Ángela Karime Venegas Hernández tiene 16 años, estudia Electrónica en el CETis 78 de Altamira, Tamaulipas, y convirtió un principio de la física en Vortex Tech, un prototipo portátil capaz de extinguir pequeñas llamas mediante ondas acústicas de baja frecuencia.
El proyecto no lanza agua, espuma ni polvo químico sobre el fuego. En su lugar, utiliza una bocina para generar movimientos del aire capaces de desestabilizar la llama hasta extinguirla. Después de aproximadamente un año de pruebas y varias versiones del dispositivo, la estudiante se prepara para llevar su desarrollo a una competencia internacional en Indonesia.
Su propuesta está registrada formalmente ante la Sociedad Latinoamericana de Ciencia y Tecnología (SOLACYT) como “Vortex Tech: Sistema de supresión de incendios mediante ondas acústicas”, dentro de la categoría de Ciencia Aplicada. El registro identifica a Ángela como concursante, a José Arturo Hernández Muñoz como asesor y al CETis 78 de Altamira como la institución educativa responsable del proyecto.
Vortex Tech nació para atacar pequeños conatos de incendio
El objetivo de Vortex Tech no es enfrentar actualmente un incendio estructural de grandes dimensiones.
La descripción técnica registrada ante SOLACYT lo define como un extintor portátil diseñado para combatir conatos de incendio mediante ondas acústicas de baja frecuencia, sin agua ni agentes químicos. Su uso está planteado, por ahora, para pequeñas llamas y permanece en una etapa experimental.
Ángela comenzó a trabajar en el dispositivo aproximadamente un año atrás. Las pruebas llevaron a realizar modificaciones sucesivas hasta alcanzar una quinta versión del prototipo, con ajustes en materiales, forma y configuración para mejorar la capacidad de extinguir las llamas.
La propuesta destaca también porque utiliza componentes relativamente accesibles: una batería de 12 volts, un generador de frecuencias, un amplificador y una bocina.
El sistema ha sido probado alrededor de los 30 hertz, una frecuencia muy baja que provoca fuertes oscilaciones y movimientos en el aire frente a la salida del dispositivo.
¿Cómo puede el sonido apagar una llama?
El funcionamiento no consiste simplemente en colocar música fuerte frente al fuego.
Las ondas acústicas generan variaciones de presión y movimientos del aire. Cuando la frecuencia, intensidad y configuración son adecuadas, esas perturbaciones pueden modificar el entorno inmediato de una pequeña llama, deformarla y hacer que pierda estabilidad hasta extinguirse.
La investigación científica sobre supresión acústica de fuego existe desde antes de Vortex Tech y ha demostrado que determinadas ondas pueden apagar llamas bajo condiciones controladas.
Un trabajo publicado en Scientific Reports encontró que el sonido de alta amplitud puede generar un fenómeno llamado acoustic streaming, un flujo de aire inducido acústicamente capaz de extinguir una llama. Los investigadores comprobaron en sus experimentos que ese movimiento del aire, y no simplemente una supuesta eliminación instantánea del oxígeno, desempeñaba un papel decisivo.
La literatura científica también muestra que las frecuencias bajas pueden resultar especialmente eficaces porque generan mayores velocidades de las partículas de aire. Algunos dispositivos experimentales han conseguido extinguir llamas a distancias superiores a un metro mediante fuentes acústicas de muy baja frecuencia.
Vortex Tech aplica esa línea científica en un equipo desarrollado desde un bachillerato tecnológico mexicano.
El sonido no “desaparece” el oxígeno del fuego
Una explicación que se ha repetido alrededor del proyecto sostiene que las ondas simplemente “separan” o “quitan” el oxígeno que alimenta el fuego.
El fenómeno es más complejo.
Las investigaciones han identificado distintos mecanismos: movimientos oscilatorios de las partículas de aire, deformación de la llama, flujos generados por la propia fuente acústica y formación de vórtices. Dependiendo del diseño, varios de ellos pueden actuar al mismo tiempo.
En dispositivos que utilizan bocinas y conductos, el aire desplazado por el sistema puede tener un papel importante. Por eso, factores como la frecuencia, potencia, distancia, tamaño de la llama, combustible utilizado y geometría del dispositivo determinan si el fuego puede ser extinguido.
Esto también marca los límites actuales de Vortex Tech: que el prototipo funcione con pequeñas llamas no significa todavía que pueda combatir cualquier tipo de incendio.
De Altamira a un primer lugar estatal
El desarrollo ya tiene un antecedente competitivo documentado.
En octubre de 2025, el proyecto “Sistema de Supresión de Incendios Mediante Ondas Acústicas” obtuvo el primer lugar en la categoría Media Superior durante el 27º Certamen Estatal de Creatividad e Innovación Tecnológica ExpoCiencias Tamaulipas.
En aquella edición participaron 580 proyectos en la fase regional, con 2 mil 74 participantes de 26 municipios. De ellos fueron seleccionados 116 proyectos para la etapa en la que se eligieron los ganadores.
Ángela compitió desde el CETis 78 con el mismo principio que ahora se conoce como Vortex Tech.
El reconocimiento abrió camino para que el proyecto continuara participando en encuentros científicos y obtuviera una acreditación internacional.
Vortex Tech llegará a competencia internacional en Indonesia
El siguiente escaparate será la International Science and Invention Fair (ISIF) 2026, organizada por la Indonesian Young Scientist Association.
La edición presencial está programada del 6 al 9 de octubre de 2026 en Indonesia, mientras existe también una modalidad en línea para fechas posteriores. MILSET registra la competencia presencial en Jakarta y la clasifica como una feria científica internacional.
Ahí, Vortex Tech podrá medirse con proyectos desarrollados por jóvenes de distintos países en áreas como tecnología, física, ingeniería, ciencias ambientales y otras disciplinas.
Para Ángela, el viaje representa el siguiente paso de un proceso que comenzó con pruebas realizadas desde su formación técnica en Tamaulipas y que ya avanzó por distintas versiones del prototipo.
Una ventaja: apagar sin dejar residuos
Uno de los puntos que hacen atractiva la investigación sobre extinción acústica es que no necesita descargar sustancias directamente sobre la zona afectada.
Un extintor tradicional puede utilizar agua, dióxido de carbono, espuma o polvo químico, dependiendo de la clase de fuego. Esos sistemas son indispensables y cuentan con normas y procesos de certificación establecidos.
Un sistema acústico podría tener, en el futuro, aplicaciones distintas.
Vortex Tech busca aprovechar precisamente esa característica: la posibilidad de extinguir pequeñas llamas sin dejar agua, polvo o espuma sobre los objetos cercanos. Esto podría resultar particularmente interesante en espacios con equipos electrónicos u otros materiales sensibles.
Por ahora se trata de una aplicación potencial. El prototipo todavía necesita pruebas más amplias para determinar su efectividad frente a diferentes combustibles, tamaños de fuego, distancias y condiciones ambientales.
Vortex Tech todavía no sustituye a un extintor convencional
El avance de Ángela no convierte al dispositivo en un reemplazo inmediato de los extintores certificados.
Su propio registro delimita el objetivo a conatos de incendio, mientras la literatura científica reconoce que la supresión acústica enfrenta todavía dificultades relacionadas con la distancia a la fuente sonora y el tamaño de las llamas que puede controlar.
Tampoco se trata de un descubrimiento completamente nuevo del fenómeno de apagar fuego mediante sonido. La ciencia lleva años explorándolo.
El aporte de Vortex Tech está en tomar ese principio, desarrollar una implementación portátil y someterla a una sucesión de pruebas desde un proyecto estudiantil mexicano.
Ese proceso llevó a Ángela desde el CETis 78 a un primer lugar estatal y ahora a la posibilidad de exponer su trabajo ante una competencia internacional.
Con 16 años, su siguiente prueba ya no será únicamente frente a una pequeña llama: será mostrar hasta dónde puede evolucionar Vortex Tech como proyecto tecnológico.
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