La búsqueda de un joven de 20 años desaparecido tras acudir a una supuesta oferta de trabajo terminó por revelar una finca en Tecalitlán, Jalisco, donde ocho hombres permanecían privados de la libertad y algunos recibían atención por lesiones.
Las investigaciones apuntan a que el inmueble funcionaba como una especie de centro clandestino de recuperación para personas reclutadas por el crimen organizado que resultaban heridas durante las actividades a las que eran sometidas.
En el operativo fueron rescatados ocho hombres y detenidas seis personas, mientras que las autoridades aseguraron medicamentos, muletas, botas ortopédicas, municiones y otros indicios. Reportes sobre el caso relacionan presuntamente el inmueble con el Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG).
Una desaparición llevó a descubrir la finca en Tecalitlán
El caso comenzó después de que familiares de un joven de aproximadamente 20 años denunciaran su desaparición. El muchacho había informado que acudiría a trabajar a un rancho, pero posteriormente perdieron contacto con él.
Los trabajos de investigación de la Vicefiscalía en Personas Desaparecidas de Jalisco condujeron hasta una finca ubicada en Tecalitlán, municipio situado en el sur de la entidad.
La intervención se realizó con participación de autoridades estatales y fuerzas federales, entre ellas la Guardia Nacional y la Secretaría de la Defensa Nacional.
Dentro del inmueble fue localizado el joven que originó la búsqueda junto con otros siete hombres, por lo que el saldo confirmado de personas liberadas fue de ocho.
Algunos de los hombres tenían lesiones y utilizaban muletas
El hallazgo tomó otro rumbo cuando las autoridades observaron que algunos de los hombres presentaban lesiones que habían recibido atención médica especializada.
Dos de ellos utilizaban muletas y otros mostraban señales de procedimientos relacionados con fracturas y recuperación física.
A partir de esas evidencias, la Fiscalía abrió una línea de investigación sobre la función específica del inmueble y sobre las personas que proporcionaban la atención a los lesionados.
La hipótesis es que la finca era utilizada para que personas reclutadas por grupos criminales se recuperaran después de resultar heridas y posteriormente pudieran regresar a las actividades que les imponían.
Medicamentos, muletas y cartuchos fueron asegurados
Durante la inspección del inmueble fueron localizados medicamentos, tres pares de muletas, dos botas ortopédicas y equipo relacionado con recuperación física.
Las autoridades también aseguraron botas tácticas, una báscula y alrededor de 100 cartuchos calibre 5.56 x 45 milímetros, además de material vegetal con características de droga.
La combinación de insumos médicos, equipo ortopédico y municiones reforzó la línea de investigación sobre el uso clandestino de la finca.
El inmueble no ha sido identificado como un hospital formal. Por ello, el término “hospital clandestino” describe la función que presuntamente desempeñaba, pero las autoridades lo investigan como una finca utilizada para recuperación de personas lesionadas.
Seis personas fueron detenidas durante el operativo
Las autoridades detuvieron a cinco hombres y una mujer, con edades de entre 21 y 48 años.
Los detenidos proceden de diferentes entidades, entre ellas Jalisco, Nayarit, Colima y Michoacán, y quedaron a disposición de la autoridad correspondiente.
Las investigaciones buscan establecer su probable participación en delitos relacionados con trata de personas y desaparición cometida por particulares, además de determinar cómo operaba el inmueble y quiénes formaban parte de la estructura encargada de mantenerlo funcionando.
Las personas liberadas tenían entre 16 y 43 años y eran originarias de distintas entidades, como Jalisco, Ciudad de México, Guerrero, Michoacán y Sinaloa.
Investigan quién atendía médicamente a los reclutados
Uno de los puntos que ahora sigue la Fiscalía es determinar quién realizaba las curaciones y procedimientos médicos dentro o fuera del inmueble.
Las lesiones observadas en algunos de los hombres indican que habían recibido atención que habría requerido conocimientos especializados.
La investigación busca identificar si existían personas encargadas exclusivamente de atender a los heridos y si participaba personal con formación médica dentro de esta estructura.
También se indaga cuántas personas pudieron haber pasado por la finca, debido a que habría existido un movimiento constante de individuos que llegaban lesionados, permanecían durante su recuperación y posteriormente salían.
Falsas ofertas de trabajo, una puerta para el reclutamiento
El origen del caso vuelve a colocar bajo la lupa un mecanismo utilizado para atraer principalmente a jóvenes: las supuestas ofertas laborales.
En Jalisco se han documentado casos de personas que reciben propuestas de empleo por internet, redes sociales o contactos directos y posteriormente son trasladadas a otros puntos donde son privadas de la libertad.
El joven cuya desaparición permitió ubicar la finca de Tecalitlán había salido precisamente tras recibir una oferta para laborar en un rancho.
El hallazgo muestra una posible etapa adicional dentro de la logística criminal: después de la captación y el sometimiento, existirían espacios destinados a recuperar físicamente a reclutas lesionados.
Tecalitlán abre nueva línea sobre logística del crimen organizado
El operativo no sólo permitió liberar a ocho hombres. También reveló un inmueble equipado con insumos para atender lesiones dentro de una zona donde operan grupos criminales.
La investigación deberá establecer la participación de cada uno de los detenidos, identificar a quienes proporcionaban la atención y determinar la relación exacta del inmueble con organizaciones delictivas.
El caso de Tecalitlán muestra una estructura que habría permitido captar personas, mantenerlas privadas de la libertad y atenderlas después de resultar heridas, una logística que ahora es materia de investigación de las autoridades de Jalisco.
*ARD









