En la industria automotriz, los ataques directos entre fabricantes suelen evitarse, al menos en el terreno del marketing. Sin embargo, BYD rompió esa regla en Italia al lanzar una campaña comercial que apunta de forma explícita a uno de los mayores problemas técnicos y de reputación de Stellantis: los motores 1.2 PureTech.
La estrategia no pasa desapercibida. Más que una promoción tradicional, la marca china diseñó una ofensiva dirigida con nombre y apellido, pensada para convertir una falla mecánica ampliamente conocida en un argumento de venta directo.
Una campaña diseñada para explotar una debilidad concreta
BYD ofrece hasta 10,000 euros a los clientes que cambien un vehículo equipado con motor PureTech por uno de sus modelos eléctricos o híbridos enchufables. No se trata de un bono genérico por renovación, sino de una acción enfocada en un problema técnico específico.
El mensaje es claro: quien tenga un PureTech puede “purificarse” cambiándose a BYD.
Esta campaña, denominada “Operación Pureficación”, aprovecha el desgaste de imagen acumulado por Stellantis tras años de quejas relacionadas con la confiabilidad de estos motores.

El problema del motor 1.2 PureTech que BYD capitaliza
El motor 1.2 PureTech fue uno de los pilares del antiguo grupo PSA y, posteriormente, de Stellantis. Se instaló en millones de vehículos de marcas como:
Peugeot
Citroën
Opel
DS
Fiat
Jeep
La promesa era eficiencia y bajo consumo. Sin embargo, el diseño de su correa de distribución bañada en aceite generó fallas recurrentes en múltiples mercados.
Entre los principales problemas reportados destacan:
Desgaste prematuro de la correa
Daños internos al motor
Reparaciones costosas fuera de garantía
Pérdida de confianza del consumidor
Estas fallas afectaron no solo a Europa, sino también a mercados como México, donde el motor fue ampliamente comercializado.

Stellantis reaccionó, pero el daño ya estaba hecho
Ante la presión de clientes y autoridades, Stellantis impleme
ntó medidas correctivas, entre ellas:
Extensión de garantías hasta 10 años o 180,000 km
Rediseño del motor en versiones recientes, sustituyendo la correa por cadena de distribución
No obstante, el impacto reputacional fue irreversible. Actualmente, el nombre PureTech se asocia más con fallas que con eficiencia, una percepción que BYD explota sin rodeos.

“Operación Pureficación”: marketing directo y sin sutilezas
La campaña de BYD no se limita al incentivo económico. En su sitio web en Italia, la marca incluye mensajes que ironizan directamente sobre el problema técnico, como:
“¿Problemas con la correa? Con BYD puedes olvidarte de ellos”.
Los mayores beneficios económicos se concentran en modelos como el BYD Seal U DM-i (conocido como Song Plus), aunque también se aplican descuentos relevantes a eléctricos más accesibles.
Entre ellos destaca el BYD Dolphin, que ofrece un incentivo adicional de 6,000 euros.

Garantía y electrificación como argumentos clave
Además del descuento, BYD refuerza su ofensiva con uno de sus principales activos: la confianza en su tecnología eléctrica.
La marca ofrece:
8 años o 250,000 km de garantía en la batería
Modelos 100% eléctricos y híbridos enchufables
Costos de mantenimiento más bajos frente a motores de combustión
Estos elementos refuerzan la narrativa de “solución definitiva” frente a los problemas mecánicos del pasado.
Un mensaje que va más allá de una promoción
Más allá del incentivo puntual, la campaña de BYD deja un mensaje de fondo contundente: los fabricantes chinos ya no juegan a la defensiva en Europa.
Ahora:
Atacan directamente a sus rivales históricos
Convierten errores ajenos en herramientas de venta
Exponen fallas técnicas sin miedo a confrontar
La guerra automotriz en el mercado europeo ya no se libra solo en precios. También se disputa en credibilidad, reputación y errores del pasado, y BYD ha demostrado que está dispuesto a decirlo en voz alta.
*OCR














