El Gobierno de México anunció la construcción de seis nuevos centros penitenciarios en Sinaloa, Sonora, Nayarit, Estado de México, Chiapas y Veracruz, con capacidad conjunta para 18 mil 480 personas privadas de la libertad, como parte de una estrategia para ampliar la infraestructura carcelaria y reforzar la seguridad.
El secretario de Seguridad y Protección Ciudadana, Omar García Harfuch, presentó el proyecto este martes 13 de octubre de 2026, durante la conferencia matutina de la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo, después de los enfrentamientos registrados en el penal El Castillo, en Mazatlán, Sinaloa, que dejaron 12 personas fallecidas en dos días.
Las nuevas instalaciones contarán con sistemas de vigilancia, bloqueo de señales telefónicas y espacios destinados a la reinserción social. La proyección gubernamental contempla que los seis centros estén concluidos en 2028, aunque todavía no se ha dado a conocer un calendario específico para cada obra.
¿En qué estados se construirán los seis nuevos penales?
García Harfuch informó que las nuevas cárceles estarán distribuidas en seis entidades del país, con el objetivo de ampliar la capacidad del sistema penitenciario y mejorar las condiciones de seguridad.
Los estados contemplados son Sinaloa, Sonora, Nayarit, Estado de México, Chiapas y Veracruz.
El funcionario explicó que los proyectos se desarrollarán mediante la coordinación del Gobierno federal con las autoridades estatales.
La capacidad total anunciada es de 18 mil 480 espacios, aunque todavía no se ha presentado el desglose correspondiente a cada una de las seis instalaciones.
Tampoco se han precisado todos los municipios donde estarán ubicadas ni los montos de inversión individuales.
El proyecto forma parte de las medidas anunciadas por el Gobierno federal para enfrentar problemas de seguridad, sobrepoblación y operación de organizaciones criminales dentro de los centros penitenciarios.
Sinaloa tendrá el primer penal con capacidad para 2 mil 640 internos
El primer centro penitenciario contemplado en el programa se construirá en Sinaloa y tendrá capacidad para 2 mil 640 personas privadas de la libertad.
García Harfuch indicó que esta instalación contará con financiamiento federal, en respuesta a las necesidades de infraestructura y seguridad penitenciaria en la entidad.
El anuncio se produjo después de los hechos violentos ocurridos los días 8 y 9 de octubre en el Centro Penitenciario El Castillo, ubicado en Mazatlán.
Hasta ahora, las autoridades no han precisado el municipio donde se edificará el nuevo centro de Sinaloa ni han informado una fecha concreta para el inicio de los trabajos.
La construcción también estará sujeta a la planeación de las instalaciones, la disponibilidad de recursos y los procedimientos administrativos correspondientes.
Nuevas cárceles tendrán vigilancia y bloqueo de señales telefónicas
Los seis centros penitenciarios incorporarán sistemas tecnológicos de vigilancia y control, diseñados para fortalecer la supervisión de las instalaciones y reducir los riesgos de actividades delictivas desde su interior.
Entre las herramientas anunciadas se encuentran equipos de monitoreo, mecanismos de inspección y bloqueadores de señales de comunicación, con los que se busca impedir que personas privadas de la libertad mantengan operaciones criminales mediante teléfonos celulares.
También se contempla la distribución de los internos en módulos de acuerdo con sus características y niveles de riesgo.
La separación de la población penitenciaria permitiría establecer controles diferenciados y reducir el contacto entre personas que requieran distintos niveles de vigilancia.
Las autoridades señalaron que el diseño de los nuevos establecimientos buscará combinar medidas de seguridad con espacios destinados a la atención y rehabilitación de las personas recluidas.
Sin embargo, todavía no se han publicado los proyectos ejecutivos ni las especificaciones técnicas completas de los sistemas que serán instalados.
Penales incluirán aulas, servicios médicos y espacios para trabajar
Además de ampliar la capacidad de alojamiento, el programa contempla instalaciones destinadas a la reinserción social de las personas privadas de la libertad.
Los nuevos centros deberán contar con áreas educativas, espacios para capacitación laboral, atención médica y actividades deportivas.
La propuesta también considera condiciones para desarrollar programas de trabajo y formación que ayuden a los internos a prepararse para su eventual reincorporación a la sociedad.
El Gobierno federal plantea que el fortalecimiento del sistema penitenciario no debe limitarse al incremento de celdas o a la vigilancia de los establecimientos.
La presidenta Claudia Sheinbaum ha reconocido que el aumento de las detenciones y la saturación de las cárceles representan desafíos para las autoridades responsables de la seguridad y la administración penitenciaria.
Por ello, las nuevas instalaciones buscan atender tanto las necesidades de custodia como las condiciones de estancia y reinserción.
¿Cuándo estarán listas las seis nuevas cárceles de México?
La construcción de los seis centros tiene como horizonte de conclusión 2028, de acuerdo con la información presentada por las autoridades federales.
Jacobo Olaf Rodríguez García, titular de Prevención y Reinserción Social, señaló que los proyectos forman parte de la planeación para incrementar la capacidad penitenciaria durante los próximos años.
La fecha anunciada es una previsión y no significa que las obras hayan comenzado simultáneamente en los seis estados.
Todavía están pendientes de conocerse los calendarios de construcción, la ubicación definitiva de los inmuebles y el costo total de las instalaciones.
También deberá precisarse cómo se distribuirán los recursos entre el Gobierno federal y las administraciones estatales.
La capacidad anunciada de 18 mil 480 espacios podrá incorporarse al sistema penitenciario cuando los centros concluyan su construcción y entren en funcionamiento.
Más de la mitad de los centros penitenciarios presentan sobrepoblación
La ampliación de la infraestructura se plantea en un contexto de saturación de las cárceles mexicanas.
De acuerdo con cifras divulgadas el 13 de octubre, 157 de los 275 centros penitenciarios considerados presentan sobrepoblación, una situación que complica la administración de los establecimientos y las condiciones de estancia de las personas recluidas.
La saturación también representa un desafío para la prestación de servicios médicos, la organización de actividades laborales y educativas, y la separación de internos conforme a sus necesidades de seguridad.
A estas dificultades se suman problemas relacionados con la disponibilidad de custodios, el mantenimiento de las instalaciones y la vigilancia de los módulos.
La construcción de nuevas cárceles puede aumentar el número de espacios disponibles, pero su funcionamiento dependerá también de contar con personal suficiente, equipamiento y recursos para su operación.
Riñas en penal de Mazatlán dejaron 12 muertos en dos días
El anuncio de los seis nuevos centros penitenciarios ocurrió después de una jornada de violencia en el penal El Castillo, en Mazatlán, Sinaloa, donde se registraron enfrentamientos consecutivos los días 8 y 9 de octubre.
El jueves 8 de octubre, una riña dentro del establecimiento dejó diez personas fallecidas y 16 heridas, de acuerdo con el balance difundido por las autoridades estatales.
Entre las víctimas mortales se encontraban nueve personas privadas de la libertad y un niño de dos años que acudía como visitante familiar.
El viernes 9 de octubre se registró otro enfrentamiento dentro de uno de los módulos, en el que murieron dos internos más.
Con ello, el saldo acumulado ascendió a 12 fallecidos en dos días, entre ellos el menor de edad.
Las autoridades de Sinaloa desplegaron personal de seguridad y notificaron a la Fiscalía estatal para investigar las circunstancias de las riñas y determinar las responsabilidades correspondientes.
Los episodios también dejaron preguntas sobre el ingreso de armas y la capacidad de vigilancia dentro del establecimiento penitenciario.
La violencia en Mazatlán volvió a colocar bajo atención las condiciones de seguridad de las cárceles del país.
Con la construcción de los seis nuevos penales, el Gobierno federal busca ampliar la infraestructura y fortalecer los controles internos, aunque todavía deberá presentar los presupuestos, ubicaciones definitivas y avances de cada proyecto.
La primera instalación anunciada estará en Sinaloa, mientras que la conclusión del conjunto de obras está prevista para 2028.
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