El caldo de huesos y la gelatina contienen componentes derivados del colágeno, una proteína esencial para mantener la estructura y firmeza de la piel. Sin embargo, no existe evidencia científica suficiente de que consumir estos alimentos aumente directamente el colágeno del rostro, reduzca las arrugas o revierta la flacidez facial.
La explicación comienza en la digestión. Cuando una persona consume alimentos ricos en colágeno, el organismo descompone esa proteína en aminoácidos y pequeños péptidos que puede utilizar en diferentes tejidos. El colágeno ingerido no llega intacto a la cara ni se deposita automáticamente en las zonas donde la piel ha perdido firmeza.
Aunque el cuerpo necesita aminoácidos para producir sus propias proteínas, obtenerlos mediante caldo de huesos o gelatina no garantiza que aumente la formación de colágeno facial.
¿Qué diferencia hay entre el caldo de huesos, la gelatina y el colágeno hidrolizado?
El caldo de huesos se prepara mediante la cocción prolongada de huesos y tejidos conectivos de animales. Durante ese proceso libera gelatina y otros componentes, pero su concentración depende de los ingredientes, el tiempo de cocción y la preparación.
Un estudio publicado en International Journal of Sport Nutrition and Exercise Metabolism encontró diferencias considerables entre distintas recetas. Los investigadores concluyeron que el caldo de huesos no proporciona cantidades constantes de los aminoácidos utilizados como referencia en las investigaciones sobre suplementos de colágeno.
La gelatina sin sabor también procede del colágeno animal procesado. Aunque aporta aminoácidos, no se ha demostrado mediante ensayos clínicos suficientes que comerla diariamente mejore las arrugas o incremente la cantidad de colágeno de la piel.
Los suplementos de colágeno hidrolizado, vendidos en polvo, cápsulas o bebidas, contienen proteínas fragmentadas en péptidos más pequeños. Son estos productos, y no el caldo de huesos ni la gelatina de postre, los que se han estudiado principalmente para evaluar posibles beneficios cutáneos.
Estudio de 2025 cuestiona los suplementos de colágeno contra las arrugas
Una investigación publicada en 2025 en The American Journal of Medicine analizó 23 ensayos clínicos con 1,474 participantes para evaluar los efectos de los suplementos de colágeno sobre la hidratación, elasticidad y arrugas.
Al reunir todos los estudios, los investigadores encontraron resultados favorables. Sin embargo, los beneficios dejaron de ser estadísticamente significativos cuando analizaron por separado los ensayos de mayor calidad y aquellos sin financiamiento de empresas farmacéuticas.
Los autores concluyeron que la evidencia clínica disponible no respaldaba recomendar suplementos de colágeno para prevenir o tratar el envejecimiento de la piel.
El resultado contrasta con una revisión publicada en 2023 en la revista Nutrients, que reunió 26 ensayos con 1,721 participantes y encontró mejoras en hidratación y elasticidad después de consumir colágeno hidrolizado.
La diferencia entre ambas investigaciones muestra una limitación importante: algunos ensayos encuentran beneficios, pero la calidad de los estudios y sus posibles sesgos influyen en la confianza que puede depositarse en esos resultados.
Además, mejorar la hidratación o la elasticidad medida en un estudio no demuestra necesariamente que una persona haya recuperado el colágeno perdido en su rostro.
¿Qué ayuda a conservar el colágeno de la cara?
La producción natural de colágeno necesita proteínas y nutrientes como la vitamina C, que participa directamente en su síntesis. Una alimentación variada que incluya fuentes de proteína, frutas y verduras contribuye a cubrir esos requerimientos.
La vitamina C puede obtenerse de alimentos como guayaba, naranja, kiwi y pimientos. Consumir cantidades adicionales cuando las necesidades nutricionales ya están cubiertas no garantiza una mayor producción de colágeno facial.
Para prevenir el envejecimiento prematuro de la piel, la Academia Estadounidense de Dermatología recomienda utilizar diariamente protector solar de amplio espectro con FPS 30 o superior, ya que la radiación ultravioleta favorece la aparición de arrugas y otros signos de fotoenvejecimiento.
Los retinoides tópicos, utilizados según las características de cada piel y con orientación dermatológica, también cuentan con evidencia para mejorar líneas finas y determinados cambios de textura. No deben utilizarse durante el embarazo.
Dormir adecuadamente, evitar el tabaco y mantener una alimentación suficiente en proteínas forman parte de las medidas generales que favorecen la salud de la piel.
El caldo de huesos y la gelatina pueden formar parte de una dieta equilibrada, pero las investigaciones disponibles no permiten considerarlos tratamientos para recuperar la firmeza del rostro. Los resultados favorables observados con algunos suplementos tampoco demuestran que consumir estos alimentos produzca el mismo efecto.
*ARD

