El secretario de Seguridad y Protección Ciudadana, Omar García Harfuch, anunció este sábado 10 de octubre la construcción de una nueva cárcel en Sinaloa, después de que dos enfrentamientos registrados en el penal El Castillo, en Mazatlán, dejaran 12 personas muertas, entre ellas un niño de dos años.
El funcionario informó que el proyecto será financiado con recursos federales y tendrá infraestructura destinada a fortalecer el control penitenciario. Mientras se concreta la construcción, el centro donde ocurrieron los hechos permanecerá bajo vigilancia reforzada de la Guardia Nacional y personal penitenciario.
El anuncio se produjo después de dos jornadas de violencia que también dejaron personas lesionadas y abrieron una investigación sobre el ingreso y utilización de armas de fuego dentro del establecimiento.
Dos enfrentamientos dejaron 12 muertos en el penal de Mazatlán
La primera confrontación ocurrió el jueves 8 de octubre, cuando una riña entre internos derivó en un enfrentamiento armado durante el horario de visitas familiares.
El saldo inicial fue de 10 personas fallecidas: nueve internos y un niño de dos años que se encontraba en el establecimiento. También se reportaron 16 lesionados, aunque posteriormente las autoridades estatales actualizaron la cifra a 17.
La presencia del menor entre las víctimas puso de manifiesto los riesgos que enfrentaron las familias durante la confrontación. La violencia alcanzó a personas que habían acudido al penal para visitar a sus familiares.
El viernes 9 de octubre ocurrió una segunda riña en el mismo centro penitenciario. En esta ocasión murieron otros dos internos, con lo que el número de fallecidos aumentó a 12 en menos de 48 horas.
Las autoridades no han establecido públicamente si ambos enfrentamientos estuvieron relacionados.
Investigan cómo ingresaron armas al penal El Castillo
Uno de los aspectos centrales de la investigación es la utilización de armas de fuego dentro del centro penitenciario, pese a los controles de seguridad que deben aplicarse en este tipo de instalaciones.
Durante las investigaciones se localizaron indicios relacionados con armas cortas y largas utilizadas en la primera confrontación. La Fiscalía de Sinaloa busca esclarecer cómo ingresaron, quiénes las tenían y qué circunstancias permitieron que fueran utilizadas.
Hasta ahora, las autoridades no han dado a conocer una explicación definitiva sobre el origen de las armas ni han establecido públicamente las responsabilidades por las posibles fallas de vigilancia.
La investigación también deberá determinar las causas de las riñas y establecer si participaron grupos de internos vinculados con organizaciones criminales.
Harfuch anuncia nueva prisión, pero aún no hay ubicación ni presupuesto
Tras los enfrentamientos, García Harfuch confirmó que el Gobierno de México construirá un nuevo centro penitenciario en Sinaloa, con instalaciones que permitan reforzar la seguridad y el control de la población interna.
Sin embargo, el anuncio todavía deja cuestiones importantes sin respuesta.
No se ha informado en qué municipio estará ubicada la nueva cárcel, cuánto costará, qué capacidad tendrá ni cuándo comenzarán los trabajos.
Tampoco se ha precisado si el nuevo establecimiento sustituirá al penal El Castillo o si funcionará de manera complementaria para atender las necesidades penitenciarias del estado.
Por ahora, la medida inmediata consiste en mantener el reforzamiento de seguridad en el centro de Mazatlán, con participación de la Guardia Nacional y autoridades penitenciarias federales.
El penal El Castillo acumulaba antecedentes de irregularidades
Los enfrentamientos ocurrieron en un establecimiento que ya había recibido observaciones sobre sus condiciones de funcionamiento.
En el Diagnóstico Nacional de Supervisión Penitenciaria 2022, la Comisión Nacional de los Derechos Humanos documentó deficiencias relacionadas con diversos aspectos de la operación penitenciaria. Aquella evaluación asignó al centro una calificación de 6.32.
Estos antecedentes corresponden a una revisión de 2022 y no permiten determinar por sí mismos las condiciones exactas que prevalecían cuando ocurrieron los enfrentamientos de octubre de 2026.
La situación penitenciaria también se desarrolla en medio de la violencia que afecta a Sinaloa desde 2024, relacionada con las disputas entre facciones del Cártel de Sinaloa.
Aunque ese conflicto forma parte del contexto de inseguridad estatal, no se ha confirmado oficialmente que haya sido la causa directa de las dos riñas.
La construcción de una nueva cárcel se incorpora ahora a la respuesta federal. Sin embargo, siguen pendientes los resultados de las investigaciones sobre las 12 muertes, el ingreso de armas y las condiciones de seguridad del penal El Castillo.
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