En TikTok, Instagram y otras redes aparecen comentarios como “+1,000 de aura”, “perdió aura” o “está farmeando aura”. No hablan de energía espiritual. En este lenguaje, el aura es la presencia, seguridad, estilo o magnetismo que alguien proyecta, mientras que “farmear” significa acumular algo, una idea tomada directamente de los videojuegos.
Así, farmear aura es hacer algo que aumenta simbólicamente lo cool o impresionante que parece una persona. Puede ser una forma de vestir, caminar, responder, bailar o resolver una situación con seguridad. Los puntos no existen y tampoco hay una escala para calcularlos: son parte del humor con el que los usuarios califican momentos admirables, incómodos o vergonzosos.
Del videojuego al marcador de carisma
En los videojuegos, farming describe acciones realizadas para acumular experiencia, objetos, monedas u otros recursos. Internet tomó esa lógica y la aplicó a una cualidad difícil de medir: el carisma.
El resultado fue un marcador imaginario. Alguien que hace algo difícil y actúa como si fuera completamente normal puede recibir miles de “puntos de aura”. Una caída, una respuesta desafortunada o un intento demasiado evidente por impresionar puede provocar el efecto contrario: “menos aura”.
La expresión tiene además una regla no escrita: el esfuerzo no debería notarse demasiado. La persona puede estar haciendo algo para verse bien, pero buena parte del atractivo consiste en aparentar naturalidad. Si la pose parece excesivamente preparada o desesperada por recibir atención, el mismo público puede convertir el intento de “farmear aura” en motivo de burla.
Oxford University Press rastreó la aparición de “aura farming” en internet desde 2023. Su uso aumentó durante los años siguientes hasta convertirse en una de las expresiones seleccionadas para la lista corta de la Palabra del Año 2025, junto con biohack y rage bait. Oxford la define como la construcción de una imagen atractiva o carismática mediante comportamientos que transmiten confianza, estilo o misterio.
Rayyan Arkan Dikha y el video que llevó el aura farming a todo el mundo
Aunque el término ya existía, su expansión internacional quedó ligada en 2025 a Rayyan Arkan Dikha, un niño indonesio que apareció bailando sobre la parte delantera de una larga embarcación mientras se desarrollaba una competencia de Pacu Jalur en Riau, Indonesia.
Rayyan mantuvo el equilibrio mientras movía los brazos con tranquilidad frente a decenas de remeros. La combinación de lentes oscuros, movimientos controlados y una actitud aparentemente despreocupada encajó con la idea de alguien que conseguía atención sin parecer interesado en buscarla. Las imágenes se multiplicaron en redes y su actuación terminó asociada mundialmente con el término aura farming.
El video no muestra un baile creado para TikTok. Pacu Jalur es una tradición de Kuantan Singingi, en la provincia indonesia de Riau, basada en competencias con largas embarcaciones de madera. Indonesia la reconoció en 2015 dentro de su patrimonio cultural inmaterial; existen registros oficiales que remontan esta práctica al menos a principios del siglo XX.
Rayyan tampoco inventó el término “aura farming”. Lo que hizo fue proporcionar la imagen que mejor representó una expresión que internet ya utilizaba. El video original fue publicado en Facebook en mayo de 2025 y para agosto había superado 58 millones de reproducciones y 1.6 millones de reacciones positivas, antes de ser replicado por otras cuentas y plataformas.
La viralidad terminó beneficiando también a Pacu Jalur. Organizadores de la competencia señalaron que el interés por Rayyan aumentó la difusión internacional del evento e incluso atrajo la atención de patrocinadores y organismos culturales.
De “+1,000 de aura” a competir frente a un público
Durante 2026, la expresión dio otro salto. Los puntos imaginarios dejaron de existir únicamente en comentarios y comenzaron a representarse en competencias presenciales.
En agosto, jóvenes se reunieron en la Macroplaza del Malecón de Veracruz para participar en un torneo de aura. No hubo combate físico: los participantes se colocaron frente a frente y recurrieron a poses, gestos, movimientos y bailes para intentar provocar la mejor reacción de quienes observaban.
El público terminó funcionando como jurado. En lugar de demostrar fuerza o una habilidad deportiva, los participantes buscaban proyectar seguridad, estilo y presencia durante unos cuantos segundos. Algunas actuaciones incorporaron referencias ya conocidas en internet, como gestos relacionados con mewing, la cultura sigma y otros memes.
También se registraron encuentros similares en otros puntos de América Latina. En Guayaquil, Ecuador, jóvenes se reunieron el 15 de agosto en el Malecón 2000 para reproducir estas dinámicas frente a espectadores.
¿Por qué alguien gana o pierde aura?
No hay árbitro ni tabla oficial. El aura depende de cómo interpreta el público una acción.
Una persona puede “ganarla” al resolver algo complicado con calma, usar una frase que sorprenda, vestir con estilo o ejecutar un movimiento sin mostrar esfuerzo. También puede perderla por tropezarse, buscar aprobación demasiado pronto o fallar precisamente mientras intentaba impresionar.
Ese sistema ficticio convierte situaciones cotidianas en una especie de videojuego social. El prestigio se representa mediante una puntuación que todos saben que es falsa, pero que permite resumir rápidamente si una acción fue admirable o vergonzosa.
También explica por qué “farmear aura” puede ser elogio o crítica. Decir que alguien “tiene mucha aura” suele destacar su presencia. Decir que alguien “está farmeando aura” puede reconocer esa misma habilidad o burlarse de que está haciendo demasiado para parecer interesante.
Del meme a una nueva forma de hablar del prestigio
El término mezcla tres elementos que ya convivían en internet: la puntuación de los videojuegos, el lenguaje de los memes y la valoración pública de la imagen personal.
Por eso funciona incluso cuando nadie lleva la cuenta de los supuestos puntos. Basta con escribir “+10,000 de aura” debajo de un video para expresar que alguien hizo algo memorable. Un número negativo comunica exactamente lo contrario.
La popularidad alcanzada durante 2025 llevó a Oxford a incluir aura farming entre las tres expresiones que consideró representativas del año. Finalmente ganó rage bait, pero la presencia de aura farming en esa selección confirmó que había dejado de ser una referencia limitada a comunidades gamer o de anime.
En 2026, las reuniones de Veracruz muestran la siguiente etapa: un código que nació en internet ya puede reunir físicamente a jóvenes para actuarlo frente a otros. Los puntos continúan siendo imaginarios; la competencia, el público y los participantes ya no lo son.
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