El telescopio espacial Swift de la NASA está por regresar a la atmósfera terrestre después de casi 22 años de observaciones científicas. La agencia espacial confirmó el 23 de octubre de 2026 que el satélite terminó sus operaciones y que su reingreso ocurrirá durante las próximas semanas, debido a la pérdida progresiva de altura de su órbita.
El observatorio, lanzado en noviembre de 2004, realizó su última observación el 20 de octubre, cuando descendió hasta aproximadamente 275 kilómetros sobre la superficie terrestre. A esa altitud, la resistencia atmosférica impidió que sus instrumentos continuaran apuntando con estabilidad hacia los objetos astronómicos.
La NASA ordenó entonces finalizar las operaciones del satélite y prepararlo para su regreso a la atmósfera. Aunque se trata de un reingreso no controlado, esto no significa que el telescopio esté cayendo directamente hacia una ciudad o que exista una emergencia confirmada en la superficie.
¿Cuándo caerá el telescopio Swift de la NASA?
La NASA prevé que Swift reingrese en la atmósfera terrestre entre finales de octubre y las próximas semanas de noviembre de 2026, de acuerdo con la estimación difundida el 23 de octubre.
El descenso se aceleró por el aumento de la actividad solar, que provoca una mayor expansión de las capas superiores de la atmósfera. Aunque el satélite viaja a cientos de kilómetros de altura, encuentra partículas que generan resistencia y reducen gradualmente su velocidad orbital.
Swift no dispone de un sistema de propulsión capaz de elevar nuevamente su órbita. Al alcanzar los 275 kilómetros, dejó de compensar los efectos de esa resistencia y entró en modo seguro. El equipo de operaciones de la Universidad Estatal de Pensilvania envió posteriormente la orden que puso fin a sus actividades.
¿Es peligroso el reingreso de Swift para México?
El regreso del observatorio implica que la mayor parte de su estructura estará expuesta a temperaturas extremas al atravesar las capas más densas de la atmósfera. Como ocurre con otros satélites al final de su vida útil, gran parte del material puede desintegrarse durante ese proceso.
Algunos componentes de las naves espaciales pueden resistir el calentamiento y alcanzar la superficie. Sin embargo, la Oficina del Programa de Desechos Orbitales de la NASA explica que los fragmentos supervivientes suelen caer en océanos o regiones poco pobladas, por lo que el riesgo general de daños a personas es reducido.
La trayectoria orbital de Swift comprende latitudes que incluyen territorio mexicano y regiones de Sudamérica. Esto no equivale a una predicción de impacto en alguno de esos países: la NASA no ha anunciado un punto específico de caída del observatorio.
Las estimaciones de reingreso pueden modificarse conforme el satélite pierde altura y cambian las condiciones atmosféricas.
La NASA intentó rescatar Swift antes de su caída
Antes de finalizar la misión, la NASA contrató a Katalyst Space Technologies para intentar elevar el observatorio hacia una órbita más alta mediante una nave robótica llamada LINK.
El vehículo fue lanzado el 3 de julio de 2026 con la intención de acercarse a Swift, sujetarlo y modificar su altitud para prolongar sus operaciones científicas.
El proyecto enfrentó problemas de orientación y control en la nave de rescate. El 18 de agosto, la NASA anunció que LINK no podría capturar ni elevar el telescopio, por lo que la maniobra quedó descartada.
Swift continuó observando el universo durante septiembre y octubre, pero su descenso orbital se aceleró nuevamente. La agencia confirmó el cierre de la misión científica el 23 de octubre.

Swift descubrió miles de explosiones cósmicas en casi 22 años
El Observatorio Neil Gehrels Swift fue diseñado originalmente para funcionar durante dos años. Su misión terminó extendiéndose por más de dos décadas, durante las cuales estudió algunos de los fenómenos más energéticos del universo.
Sus instrumentos permitían detectar estallidos de rayos gamma, potentes explosiones asociadas con acontecimientos como el colapso de estrellas masivas. También investigó supernovas, agujeros negros y otros objetos celestes mediante observaciones en rayos X, luz ultravioleta y luz visible.
Durante su trayectoria, Swift registró más de 2 mil estallidos de rayos gamma y alrededor de mil 400 supernovas. La información recopilada contribuyó a miles de investigaciones científicas y seguirá disponible para estudios astronómicos.
La NASA confirmó oficialmente el cierre de la misión Swift el 23 de octubre, tras la última observación realizada tres días antes. El observatorio completó así una vida operativa más de diez veces superior a la duración para la que había sido diseñado.

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