parpadear poco o no cerrar completamente los ojos
Parece automático, pero parpadear correctamente es una de las defensas naturales de los ojos. Cada parpadeo distribuye la película lagrimal sobre la superficie ocular.
Cuando el párpado no baja completamente, algunas zonas quedan más expuestas y la lágrima puede evaporarse con mayor rapidez.
Un pequeño ensayo aleatorizado publicado en 2025 siguió a 40 jóvenes que utilizaban el teléfono al menos cuatro horas diarias. Después de 30 días de entrenamiento mediante recordatorios para parpadear, el grupo intervenido presentó mejoras en la frecuencia y calidad del parpadeo y en varios parámetros de estabilidad lagrimal. Los resultados son prometedores, aunque necesitan confirmarse en estudios mayores.
Colocar la computadora demasiado alta
La posición del monitor también puede influir.
Cuando la pantalla está elevada, los ojos permanecen más abiertos y queda expuesta una superficie ocular mayor. Situar el monitor ligeramente por debajo del nivel de los ojos puede reducir esa exposición y favorecer que las lágrimas se evaporen más lentamente.
Especialistas del Hospital Clínic Barcelona incluyen este ajuste entre las medidas prácticas para personas con ojo seco.
Recibir directamente el aire acondicionado o del ventilador
Tener el ventilador frente al rostro, trabajar debajo de una salida de aire acondicionado o conducir con la ventanilla abierta puede parecer inofensivo, pero el movimiento continuo del aire acelera la evaporación de la película lagrimal.
El National Eye Institute identifica los ambientes secos, con viento o humo entre los factores que pueden provocar que las lágrimas desaparezcan más rápidamente.
Calefacción, secadores de pelo y espacios con baja humedad también pueden agravar las molestias. En habitaciones muy secas, un humidificador puede ayudar a aumentar la humedad ambiental.
Exponerse continuamente al humo
El humo de tabaco y otros ambientes cargados de partículas pueden irritar la superficie ocular y empeorar los síntomas.
Para quien ya presenta ardor, sensación de cuerpo extraño o sequedad, permanecer durante horas en espacios con humo puede añadir otro factor de irritación a una película lagrimal que ya es inestable. Tanto el National Eye Institute como especialistas del Hospital Clínic recomiendan limitar estas exposiciones.
Usar lentes de contacto pese a las molestias
Los lentes de contacto no provocan necesariamente ojo seco en todas las personas, pero pueden empeorar los síntomas en quienes ya tienen problemas con la película lagrimal.
Continuar utilizándolos durante demasiado tiempo, no respetar los periodos de reemplazo o mantenerlos puestos pese al ardor y la irritación puede agravar las molestias.
Si aparecen síntomas persistentes, el especialista puede valorar cambios en el tipo de lente, tiempo de uso, producto de desinfección o incorporación de lágrimas artificiales compatibles.
Dormir poco de manera habitual
Dormir mal no debe presentarse como una causa única del ojo seco, pero existe una asociación entre problemas de sueño y mayor presencia de síntomas.
La pieza de referencia recoge la recomendación de dormir entre siete y ocho horas y señala que el descanso insuficiente o interrumpido puede empeorar el cuadro en algunas personas.
Por ello, quien combina jornadas prolongadas de pantalla, pocas pausas y sueño insuficiente puede acumular varios factores capaces de favorecer la irritación ocular.
No, unas gafas de luz azul no solucionan el problema
Uno de los mitos más frecuentes es atribuir el ojo seco directamente a la luz azul de las pantallas.
La revisión de TFOS sobre el entorno digital encontró que las intervenciones para bloquear luz azul no han demostrado ser una estrategia eficaz para controlar la fatiga visual digital. La evidencia apunta con más fuerza a corregir el parpadeo, mejorar el entorno, hacer descansos y revisar la graduación visual cuando sea necesario.
Cuándo conviene consultar a un especialista
Las lágrimas artificiales suelen ser una opción inicial en cuadros leves, pero no todos los casos de ojo seco son iguales. El consenso TFOS DEWS III subraya que el tratamiento depende de los mecanismos implicados, entre ellos la falta de producción lagrimal o una evaporación excesiva.
Si aparecen dolor persistente, visión borrosa frecuente, sensibilidad intensa a la luz, enrojecimiento importante o síntomas que no mejoran con cambios ambientales, es recomendable una valoración oftalmológica.
*ARD









