El debate sobre un posible impuesto a las herencias volvió al centro de la discusión pública luego de que la ministra Lenia Batres expusiera su postura durante una sesión de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN). Aunque aclaró que el máximo tribunal no puede crear nuevos gravámenes, sus declaraciones provocaron reacciones de legisladores, integrantes del Gobierno federal y representantes de distintos partidos políticos.
La discusión se originó a partir de un asunto relacionado con el tratamiento fiscal de recursos provenientes de las Afores, pero rápidamente se amplió hacia la posibilidad de establecer un impuesto a las herencias en México, tema que actualmente no forma parte de la agenda legislativa del Gobierno federal.
¿Por qué surgió el debate sobre el impuesto a las herencias?
Durante la sesión del Pleno de la SCJN, Lenia Batres explicó que el asunto en análisis no consistía en crear un nuevo impuesto, sino en determinar si los recursos de una cuenta individual del Sistema de Ahorro para el Retiro (SAR) entregados a los beneficiarios tras el fallecimiento de un trabajador debían estar exentos del Impuesto Sobre la Renta (ISR).
La ministra recordó que el artículo 93 de la Ley del ISR establece que las herencias y los legados están exentos del pago de ese impuesto. Sin embargo, existían dudas respecto al tratamiento fiscal de los recursos provenientes de las Afores.
Finalmente, el Pleno resolvió que los recursos entregados por fallecimiento deben equipararse jurídicamente a una herencia o legado, por lo que también quedan exentos del ISR.
A partir de esa resolución, Batres hizo una reflexión sobre la política fiscal en materia de herencias y recordó que México ya contó con un impuesto a las herencias entre 1926 y 1961.
Lenia Batres plantea abrir el debate; recuerda que otros países sí gravan las herencias
Como parte de su exposición, Lenia Batres explicó que la antigua Ley Federal de Impuestos sobre Herencias y Legados contemplaba tasas de entre 4 y 40 por ciento, dependiendo del monto heredado y del parentesco entre quien heredaba y el fallecido.
Posteriormente, dijo, el cobro pasó a las entidades federativas hasta que finalmente fue eliminado en 1961.
La ministra también señaló que actualmente 24 países de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) mantienen algún tipo de impuesto a las herencias o legados.
Precisó que en 21 de esos países el gravamen se aplica directamente a las personas herederas, mientras que en tres se cobra sobre el patrimonio de la persona fallecida.
Como parte de su argumentación sostuvo: “El único mecanismo que tiene nuestro mundo para redistribuir esta riqueza es el pago de impuestos”.
Posteriormente añadió: “Consideramos que es justo que se pagaran impuestos a las herencias y legados. Esa no es una facultad de la Suprema Corte. Le corresponde al Congreso de la Unión”.
Sheinbaum, Monreal, PT y oposición fijan posturas encontradas
Las declaraciones de la ministra generaron una inmediata respuesta desde distintos sectores políticos.
La presidenta Claudia Sheinbaum descartó impulsar una reforma para crear un impuesto a las herencias, al señalar que no comparte esa propuesta.
“No, no estoy de acuerdo yo con eso. En mi caso, yo no estoy de acuerdo, no abriría ese debate.”
La mandataria enfatizó que la postura corresponde exclusivamente a una opinión personal de la ministra y dejó claro que no forma parte de la agenda del Gobierno federal.
Por su parte, el coordinador de Morena en la Cámara de Diputados, Ricardo Monreal, aseguró que tampoco respaldará una iniciativa de esa naturaleza.
“Concretamente ésta de gravar las herencias, yo estoy en contra y mientras sea coordinador intentaré de que no pase”, afirmó.
En contraste, el coordinador del Partido del Trabajo (PT), Reginaldo Sandoval, consideró que el tema merece una discusión nacional, aunque propuso que cualquier eventual gravamen se limite únicamente a las grandes fortunas.
“Mi postura sería que sí se grave los grandes capitales, las grandes herencias, no las de que te den ahí el burro y la vaca y la casita”.
Mientras tanto, la senadora Lilly Téllez rechazó tajantemente la propuesta al considerar que afectaría el patrimonio familiar construido durante toda una vida.
En sentido opuesto, la diputada Patricia Armendáriz defendió la posibilidad de aplicar un impuesto a las herencias, al sostener que puede funcionar como un mecanismo redistributivo para evitar la concentración de grandes patrimonios y favorecer una mayor igualdad de oportunidades.
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