Las obras rumbo al Mundial 2026 en Ciudad de México avanzan día y noche sobre la Calzada de Tlalpan, mientras trabajadoras sexuales denuncian que los trabajos las están desplazando y dejando sin sustento en una de sus principales zonas laborales.
Entre maquinaria pesada, cierres viales y carriles bloqueados, Karolina —conocida como “La Morena de Fuego”— enfrenta cada noche el avance de un proyecto urbano que, asegura, la ha llevado a vivir al día.
“No les voy a permitir que me desplacen”
Karolina camina entre grúas y vallas metálicas. Reclama, discute con trabajadores y reabre espacios que considera su lugar de trabajo. Afirma que las obras iniciadas en febrero de 2025, y previstas para concluir antes del arranque del Mundial en junio, han impactado directamente su economía.
“No les voy a permitir que me desplacen y que hagan una limpieza social con las trabajadoras sexuales”, sostiene durante un recorrido.
Antes del inicio de los trabajos, explica, comenzaba su jornada a las cuatro de la tarde y para las seis ya había reunido lo suficiente para cubrir la renta de un departamento. Ahora, vive en un hotel y ha tenido que extender su jornada hasta 24 horas para obtener ingresos mínimos.

Tlalpan, la vía hacia el Estadio Azteca
La Calzada de Tlalpan conecta el sur con el centro de la capital y desemboca en el Estadio Azteca —recientemente renombrado como Estadio Azteca (Banorte)—, sede del partido inaugural del Mundial el 11 de junio.
Con más de cinco kilómetros intervenidos y cierres nocturnos de la Línea 2 del Metro, la circulación vehicular disminuye drásticamente después de las diez de la noche. Para las trabajadoras, esto significa menos clientes y menor visibilidad.
“De ocho a doce ya tenía el dinero para solventar los gastos de la casa. Me hacía tres o cuatro clientes; ahora, a veces uno, a veces ninguno”, relata Lorena, quien lleva más de 25 años trabajando en la zona.

Parque elevado y ciclovía: el proyecto urbano
A lo largo de más de 30 kilómetros, el Gobierno capitalino construye un parque elevado peatonal y la ciclovía denominada “La Gran Tenochtitlán”. El plan incluye renovación de banquetas y colocación de jardineras.
Sin embargo, las trabajadoras aseguran que estas modificaciones reducen su visibilidad y rompen las zonas de tolerancia que habían consolidado tras años de organización. Además, enfrentan polvo, ruido constante e insultos por parte de algunos trabajadores de obra.
“Yo dignamente puedo ganarme mi dinero. No estoy pidiendo regalado, yo quiero trabajar”, enfatiza Lorena.

Impacto económico y emocional
Las afectadas sostienen que el cierre de accesos las obliga a ocupar esquinas ajenas, lo que genera tensiones internas. Asimismo, denuncian que el gobierno les prometió apoyos como trabajadoras no asalariadas, pero que estos les fueron negados por no cotizar en el seguro social.
Karolina afirma que la situación ha golpeado su estabilidad emocional y económica. Asegura que el proyecto beneficia a la ciudad de cara al Mundial, pero perjudica a quienes dependen del espacio público para subsistir.
Cuando falten menos de cuatro meses para el inicio del torneo, advierte que no abandonará Tlalpan y que, si es necesario, iniciará una huelga de hambre para visibilizar su situación.

Mundial 2026 y reconfiguración urbana
La Ciudad de México es una de las sedes del Mundial 2026, evento que impulsa múltiples obras de infraestructura y movilidad. No obstante, el caso de Tlalpan evidencia cómo estos proyectos generan efectos colaterales en economías informales que operan en zonas estratégicas.
Mientras la maquinaria avanza hacia el estadio que albergará la inauguración, trabajadoras como Karolina y Lorena enfrentan una transformación urbana que, aseguran, las deja fuera del mapa.
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