Una nueva revisión publicada en JAMA Network advierte que la evidencia científica que respalda los beneficios médicos del cannabis y los cannabinoides sigue siendo limitada e insuficiente. El análisis evaluó más de mil estudios, incluyendo ensayos clínicos y metaanálisis, y concluyó que la mayoría de los usos terapéuticos carece de fundamentos sólidos.
El coautor Kevin Hill, profesor de psiquiatría en Harvard, señaló que, más allá de las indicaciones aprobadas por la FDA, los beneficios clínicos comprobados son escasos. Por lo tanto, especialistas sugieren mayor cautela al prescribir productos derivados del cannabis.
Uso extendido pero con evidencia insuficiente
El cannabis se ha vuelto popular entre pacientes oncológicos para tratar náuseas, dolor y pérdida de apetito, así como entre personas que padecen dolor crónico. Sin embargo, Hill advierte que no existe investigación concluyente que garantice que sus beneficios superen los riesgos a largo plazo.
Estudios recientes también sugieren que su consumo puede reducir la eficacia de inmunoterapias, además de afectar la calidad de óvulos y el desarrollo embrionario, lo que incrementa las preocupaciones en pacientes con tratamientos sensibles.
En Estados Unidos y Canadá, el 27% de los adultos afirma usar cannabis con fines médicos, mientras que 10.5% consume CBD con objetivos terapéuticos, pese a la falta de evidencia robusta.
Riesgos y efectos adversos más claros
El análisis encontró señales importantes sobre riesgos. Entre ellos, destaca que uno de cada tres usuarios médicos desarrolla un trastorno por consumo de cannabis, especialmente quienes utilizan la sustancia de forma diaria.
Además, el uso inhalado se asocia a un mayor riesgo de infarto, enfermedad coronaria y derrames cerebrales, efectos que, según Hill, “están cada vez mejor definidos”.
Expertos coinciden: evidencia sólida solo en casos específicos
Varios especialistas respaldaron las conclusiones del análisis. Jonathan Caulkins, de Carnegie Mellon, afirmó que gran parte del uso médico del cannabis se sostiene “más en esperanza que en evidencia”. Por su parte, Yasmin Hurd, del Mount Sinai, resaltó que la falta de evidencia para la mayoría de condiciones coincide con reportes previos de las Academias Nacionales.
No obstante, el investigador Igor Grant señaló que aunque la revisión es rigurosa, pone demasiado énfasis en los aspectos negativos. Además, recordó que otros estudios no hallan aumentos estadísticamente confiables en hipertensión, infarto o aterosclerosis entre consumidores.
La revisión concluye que el cannabis medicinal sigue careciendo de sustento sólido para la mayoría de sus usos y que los riesgos deben evaluarse cuidadosamente entre médicos y pacientes.
Con información de Newsweek
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