Un tribunal de apelaciones de Estados Unidos declaró ilícitos la mayoría de los aranceles globales impuestos por la Administración de Donald Trump, un duro golpe a la política comercial del republicano. Aunque los jueces calificaron de inconstitucional la medida, los gravámenes seguirán vigentes hasta mediados de octubre, plazo para que el Gobierno pueda apelar ante el Tribunal Supremo.
La resolución compromete el uso que Trump dio a los aranceles, tanto para renegociar acuerdos comerciales como para ejercer presión política sobre gobiernos extranjeros. La decisión también pone en riesgo los ingresos millonarios que la Casa Blanca esperaba recaudar con esas tasas para reducir el déficit fiscal y financiar la llamada “Una Gran y Bonita Ley” de recortes tributarios.

Los jueces limitan el poder presidencial
Por una mayoría de siete contra cuatro, la corte determinó que Trump abusó de sus poderes de emergencia al ampararse en la Ley de Poderes de Emergencia Económica Internacional (IEEPA, 1977). Según el dictamen, dicha norma permite diversas acciones ante emergencias, pero no autoriza la imposición de aranceles, facultad reservada explícitamente al Congreso de EE.UU..
El fallo respalda lo ya dictado en mayo por el Tribunal de Comercio, en respuesta a una demanda presentada por estados gobernados por demócratas y empresarios afectados.

Qué aranceles se mantienen y cuáles peligran
La decisión no afecta a las tarifas sectoriales sobre automóviles, acero y aluminio, que se aplicaron con otra legislación y permanecerán en pie. Sí compromete los aranceles contra México y China, justificados por Trump como represalia por la falta de acción frente al tráfico de fentanilo. También alcanza los gravámenes globales anunciados desde la Casa Blanca en abril bajo el nombre de “Día de la Liberación”, que fijaban tasas mínimas del 10%.
Aunque Trump suspendió temporalmente esas tarifas por la volatilidad en los mercados, el 1 de agosto entraron en vigor bajo la fórmula de “aranceles recíprocos”.

Trump desafía al fallo y apuesta por el Supremo
Tras conocerse la sentencia, Trump reaccionó en su red social Truth asegurando que “¡todos los aranceles siguen en pie!”. Calificó al tribunal de “enormemente partidista” y advirtió que retirar los gravámenes sería un “desastre total” para el país. También reiteró que su Administración apelará al Supremo, donde confía en la mayoría conservadora de seis de nueve jueces.

El expresidente defendió que, sin esas medidas, EE.UU. quedaría “financieramente débil” y prometió que, con el aval judicial, usará los aranceles “para hacer a Estados Unidos rico, fuerte y poderoso de nuevo”.

Reacciones políticas y económicas
El fallo se da un día después de que la Unión Europea iniciara el proceso para retirar buena parte de sus aranceles a productos industriales estadounidenses, como parte del último acuerdo comercial bilateral. Bruselas se comprometió además a aumentar sus compras de energía, semiconductores y equipos de defensa estadounidenses.
El congresista demócrata Richard Neal celebró la decisión como “una victoria para la Constitución y las familias que han pagado el precio de la agenda comercial de Trump”. Recordó que la potestad de imponer impuestos corresponde al Congreso y que “ningún presidente puede inventarse poderes que no tiene”.
Desde la Casa Blanca, el portavoz Kush Desai defendió la legalidad de los aranceles y expresó confianza en que la batalla final favorezca a Trump. En contraste, el abogado Jeffrey Schwab, del Liberty Justice Center, subrayó que el fallo protege a “empresas y consumidores” de los daños ocasionados por medidas unilaterales e ilegales.

Con información de El País
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