La decisión de Estados Unidos de exención de arancel del 0% para importar autopartes y componentes de ensamble aplica exclusivamente a 11 fabricantes de automóviles que ya cuentan con instalaciones productivas y autorización de depósito fiscal en México, según informó la Secretaría de Economía.
Los datos del sector analizados por la agencia inglesa Reuters y medios mexicanos apuntan a que las 11 armadoras que cumplen con los requisitos son: Audi, BMW, Ford, General Motors, Honda, Kia, Mazda, Nissan, Stellantis, Toyota y Volkswagen.
Quedan excluidas las marcas, como varias armadoras de origen chino, que solo importan vehículos o realizan un ensamble mínimo sin contar con plantas de manufactura establecidas en México.
La medida modifica la fracción arancelaria 9803.00.01 por un periodo de cinco años para impulsar la cadena de proveeduría nacional.
Mientras tanto, el conflicto laboral en Volkswagen de México se encuentra en un punto de tensión con un inminente riesgo de huelga programado para el jueves a las 11 de la mañana. Las operaciones en la planta de Puebla, continúan de manera normal mientras se agota el plazo legal.
La situación actual se resume en los siguientes puntos:
El pasado 15 de octubre, la base trabajadora rechazó por segunda ocasión el convenio de revisión contractual pactado entre la directiva de la empresa y la dirigencia del sindicato. Con una participación masiva del 90.3% de los técnicos con derecho a voto, el 55.9% votó en contra, 3 mil 135 sufragios, frente al 44.1% a favor, 2 mil 452 sufragios.
La propuesta rechazada consistía en un incremento global del 13.16% bianual, desglosado en aumentos directos al salario del 3.8% para 2026, 3.5% para 2027, un bono único de 17 mil 800 pesos y mejoras en prestaciones.
A través de comunicados oficiales, Volkswagen de México manifestó su "profunda preocupación y decepción" por el resultado. La armadora advirtió que la oferta presentada representaba su "mayor esfuerzo viable" ante lo que califican como los desafíos financieros y operativos "más complejos de su historia reciente".
La empresa enfatizó que, aunque respetan los procesos democráticos, no evitarán la huelga si el costo de hacerlo pone en riesgo el futuro y la viabilidad a largo plazo de la planta de Puebla.
El líder del Sindicato Independiente de Trabajadores de Volkswagen, Hugo Tlalpan, declaró que asumen el mandato de las urnas con responsabilidad y que mantendrán la defensa de los derechos de los obreros, argumentando que la competitividad de la empresa no debe lograrse a costa de las expectativas de la base.
El sindicato descartó solicitar prórrogas adicionales. Sin embargo, la dirigencia reportó que tras conocerse el rechazo, los ejecutivos de la automotriz hasta el domingo no los han contactado para reanudar el diálogo, lo que incrementa la incertidumbre a pocos días de que venza el emplazamiento.
La Secretaría del Trabajo y Previsión Social y el Centro Federal de Conciliación y Registro Laboral exhortaron urgentemente a ambas partes a sentarse nuevamente a negociar para alcanzar un acuerdo conjunto antes de la fecha límite.
Organismos empresariales como Canacintra y Coparmex en Puebla han expresado una enorme preocupación. Advierten que un estallamiento de huelga paralizaría la producción de los modelos Jetta, Tiguan y Taos, impactando de forma crítica en las exportaciones y generando un efecto dominó negativo en decenas de miles de empleos de la cadena de proveedores de autopartes y servicios en la región.
Mientras tanto, la Secretaría de Economía aclaró que el decreto publicado el 13 de octubre, que reduce temporalmente el impuesto general de importación a la fracción arancelaria 9803.00.01, beneficiará únicamente a 11 fabricantes de vehículos ligeros con instalaciones productivas en México y autorización para el ensamble y fabricación de automóviles.
La medida tendrá una vigencia de cinco años y busca fortalecer la industria automotriz nacional, proteger empleos, atraer nuevas líneas de producción y aumentar gradualmente el contenido de componentes fabricados en el país.
Las importaciones estarán sujetas a permisos previos y lineamientos de control de la Secretaría de Economía, con supervisión del SAT y la Agencia Nacional de Aduanas de México. Las empresas deberán reportar los números de identificación vehicular de las unidades ensambladas y garantizar la trazabilidad de las partes importadas.
Además, se establecerán volúmenes mínimos de producción nacional y límites a las importaciones, con el propósito de impulsar procesos de fabricación más completos y reducir la dependencia de vehículos terminados provenientes de países con los que México no tiene tratados comerciales.
El decreto no facilitará la importación de componentes por empresas sin instalaciones productivas en México ni el ingreso de vehículos procedentes de países sin tratado comercial, sino que busca fortalecer la cadena de proveeduría y elevar el contenido nacional de la industria automotriz.
Volkswagen enfrenta dos noticias: una buena, el arancel cero; y una mala: la posibilidad de huelga.
De las anécdotas que se cuentan
Volkswagen de México informó que la mayoría de los trabajadores sindicalizados de la planta de Puebla rechazó el acuerdo bianual de incremento global de 13.16 por ciento y optó por avanzar hacia el emplazamiento a huelga, resultado que deberá ser validado por las autoridades competentes.
La empresa manifestó su preocupación y decepción por la decisión, al señalar que el convenio fue resultado de varios meses de negociación y representa el mayor esfuerzo viable ante los desafíos que enfrenta la compañía.
Volkswagen advirtió sobre los riesgos que una huelga podría representar para el futuro de la planta, con cerca de 70 años de operación y fuente de empleo directo e indirecto para decenas de miles de personas.
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