Que un paquete de galletas diga “sin azúcar” no significa que tenga pocas calorías ni que carezca de otros componentes que deben revisarse en la etiqueta. Un estudio de calidad de la Procuraduría Federal del Consumidor (Profeco) dejó un ejemplo particularmente claro: unas galletas María sin azúcar registraron 420 kilocalorías por cada 100 gramos, además de sodio, grasas y edulcorantes.
Se trata de Gullón Galleta María Sin Azúcar, uno de los 48 productos incluidos en un análisis publicado por Profeco en 2023 y cuyos resultados volvieron a circular en 2026. La dependencia encontró que el producto no contenía azúcares, pero sí aportaba 10.98 gramos de grasa, 400 miligramos de sodio y 420 kcal por cada 100 gramos.
El dato permite entender por qué fijarse únicamente en la palabra “azúcar” puede ofrecer una lectura incompleta del contenido nutrimental de un alimento.
La galleta tenía cero azúcar, pero dos sellos de advertencia
En el análisis de laboratorio, Gullón María Sin Azúcar registró 7.15 gramos de proteína, 73.25 gramos de carbohidratos y 10.98 gramos de grasa por cada 100 gramos.
Su contenido energético llegó a 420 kcal por cada 100 gramos, mientras que el sodio alcanzó los 400 miligramos. Profeco reportó que el empaque presentaba los sellos de “Exceso calorías” y “Exceso sodio”, además de la leyenda “Contiene edulcorantes, no recomendable en niños”.
La ausencia de azúcar, por tanto, coexistía con otros componentes que forman parte del perfil nutrimental del producto.
Este punto cobra relevancia porque el sistema mexicano de etiquetado frontal no se limita al azúcar. También contempla advertencias por exceso de calorías, sodio, grasas saturadas y grasas trans, además de leyendas precautorias cuando determinados productos contienen edulcorantes o cafeína. Profeco reiteró en julio de 2026 que este etiquetado tiene como objetivo facilitar decisiones de consumo informadas.
Profeco analizó 48 productos y todos excedieron en calorías
El estudio incluyó 18 galletas Marías, tres productos similares, 18 galletas saladas y nueve de animalitos. Profeco revisó, entre otros aspectos, azúcares, sodio, grasas, calorías, información comercial y contenido neto.
Uno de los resultados generales fue que todos los productos revisados presentaron exceso de calorías. La mayoría también registró exceso de sodio.
Además, Profeco encontró 16 productos que contenían algún tipo de jarabe, mientras que tres no lo declaraban. También detectó diferencias entre la información mostrada en algunos empaques y los resultados obtenidos en laboratorio.
Esto amplía el panorama: comparar unas galletas únicamente por la cantidad de azúcar deja fuera factores como contenido energético, sodio, grasas, carbohidratos, ingredientes y edulcorantes.
¿Cuánta azúcar tenían las otras galletas María?
Dentro de las galletas María convencionales analizadas, Profeco encontró diferencias importantes.
Nabisco Premium Marbú Dorada registró 18.90 gramos de azúcares por cada 100 gramos; Gullón, en otra presentación diferente a la versión sin azúcar, llegó a 20.64 gramos; Ke Precio presentó 20.82 gramos y La Moderna, 20.84 gramos.
En el extremo superior del comparativo aparecieron productos como Chedraui, con 25.01 gramos por cada 100 gramos, Milena Marías con 24.87 y Marías Gamesa con 24.72 gramos.
Sin embargo, tener menos azúcar dentro del grupo no convierte automáticamente a una galleta en la opción “más saludable”. El propio análisis muestra la necesidad de observar el conjunto de características nutrimentales y no solamente un ingrediente.
“Sin azúcar” y “sin calorías” no significan lo mismo
La energía de un alimento no procede exclusivamente del azúcar. Otros carbohidratos, grasas y proteínas también aportan calorías, por lo que retirar o sustituir el azúcar de una formulación no implica que desaparezca su contenido energético.
En el producto Gullón estudiado por Profeco, por ejemplo, los 73.25 gramos de carbohidratos y 10.98 gramos de grasa por cada 100 gramos coexistían con la ausencia de azúcares reportada por el laboratorio. El resultado energético fue de 420 kcal.
Por eso, la lectura del frente del envase puede complementarse con la tabla nutrimental y la lista de ingredientes, especialmente cuando un producto utiliza declaraciones como “sin azúcar”.
¿Qué ocurre con los edulcorantes?
La presencia de edulcorantes es otro elemento que puede aparecer en productos formulados sin azúcar. En México, la NOM-051 establece la leyenda “Contiene edulcorantes, no recomendable en niños” cuando corresponde.
La Organización Mundial de la Salud publicó en 2023 una guía en la que recomienda no utilizar los edulcorantes sin azúcar como estrategia para controlar el peso corporal o reducir el riesgo de enfermedades no transmisibles a largo plazo.
La recomendación es condicional y la propia OMS precisa que no constituye una evaluación toxicológica sobre la seguridad individual de cada sustancia. También excluye de esa recomendación a los polioles o alcoholes de azúcar, porque aportan energía y no entran en la misma categoría de edulcorantes no nutritivos.
El estudio es de 2023, no una nueva evaluación de 2026
Hay una precisión importante antes de utilizar estos resultados para elegir una marca actualmente: el estudio fue publicado por Profeco en febrero de 2023.
Por ello, las cifras corresponden a los productos evaluados en aquel periodo y no permiten asegurar que las formulaciones, presentaciones o ingredientes disponibles en supermercados durante 2026 sean exactamente los mismos.
Profeco conserva este análisis dentro de su catálogo oficial de Estudios de Calidad 2023, bajo la categoría “Galletas Marías, Saladas y de Animalitos”.
Lo que el estudio sí permite establecer es la diferencia entre dos conceptos que suelen mezclarse: una galleta puede ser sin azúcar y continuar aportando una cantidad considerable de calorías, además de sodio, grasas, carbohidratos o edulcorantes. Revisar el etiquetado completo permite conocer esas características antes de elegir un producto.
*ARD









