La perimenopausia puede comenzar mucho antes de que desaparezca la menstruación. Durante esta transición, los niveles de estrógeno y progesterona fluctúan, la ovulación se vuelve menos predecible y pueden aparecer cambios físicos y emocionales que algunas mujeres no relacionan inmediatamente con la menopausia.
Aunque suele comenzar durante los 40 años, algunas mujeres pueden notar cambios desde la década de los 30. La transición puede extenderse entre dos y ocho años, mientras algunos síntomas pueden presentarse incluso hasta una década antes de la última menstruación.
La menopausia, en sentido estricto, llega después: se establece cuando han transcurrido 12 meses consecutivos sin menstruación o manchado. Todo el periodo previo forma parte de la transición menopáusica o perimenopausia.
Los bochornos no necesariamente son la primera señal
Los sofocos y los sudores nocturnos son algunos de los síntomas más conocidos, pero no tienen que ser los primeros en aparecer.
Una investigación publicada en julio de 2026 estudió a mujeres en etapas reproductivas tardías y de perimenopausia temprana que todavía no presentaban síntomas vasomotores, precisamente para analizar otros cambios que pueden aparecer antes de los clásicos bochornos.
Esto abre la puerta a reconocer una transición más gradual. Antes de sentir episodios repentinos de calor, una mujer puede comenzar a notar modificaciones en su menstruación, dificultades para dormir, alteraciones del estado de ánimo, problemas de concentración o cambios en su vida sexual.
La menstruación puede dar las primeras pistas
Uno de los signos más útiles es observar cómo empieza a modificarse el ciclo menstrual.
La ovulación se vuelve más impredecible y los periodos pueden ser más largos o más cortos, aparecer con mayor o menor frecuencia y presentar un flujo más ligero o más abundante. También es posible dejar de menstruar algunos meses y posteriormente volver a tener ciclos.
Una variación persistente de siete días o más en la duración del ciclo puede aparecer durante la perimenopausia temprana. Cuando transcurren 60 días o más entre menstruaciones, la transición puede encontrarse en una etapa más avanzada.
Sin embargo, no cualquier sangrado debe atribuirse automáticamente a las hormonas. Un sangrado muy abundante, periodos que duran más de siete días, sangrado entre menstruaciones o después de las relaciones sexuales, así como ciclos que se presentan con menos de 21 días de diferencia, requieren valoración médica.
Insomnio, cambios de ánimo y “niebla mental”
Las señales tampoco se limitan al ciclo menstrual.
Durante la transición pueden aparecer problemas para conciliar o mantener el sueño, incluso aunque todavía no existan sudores nocturnos. También pueden presentarse irritabilidad, cambios del estado de ánimo, dificultades para concentrarse y problemas para encontrar palabras o recordar determinadas cosas.
El Instituto Nacional sobre el Envejecimiento de Estados Unidos incluye entre los cambios de esta etapa las dificultades para dormir, irritabilidad, problemas de memoria y concentración, dolor durante las relaciones sexuales y síntomas vasomotores.
Estos síntomas por sí solos no confirman una perimenopausia, ya que también pueden tener otras causas. Su importancia aumenta cuando coinciden con la edad, modificaciones persistentes del ciclo y otros cambios compatibles con la transición hormonal.s

Sequedad vaginal y cambios en la vida sexual
La reducción y las fluctuaciones del estrógeno también pueden afectar los tejidos vaginales y urinarios.
Entre los síntomas asociados se encuentran sequedad vaginal, molestias durante las relaciones sexuales y disminución del deseo sexual. La guía clínica NICE incluye los síntomas genitourinarios y las dificultades sexuales entre las manifestaciones que pueden acompañar la menopausia y su transición.
En México, especialistas del IMSS han señalado además que los bochornos, sudoraciones nocturnas, insomnio y alteraciones del estado de ánimo figuran entre los síntomas más comunes. La institución sitúa alrededor de los 48 a 49 años la edad promedio de presentación de la menopausia en el país.
Un análisis hormonal no siempre da la respuesta
Buscar una prueba de sangre que confirme definitivamente la perimenopausia puede generar confusión porque las hormonas fluctúan durante esta etapa.
La guía NICE, actualizada en abril de 2026, establece que en personas sanas de 45 años o más con síntomas compatibles la perimenopausia puede identificarse clínicamente, sin utilizar de rutina estudios como estradiol, hormona antimülleriana, inhibinas, volumen ovárico o conteo de folículos.
La medición de la hormona foliculoestimulante o FSH puede considerarse en situaciones determinadas, entre ellas personas de 40 a 45 años con síntomas y cambios menstruales o menores de 40 años cuando existe sospecha de menopausia prematura.
La guía vigente sobre identificación y manejo de la menopausia detalla estos criterios y las diferentes opciones terapéuticas.
¿Todavía es posible quedar embarazada?
Sí. Tener periodos irregulares no significa que la ovulación haya desaparecido por completo.
Durante la perimenopausia todavía pueden liberarse óvulos y existe posibilidad de embarazo. Por ello, la ausencia ocasional de una menstruación no equivale a haber llegado a la menopausia.
La transición termina cuando se cumplen 12 meses consecutivos sin menstruación, siempre que la ausencia no esté relacionada con anticonceptivos hormonales u otra condición que modifique el ciclo.
Los síntomas pueden tratarse cuando afectan la calidad de vida
La perimenopausia es una transición natural, pero eso no significa que sus molestias deban soportarse sin atención.
El manejo depende de los síntomas, antecedentes y necesidades de cada persona. Puede incluir cambios de hábitos, tratamientos específicos para determinadas molestias y, cuando resulta apropiado después de una valoración individual, terapia hormonal u opciones no hormonales. NICE recomienda que las decisiones sobre tratamiento consideren beneficios, riesgos, antecedentes médicos y preferencias personales.
Reconocer la perimenopausia puede ser especialmente útil porque las primeras señales pueden aparecer mucho antes de la última menstruación. Para algunas mujeres serán los bochornos; para otras, el primer indicio estará en el ciclo, el sueño, el estado de ánimo o cambios que durante meses parecían no tener relación entre sí.
*ARD









