Salió de la casa quince minutos antes de que Emilia volviera buscándolo para hablarle de las condiciones de pobreza y abandono en que estaban los hospitales, para decirle que la gente se moría de tifo y que el tifo daba por hambre y que si él y su guerra no sabían cómo arreglar tantos entuertos para qué se habían metido a intentarlo.
¿De qué demonios había servido la revolución?
Tomado del libro Mal de Amores, de dónde Netflix hace la serie y nos deleita con la narrativa del libro y escenas excepcionales de la Ciudad de los Ángeles; o sea, Puebla.
Me declaro irrespetuoso
No me gusta que me mientan, excepto cuándo hablan bien de mí.
Los manifestantes y gritantes, tienen todo el derecho a hacerlo; a manifestase y gritar.
Los que protestan, pueden hacerlo por lo que quieran.
Y hacerlo, no te convierte en un irrespetuoso.
Puede ser que tengan toda la razón, o como en mi caso, sólo sea por resentimiento y acomplejamiento, igual, es muy mi derecho a protestar, marchar y gritar.
La señora presidenta y prestanombre del señor que vive en un rancho en Chiapas, está obligada a serenarse.
No debe hacer berrinche público y mucho menos, actuar cómo esposa ofendida.
No le va el papel de… Vamos a hacer que no existen, han de ser del prian.
Cualquiera que se alquile para ser gobernante, está obligado a escuchar a las personas y sus reclamos. Vengan de dónde vengan y se llamen cómo se llamen.
Es una servidora pública y todo cuánto hace, lo realiza con dinero público.
Su vivienda, ropa, comida y traslados, se pagan de nuestros impuestos.
¿Qué cosa no ha entendido de ser servidora pública?
No puede disponer a su albedrio de los recursos públicos de la nación y mucho menos para ponerse a regañar a quiénes ejercen un derecho constitucional.
Sí quiere, puede fingir que les presta atención y no hacerlo. Pero debe parecer que lo hace.
Quién gobierna, gobierna para todos.
Quién gobierna para sí mismo o sólo para su grupo, se aísla, se pierde.
*ARD









