Centenares de mexicanos en Nueva York rindieron tributo a la Virgen de Guadalupe, patrona de México, con danzas ancestrales, música, flores, oraciones y procesiones, a pesar de las gélidas temperaturas y del temor a las redadas migratorias impulsadas por la administración de Donald Trump.
Los fieles acudieron a la misa y a las procesiones portando imágenes de la virgen o llevándola en su vestimenta, en una conmemoración que remite a las apariciones de 1531 al indígena Juan Diego en el cerro del Tepeyac, según la tradición católica.
Oraciones, promesas y agradecimientos a la “Lupita”
Como cada año, los mexicanos dijeron presente para agradecer favores concedidos, cumplir promesas o pedir por la paz mundial y el bienestar de sus familias. Banderines, flores y símbolos religiosos acompañaron la manifestación de fe, considerada una de las más importantes para la comunidad mexicana en el extranjero.
La celebración reafirmó el papel de la Virgen de Guadalupe como símbolo de identidad, protección y esperanza para los migrantes.

La Antorcha Guadalupana atrae a jóvenes migrantes
Este año, el evento tuvo una fuerte participación juvenil gracias a la carrera de relevo de la Antorcha Guadalupana, una tradición con 24 años de historia. La antorcha partió el 30 de agosto desde la Basílica de Guadalupe, en Ciudad de México, encabezada por grandes imágenes de la virgen y de Juan Diego.
Tras recorrer nueve estados del país, la antorcha cruzó el río Bravo en Camargo, Tamaulipas, y continuó su trayecto por Estados Unidos hasta llegar a Central Park, acompañada por banderas de México y de Estados Unidos con la imagen guadalupana.

El temor al ICE, presente en la celebración
El evento estuvo cerca de cancelarse debido al miedo a las redadas del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE), explicó Joel Magallán, director de Tepeyac, organización responsable de la carrera en Nueva York.
Sin embargo, miles de jóvenes nacidos en Estados Unidos, hijos de migrantes indocumentados, decidieron participar y correr en representación de sus padres y de la comunidad migrante.
Un recorrido de 5 mil kilómetros marcado por la fe
De acuerdo con Tepeyac, cerca de 8 mil mexicanos participaron en distintos tramos de la carrera, que cubrió un recorrido de 5 mil kilómetros. Entre ellos destacó Lucía Romero, de 67 años, quien ha portado la antorcha durante 15 años como promesa tras la muerte de su hijo.
A su llegada a Central Park, los participantes entonaron consignas como “¡Viva la Guadalupe! ¡Viva el indio Juan Diego! ¡Viva México!”, acompañadas de danzas prehispánicas y cantos tradicionales.

Historias de devoción frente a la incertidumbre migratoria
Adolfo, un joven indocumentado de 20 años que acudió por primera vez, aseguró no temer al ICE debido a su fe: “Que sea lo que la virgencita y Dios diga”.
Por su parte, Ángel López, uno de los capitanes de la carrera, participó junto a sus padres indocumentados y expresó su preocupación, aunque confió en la protección divina: “Sabemos que no nos va a pasar nada”.
Misa solemne en la Catedral de San Patricio
La jornada concluyó con una misa en la Catedral de San Patricio, donde el altar dedicado a la virgen fue cubierto de flores, especialmente rosas. El servicio religioso incluyó mariachis y la bendición de niños, algunos vestidos como Juan Diego.
La despedida de la imagen guadalupana se realizó con la Danza de los Matachines frente a la catedral, ante la mirada de sorpresa de neoyorquinos y turistas.
*OCR














