Esta semana será muy importante para la industria automotriz asentada en Puebla.
Mañana, uno de octubre los trabajadores de Audi, de la planta de San José Chiapa, elegirán a su nueva dirigencia sindical. Un día después, viernes 2 de octubre, a las 11 de la mañana vence el emplazamiento a huelga en Volkswagen de México, en su planta de Cuautlancingo, Los trabajadores rechazaron la propuesta patronal de incremento de 10.04 por ciento. Además de un mayor aumento rechazan la condición de volver a revisar el alza 18 meses después.
En este contexto, nada fácil para la fábrica alemana de autos, la más importante de Europa, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció este martes una nueva política en materia automotriz que podría modificar el rumbo que había tomado el mercado de los vehículos eléctricos durante los últimos años.
Informó de la aprobación de nuevas normas de eficiencia de combustible, una medida que, aseguró, revierte parte de los incentivos impulsados por Joe Biden para acelerar la transición hacia la movilidad eléctrica, tema que tiene muy ocupada a Volkswagen porque desean competir con los chinos en la producción de autos eléctricos e híbridos.
A través de su mensaje difundido en redes sociales, Trump defendió la decisión al señalar que busca fortalecer a la industria automotriz estadounidense, reducir costos para las personas consumidoras y aumentar la producción dentro del país.
El presidente afirmó que las políticas previas encarecieron la fabricación de vehículos y limitaron las opciones disponibles para el mercado, insiste en que se produzcan allá los vehículos.
Aunque la Casa Blanca no ha dado a conocer los detalles técnicos de las nuevas disposiciones ni la fecha en que entrarán en vigor, el anuncio genera expectativas entre fabricantes, proveedores y especialistas. Trump sostuvo que las modificaciones contribuirán a disminuir el precio de los automóviles nuevos.
La medida forma parte de una estrategia para impulsar la manufactura nacional. Según Trump, diversas empresas automotrices han expresado interés en fortalecer sus operaciones en territorio estadounidense y su administración promueve inversiones superiores a los 100 mil millones de dólares para el sector, lo que puede restar atractivo a México.
El sector de América del Norte mantiene una profunda integración entre Estados Unidos, México y Canadá, por lo que cualquier cambio en las reglas relacionadas con eficiencia vehicular, combustibles o electrificación puede influir en futuras decisiones de inversión y producción en toda la región.
Algunos sectores celebran una posible disminución de costos para fabricantes y consumidores, otros observan el impacto que la medida puede tener en el desarrollo de tecnologías limpias y proyectos vinculados a la movilidad eléctrica. El alcance de las nuevas reglas está pendiente de conocerse.
El movimiento de Washington anticipa una nueva etapa en el debate sobre el futuro de la industria automotriz, uno de los sectores estratégicos para la economía y el desarrollo tecnológico de América del Norte.
De las anécdotas que se cuentan
En la industria automotriz mexicana no todo es tejer y cantar.
Especialistas advierten que con todo y la nueva política en el sector de Estados Unidos podría enfrentar un estancamiento en la producción y las exportaciones hacia el cierre de 2026, ante la falta de definición sobre las reglas del T-MEC para fabricar vehículos en la región y la permanencia de aranceles para exportar a Estados Unidos.
La consultora Kaso y Asociados estima que la producción automotriz crecerá apenas 1.5% durante este año, con un volumen ligeramente superior a 4 millones de unidades. Para las exportaciones prevé un avance de 2%, equivalente a 3 millones 453 mil vehículos.
Armando Soto, director de Kaso y Asociados, señaló que la producción se ha sostenido por la demanda del mercado interno y los modelos de consumo nacional, mientras que los vehículos para exportación han resentido afectaciones.
“Con los incrementos en los precios del petróleo, la inflación afectando a consumidores y el alza de las tasas de interés en Estados Unidos, les pega a los créditos automotrices”, dijo Sotol.
Grupo Financiero Monex precisó que en los próximos meses la atención estará en las negociaciones comerciales y la revisión del T-MEC, especialmente ante el posible aumento de tensiones entre Canadá y Estados Unidos tras el fallido alivio arancelario para el sector automotriz canadiense.
Las discusiones incluyen reglas de origen y requisitos de contenido regional para fabricar vehículos.
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