Para el querido comunicador Alberto Arellano, siempre lo extrañaremos.
Hay quienes piensa que México llegó del final de una era en la historia criminal con la caída del último de los viejos capos, Ismael “El Mayo Zambada”, sentenciado a cadena perpetua en Estados Unidos por narcotráfico, crimen organizado y blanqueo de capitales.
Otro narco importante, su ex socio Joaquín “El Chapo” Guzmán Loera, está en una prisión de máxima seguridad, en Nueva York.
El diario español El País concluye: “pero los finales nunca son tan concluyentes como parecen, lo viejo no termina de morir ni lo nuevo de nacer, y en el intermedio surgen los monstruos. ¿Qué creatura viene con este cierre de época? ¿Qué remedo o qué tragedia estamos por ver?”.
El Cartel de Sinaloa y los líderes que colaboran como informantes de Washington han dado a Estados Unidos elementos para presionar al máximo a México, su vecino, su mayor socio comercial, su amigo y su enemigo, según la circunstancia.
La administración de Donald Trump acusa, con base en esos testimonios, la existencia de una narcopolítica en México en la que gobierno y crimen organizado son indisociables, vital el uno para el otro.
La presidenta Sheinbaum, como su antecesor y fundador de Morena, Andrés Manuel López Obrador, han advertido que esos señalamientos, de una gravedad muy seria, esconden un objetivo más bien político: deslegitimar al movimiento que representa la 4T y, con ayuda de lobistas de la derecha internacional, la llegada a Palacio Nacional de gobernantes afines a la agenda estadounidense.
Sheinbaum y su partido han cerrado filas y defienden a la soberanía frente a los embates de Trump, que califican como actos de injerencia. Las presiones han servido para llamar al patriotismo de los mexicanos, a la orden del día cuando se trata de Estados Unidos.
La operación para secuestrar y transportar a Estados Unidos a “el Mayo”, ejecutada hace dos años por Los Chapitos, los hijos de Guzmán Loera, dejó una grave crisis de violencia en Sinaloa, que continúa pagando con muertos, desaparecidos y desplazados. Ese plan contó con el conocimiento y apoyo de Washington, según se desprende de los documentos del juicio contra Mauro Alberto Núñez Ojeda, El Jando, piloto de Los Chapitos y quien llevó a Zambada a Nuevo México, Estados Unidos.
El gobierno de Trump, montado en su Doctrina Donroe, ha hecho manifiestas sus intenciones expansionistas en la región latinoamericana, donde ha conquistado aliados, de Venezuela a Colombia, pasando por Chile y Guatemala. México ha decidido mirar hacia los gobiernos progresistas y se ha acercado a Brasil y España, en un gesto que no ha gustado en la Casa Blanca.
“El Mayo”, de 76 años, no podrá ver hasta dónde llegan los detalles de su historia criminal, iniciada hace varias décadas, en las que consiguió construir un imperio, tentador por su alcance y sus dividendos.
El juez ha ordenado que se le embargue la suma de 15 mil millones de dólares, como medida de reparación del daño que ha causado en EU el negocio ilícito del capo. El gobierno de Sheinbaum ha dicho que apela a obtener una parte de esos recursos, por el reguero de sangre que ha corrido en México por años.
“Zambada, en una entrevista dada a Proceso hace años, vaticinó que el suyo era un negocio lucrativo, perfectamente capitalista, y que nada cambiaría si cayera o él o cualquiera”.
Para quienes consideran que se abre una nueva etapa en la producción y venta de narcóticos deben recordar que esto es capitalismo y los carteles, con o sin “El Mayo”, son hoy poderosos consorcios internacionales que inciden en el capitalismo mundial y eso nada lo cambiará. Al tiempo
De las anécdotas que se cuentan
Una Corte en Nueva York marcó el destino de Ismael “El Mayo” Zambada al dictarle una sentencia de cadena perpetua, poniendo fin a la historia criminal de uno de los fundadores y máximos líderes del Cártel de Sinaloa.
La condena, dictada el 20 de julio por una corte federal de Brooklyn, llega casi dos años después de su captura, el 25 julio de 2024, y en un momento en que la organización criminal atraviesa una reconfiguración interna.
Con Joaquín ‘El Chapo’ Guzmán cumpliendo también una condena de por vida en Estados Unidos, y mientras sus hijos Ovidio Guzmán López y Joaquín Guzmán López enfrentan procesos judiciales tras declararse culpables de diversos cargos, el liderazgo del cártel quedó en manos una nueva generación de narcotraficantes.
Estos líderes más jóvenes, que crecieron dentro de las estructuras criminales de sus padres o antiguos jefes, han asumido un papel clave dentro de las dos principales facciones de la organización: Los Chapitos y La Mayiza.
Las autoridades mexicanas y estadounidenses los señalan como responsables de mantener las operaciones del grupo, preservar sus rutas de tráfico de drogas y sostener la disputa que, desde la captura de ‘El Mayo’, mantiene dividido al cártel.
Tras la captura de ‘El Mayo’ Zambada en 2024, investigaciones periodísticas coinciden en que su hijo, Ismael Zambada Sicairos, conocido como el ‘Mayito Flaco’, asumió el liderazgo de la facción conocida como Los Mayos o La Mayiza.
Zambada Sicairos figura en la lista de los fugitivos más buscados de la DEA bajo la acusación de conspiración para distribuir una sustancia controlada. Se cree que actualmente es el responsable de liderar la facción de su padre y de dirigir la disputa contra Los Chapitos por el control de territorios estratégicos en Sinaloa.
La nueva generación llegó y, con segundos y terceros niveles de mando, no tiene límite.
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