La presidenta Claudia Sheinbaum contempla en su “Plan B” de reforma electoral –con el aval de los senadores de Morena, Verde, PT y algunos de la oposición- impulsar consultas populares sobre temas electorales, adelantar el mecanismo de revocación de mandato y reducir el gasto público en los Congresos locales, Ayuntamientos y el Senado.
Los legisladores de la Cuarta Transformación sostuvieron en la semana cuatro reuniones, algunas en la Secretaría de Gobernación, para dialogar y ajustar los alcances de la propuesta.
Asistieron los coordinadores parlamentarios Ignacio Mier, Manuel Velasco Coello, Alberto Anaya Gutiérrez, Arturo Escobar y Vega y Carlos Puente Salas, quienes se reunieron con la secretaria Rosa Icela Rodríguez, para revisar los avances y puntos clave del proyecto.
Durante la reunión se analizaron distintos aspectos del plan impulsado por el bloque de Morena y aliados en la Cámara de Diputados. Destacó la ausencia del Coordinador de Morena en San Lázaro, Ricardo Monreal, quien no participó en las reuniones de senadores.
La presidenta Sheinbaum anunció el envío de un "Plan B" de reforma electoral para el 16 de marzo de 2026, enfocado en reducir privilegios en Congresos Locales y municipios. La iniciativa busca establecer topes presupuestales, disminuir el número de regidores, legisladores locales y fortalecer la consulta popular bajo la política de austeridad.
Tiene el objetivo de reducir el gasto y los privilegios en Congresos Estatales y Cabildos. Contempla la disminución del número de regidores y establecimiento de un tope máximo de recursos para legisladores locales y el impulso a la consulta popular.
Y se pretende ajustar el presupuesto del INE y los Congresos, alineado con la austeridad republicana. Este Plan B surge tras la resistencia a modificaciones constitucionales de mayor calado y busca cambios legislativos que requieren mayoría simple.
El sábado fue un encuentro de 12 horas, que culminó la madrugada, la bancada de Morena anunció que sus aliados respaldarán la nueva iniciativa de la presidenta, lo que se confirmó ayer domingo al mediodía cuando todos firmaron un acuerdo y quedara listo el Plan B.
Las bancadas de Morena, PT y PVEM en el Senado de la República acordaron respaldar la iniciativa de reforma electoral, que presentará la presidenta Claudia Sheinbaum.
“Las y los senadores que formamos parte de la Cuarta Transformación respaldamos el Plan B, propuesto por la presidenta constitucional de los Estados Unidos Mexicanos, doctora Claudia Sheinbaum Pardo”, dijeron en un comunicado emitido el sábado.
Se conocen tres puntos del “plan B” que la propia presidenta presentó el viernes: reducción de síndicos y regidores; disminuir el gasto en los Congresos de los estados y el Senado, y fortalecer la consulta popular.
“Durante décadas, el aparato gubernamental federal, estatal y municipal ha operado con costos elevados que deben revisarse con responsabilidad. La democracia no se fortalece con estructuras costosas ni con privilegios, sino con instituciones eficientes que respondan a las necesidades de la población.
Esta propuesta de reforma no vulnera el federalismo ni invade la autonomía de los estados”, dijeron las bancadas de Morena, PT y PVEM.
Consideraron que los 4 mil millones de pesos que Sheinbaum anticipó de ahorros en caso de aprobarse esta reforma, “permanecerán en las entidades federativas y serán destinados a obra pública, infraestructura y proyectos que beneficien directamente a la población, con instituciones modernas, eficientes y austeras”, expresaron.
“Ese es el sentido de esta reforma: una democracia más austera, más cercana a la gente y una justa redistribución de los recursos públicos”, concluyeron.
Con la firma de un documento ayer domingo, quedó listo el Plan B.
De las anécdotas que se cuentan
Trascendió de fuentes oficiales que el plan B de Sheinbaum es, en realidad, “la reserva de algunos temas para no quemarlos en la primera iniciativa”.
El plan es dividir el proyecto en etapas: primero, la reforma constitucional que contiene los puntos que más resistencia están encontrado entre los socios de Morena, como la reducción del financiamiento de los partidos, la eliminación de 32 senadurías de representación proporcional y quitarles a las direcciones de los partidos el control de las 200 diputaciones plurinominales.
Segundo, el paquete de leyes secundarias para reglamentar esos cambios y, tercero, las reformas que permitan modificar el calendario electoral previsto actualmente.
La presidenta quiere asegurarse así que, al menos, podrá sacar adelante dos temas prioritarios y, en principio, menos espinosos para sus socios.
Retrasar la elección judicial tiene dos objetivos. Por un lado, evitar el caos logístico que supondría que la elección de jueces coincide con la de diputados federales, gobernadores, diputados locales y presidentes municipales, prevista para junio del próximo año.
Por otra, mejorar algunas deficiencias detectadas en la primera tanda de las elecciones judiciales, celebrada el año pasado, que despertaron una fuerte polémica, sobre todo entre el sector empresarial, que temen un menoscabo en la independencia judicial y una mayor incertidumbre para los planes de inversión.
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