Enclavada entre enormes paredes de roca y el paisaje semidesértico de la Sierra Gorda, la Presa Fernando Hiriart Balderrama, conocida popularmente como Presa Zimapán, es uno de los escenarios naturales y de ingeniería más sorprendentes de Hidalgo. El enorme embalse ocupa una zona limítrofe entre Hidalgo y Querétaro y convierte un recorrido por Zimapán en una experiencia que combina historia, naturaleza, aventura y paisajes poco comunes.
Aunque su función principal es la generación de energía eléctrica, la presa se ha convertido también en un atractivo turístico para quienes buscan paseos en lancha, pesca deportiva, fotografía, senderismo y recorridos por cañones.
El contraste es uno de sus mayores atractivos: el intenso azul del agua aparece rodeado por montañas de tonos ocres, paredes verticales, cactáceas y una vegetación propia del semidesierto. Desde algunos miradores, el embalse parece internarse entre las montañas hasta perderse en el horizonte.
Visitar la Presa Fernando Hiriart en Zimapán permite además conocer una región marcada por la minería, antiguas rutas comerciales y una historia geológica que ayuda a entender por qué este territorio tiene una personalidad tan particular.

¿Dónde está la Presa Fernando Hiriart?
La Presa Fernando Hiriart Balderrama se encuentra en la región de Zimapán, en los límites de los estados de Hidalgo y Querétaro. El embalse comprende territorios de los municipios hidalguenses de Zimapán, Tasquillo y Tecozautla, además de una parte correspondiente a Cadereyta de Montes, Querétaro.
La presa se construyó sobre el sistema formado por los ríos Tula y San Juan. A partir de la confluencia de ambos, el cauce recibe el nombre de río Moctezuma, uno de los elementos naturales más importantes de esta región.
Esta ubicación explica buena parte del paisaje. El agua quedó contenida dentro de una zona de cañones y montañas, formando un enorme espejo que serpentea entre paredes rocosas.
Para llegar a los principales puntos turísticos de la presa existen diferentes accesos y embarcaderos, por lo que no hay un único recorrido turístico. Una de las opciones más conocidas es la zona de El Saucillo, mientras que en otros sectores existen embarcaderos desde los que parten recorridos por el embalse.

La historia de una de las grandes obras hidráulicas de Hidalgo
La historia de la Presa Zimapán comenzó mucho antes de que sus aguas aparecieran en los mapas turísticos. El proyecto respondió a la necesidad de aprovechar el potencial hidráulico de los ríos de esta región para generar electricidad.
La construcción de la infraestructura se desarrolló durante la primera mitad de la década de 1990. Las obras incluyeron el desvío del río, construcción de la cortina, instalaciones de generación, obras de excedencias y toda la infraestructura necesaria para poner en funcionamiento la central hidroeléctrica.
El llenado del embalse fue uno de los momentos decisivos del proyecto. Finalmente, la Central Hidroeléctrica Ing. Fernando Hiriart Balderrama comenzó operaciones comerciales en 1996.
La obra transformó completamente el paisaje. Zonas que anteriormente estaban ocupadas por tierras de cultivo y pequeñas comunidades quedaron bajo el agua y varias familias tuvieron que ser reubicadas.
Por ello, la historia de la presa no solamente puede contarse desde la perspectiva de la ingeniería. También forma parte de la memoria de las comunidades que habitaban esta región antes de la creación del gran embalse.

Una obra monumental de ingeniería
Uno de los aspectos que más sorprende al visitante es la dimensión de la infraestructura.
La cortina de la presa alcanza aproximadamente 203 metros de altura, una escala que se aprecia especialmente cuando se observa desde el fondo del cañón o durante un recorrido por el agua.
La central hidroeléctrica tiene una capacidad instalada de 292 megawatts, y su infraestructura aprovecha el desnivel natural de la zona para producir electricidad.
En 2025, la Comisión Federal de Electricidad informó que la central concluyó un amplio programa de rehabilitación y modernización y retomó formalmente su operación comercial el 15 de abril de ese año. El objetivo fue mejorar la eficiencia, confiabilidad y seguridad de una instalación que continúa formando parte del sistema eléctrico nacional.
Para el turista, sin embargo, la importancia de esta obra no se limita a sus cifras. Lo impresionante es observar cómo una construcción de enormes dimensiones se integra en un cañón donde las paredes naturales de roca parecen envolver completamente al embalse.

¿Por qué es famosa la Presa Zimapán?
La fama turística de la Presa Fernando Hiriart tiene varias razones.
La primera es su paisaje. El agua azul, las montañas, los cañones y la vegetación semidesértica crean un escenario completamente diferente al que puede encontrarse en otros destinos de Hidalgo.
La segunda es la posibilidad de recorrer el embalse en lancha. Desde el agua se obtiene una perspectiva distinta de las paredes rocosas y de la infraestructura de la presa.
La tercera es la pesca deportiva. La actividad pesquera tiene una larga presencia en el embalse y existen especies como tilapia, carpa y lobina, esta última especialmente vinculada a la pesca deportiva.

La cuarta es su cercanía con otros atractivos de Zimapán Pueblo Mágico, como El Vigilante, el Cañón del Infiernillo, el Cañón de San Cristóbal, las Grutas de Xajhá y otros paisajes de la Sierra Gorda.
Por eso, la presa funciona mejor como parte de un recorrido completo por Zimapán que como una visita aislada.
El Vigilante: el gigante de piedra que observa la presa
Uno de los mejores complementos para conocer el paisaje es buscar el famoso El Vigilante, un enorme monolito natural que domina parte del paisaje de Zimapán.
La formación rocosa tiene alrededor de 15 metros de altura y su silueta permite distinguir perfiles semejantes a un rostro humano. Desde determinados puntos puede observarse como si estuviera mirando hacia el paisaje de la presa.
La formación se ha convertido en uno de los símbolos turísticos de Zimapán y es especialmente atractiva para quienes disfrutan de la fotografía de naturaleza y paisaje.
Una recomendación es visitar alguno de los miradores de la zona temprano por la mañana o durante las últimas horas de la tarde, cuando la luz modifica los colores de las montañas y permite obtener fotografías mucho más espectaculares.

Paseo en lancha: la mejor manera de conocer el embalse
Una de las experiencias más recomendables para quien visita la Presa Zimapán es contratar un recorrido en lancha.
Desde el agua cambia completamente la percepción del lugar. Las paredes del cañón se levantan alrededor de la embarcación y permiten dimensionar la profundidad del paisaje.
Dependiendo del embarcadero y del operador contratado, los recorridos pueden incluir diferentes puntos del embalse. También existen opciones vinculadas con pesca deportiva, kayak y recorridos de naturaleza.
Entre las zonas utilizadas por visitantes se encuentran sectores como El Saucillo y otros embarcaderos de la región.
Es importante considerar que los servicios turísticos no funcionan como una sola empresa centralizada. Los precios de las lanchas, duración de recorridos, rutas y horarios pueden cambiar dependiendo del punto de salida y de la temporada.
Por esa razón, antes de subir a una lancha conviene preguntar cuánto cuesta el recorrido completo, cuánto tiempo dura, cuántas personas incluye y qué lugares se visitarán.

¿Cuánto cuesta entrar a la Presa Fernando Hiriart?
Una de las preguntas más frecuentes de quienes planean visitar este sitio es el precio.
Actualmente no existe una tarifa única y general de entrada turística a toda la presa, debido a que se trata de una infraestructura hidroeléctrica y un embalse con diferentes accesos y servicios turísticos independientes.
En otras palabras, visitar un mirador o recorrer determinadas zonas no necesariamente implica pagar una entrada general a la presa.
Lo que sí puede tener costo son las actividades ofrecidas por prestadores locales, especialmente los paseos en lancha, pesca, renta de equipo, recorridos guiados o servicios de hospedaje y alimentación.
Como referencia, existen reportes de visitantes que han pagado alrededor de 1,000 pesos por una lancha para grupos de hasta seis personas, pero se trata de una referencia de viajero y no de una tarifa oficial vigente, por lo que el precio debe confirmarse directamente con el prestador antes de realizar el recorrido.
Lo más recomendable es llevar efectivo, especialmente si se visitan embarcaderos o comunidades rurales, donde la disponibilidad de terminales bancarias o señal telefónica puede ser limitada.
¿Cómo llegar a la Presa Zimapán desde Puebla?
Desde Puebla capital, una de las alternativas más prácticas consiste en dirigirse hacia la Ciudad de México o el Arco Norte y posteriormente continuar hacia Hidalgo para conectar con la zona de Ixmiquilpan, Tasquillo y Zimapán.
El recorrido exacto dependerá del punto de la presa que se quiera visitar, porque el embalse se extiende por una zona amplia y existen diferentes accesos.
Una vez en Zimapán, es recomendable utilizar navegación GPS para llegar al mirador o embarcadero específico elegido previamente. No conviene escribir únicamente “Presa Zimapán” y asumir que todos los caminos conducen al mismo punto.
Si el objetivo es realizar un paseo en lancha, lo mejor es definir primero qué embarcadero se visitará y posteriormente programar la ruta.
Desde Pachuca, la Secretaría de Turismo señala un recorrido aproximado de dos horas y media, mientras que desde la Ciudad de México el trayecto ronda las tres horas y media, dependiendo de las condiciones de tránsito y del punto específico de destino.
¿Qué hacer en la Presa Fernando Hiriart?
La visita puede adaptarse tanto a quienes buscan descanso como a viajeros interesados en aventura.
Paseo en lancha
Es la actividad más representativa. Permite adentrarse en el embalse y observar desde el agua las montañas y cañones.
Pesca deportiva
La presa tiene tradición pesquera y es conocida particularmente por la presencia de lobina, además de otras especies. La pesca está regulada, por lo que quienes practiquen esta actividad deben informarse sobre las disposiciones vigentes y temporadas correspondientes.
Fotografía
Los miradores y caminos de la zona ofrecen excelentes escenarios para fotografiar el embalse, las montañas, los cañones y las formaciones rocosas.
Senderismo
En los alrededores existen caminos y zonas de senderismo vinculadas con los cañones y miradores. Conviene realizar las rutas acompañado de un guía local cuando se trate de caminos poco conocidos.
Kayak y actividades acuáticas
Algunos prestadores turísticos de la región ofrecen actividades relacionadas con el agua, aunque la disponibilidad depende de la zona y de las condiciones del embalse.

La relación de Zimapán con la minería
No se puede comprender completamente el atractivo de la presa sin conocer la historia de Zimapán.
Mucho antes de convertirse en Pueblo Mágico y destino de naturaleza, Zimapán fue reconocido como un importante territorio minero.
La historia minera también está relacionada con uno de los descubrimientos científicos más importantes asociados con la región: el vanadio.
En 1801, el mineral fue identificado por Andrés Manuel del Río a partir de muestras procedentes de la zona de Zimapán. El elemento químico, actualmente conocido como vanadio, tiene aplicaciones industriales, especialmente en aleaciones metálicas.
Esta historia convirtió al municipio en un referente de la minería y contribuyó a consolidar su identidad como uno de los pueblos mineros más importantes de Hidalgo.
El visitante puede complementar el recorrido por la presa con una visita al Centro Histórico de Zimapán, donde todavía se percibe la herencia arquitectónica y cultural relacionada con su pasado minero.
Zimapán, un Pueblo Mágico para complementar el viaje
Desde 2018, Zimapán forma parte del programa Pueblos Mágicos, reconocimiento que se suma a sus atractivos naturales, históricos y culturales.
La presa es solamente una parte de todo lo que puede conocerse en la región.
Después de recorrer el embalse, el viajero puede dirigirse hacia el centro de Zimapán para conocer la Parroquia de San Juan Bautista, caminar por sus calles y probar algunos platillos de la gastronomía local.
También puede extender la ruta hacia el Cañón de San Cristóbal, el Cañón del Infiernillo, las Grutas de Xajhá o el Parque Nacional Los Mármoles.
Esto convierte a Zimapán en una excelente opción para pasar un fin de semana completo y no solamente unas horas.

¿Qué comer después de visitar la presa?
Después de un recorrido por la presa, una buena alternativa es probar la gastronomía regional.
En Zimapán y sus alrededores pueden encontrarse preparaciones tradicionales como barbacoa, cecina, enchiladas y quesadillas, además de pescados preparados en establecimientos cercanos a las zonas del embalse.
En las comunidades vinculadas con la presa también es posible encontrar restaurantes familiares y pequeños establecimientos donde el pescado es uno de los protagonistas.
La recomendación es consumir productos de negocios locales y preguntar por las especialidades del día, ya que la oferta puede cambiar dependiendo de la temporada.

Recomendaciones para visitar la Presa Fernando Hiriart
Para disfrutar el recorrido sin contratiempos, es recomendable llevar agua, protector solar, sombrero o gorra, calzado cómodo y efectivo.
Si se planea realizar una caminata, lo ideal es utilizar zapatos con buena suela y evitar acercarse a zonas de riesgo, especialmente en bordes de barrancos o caminos sin protección.
Para el paseo en lancha, pregunta previamente por el costo total y verifica que el servicio cuente con chalecos salvavidas para todos los pasajeros.
También es importante no arrojar basura al embalse ni dejar residuos en los miradores o caminos. El paisaje es uno de los principales valores turísticos de Zimapán y su conservación depende tanto de las autoridades como de los visitantes.
No debe confundirse el acceso turístico al entorno de la presa con el acceso a las instalaciones operativas de la central hidroeléctrica. Las áreas técnicas de la CFE no funcionan como una atracción turística de libre acceso y cualquier visita especial depende de autorizaciones.

Una escapada entre agua, montaña e historia
La Presa Fernando Hiriart Balderrama es uno de esos lugares de Hidalgo que sorprenden precisamente porque no se parecen a los destinos turísticos tradicionales.
Aquí no hay solamente una presa: existe un enorme paisaje de cañones, montañas, agua, cactáceas y comunidades, acompañado por una de las obras hidroeléctricas más importantes de la región.
A esto se suma la historia minera de Zimapán, el descubrimiento del vanadio, el emblemático El Vigilante, los recorridos en lancha y la posibilidad de combinar naturaleza y aventura en un mismo viaje.
Para quien busca un destino diferente desde Puebla, Ciudad de México, Querétaro o Pachuca, Zimapán ofrece una escapada especialmente atractiva para pasar uno o dos días.
La mejor manera de conocer la presa es llegar sin prisas: contemplar primero el paisaje desde un mirador, acercarse después al agua, recorrer el embalse en lancha si las condiciones lo permiten y terminar el día en el Pueblo Mágico de Zimapán.
La combinación de historia, ingeniería, naturaleza y aventura hace de la Presa Fernando Hiriart en Zimapán, Hidalgo, un destino que merece estar entre los recorridos turísticos de la Sierra Gorda.

*BC









