Peppino Mazzullo, el actor italiano que durante 45 años dio voz a Topo Gigio, murió este miércoles 30 de septiembre a los 100 años en Santo Stefano di Briga, Sicilia.
Su nombre quizá resulte menos familiar que el del pequeño ratón de grandes orejas y voz infantil. Sin embargo, detrás de uno de los personajes más recordados de la televisión italiana estuvo durante décadas la interpretación de Mazzullo, quien comenzó a darle voz en 1961 y continuó hasta 2006.
El actor había cumplido un siglo de vida el pasado 6 de junio. Con su muerte desaparece una de las figuras que ayudaron a construir la personalidad que convirtió a Topo Gigio en un personaje reconocido por distintas generaciones.
Peppino Mazzullo fue la voz de Topo Gigio durante 45 años
La relación entre Mazzullo y Topo Gigio comenzó dos años después de la aparición televisiva del personaje.
Topo Gigio había debutado en Italia en 1959 y originalmente contó con la voz del cantante Domenico Modugno. Mazzullo se incorporó en 1961 y comenzó entonces una etapa que se prolongaría durante cuatro décadas y media.
Por ello, aunque Mazzullo no creó al personaje ni fue su primera voz, terminó convirtiéndose en su intérprete histórico.
Su tono infantil, sus inflexiones y la manera de expresar ternura contribuyeron a darle al pequeño ratón una personalidad fácilmente reconocible. La asociación fue tan prolongada que hablar de la voz clásica de Topo Gigio significa inevitablemente recordar el trabajo de Mazzullo.
Topo Gigio pasó de Italia a convertirse en un personaje internacional
La popularidad de Topo Gigio rebasó las fronteras italianas. El personaje llegó a otros países y apareció en producciones internacionales, incluida la televisión estadounidense.
Durante esa expansión, Mazzullo permaneció ligado al personaje y participó en una etapa fundamental de su consolidación.
El ratón logró conectar con públicos infantiles y adultos gracias a una combinación de inocencia, humor y ternura. Su peculiar manera de hablar se convirtió en una de sus características esenciales.
Detrás de esa identidad sonora estuvo Peppino Mazzullo durante 45 años.
Su carrera fue mucho más allá de Topo Gigio
Aunque el personaje se convirtió en su trabajo más reconocido, Mazzullo tuvo una trayectoria artística más amplia.
Nacido el 6 de junio de 1926 en Santo Stefano di Briga, se formó en interpretación antes de desarrollar una carrera profesional en el teatro y posteriormente incorporarse a producciones de la televisión italiana.
También formó parte de Zecchino d'Oro, uno de los programas infantiles más conocidos de Italia, donde interpretó a Richetto, personaje que acompañaba al Mago Zurlì.
Su experiencia frente a cámaras y micrófonos estuvo acompañada por una trayectoria teatral que comenzó décadas antes de que su voz quedara asociada para siempre con Topo Gigio.
Del escenario a formar nuevas generaciones de actores
Mazzullo mantuvo su relación con las artes escénicas incluso después de los años de mayor exposición televisiva.
Al regresar a Sicilia impulsó el Piccolissimo Teatro di Messina, proyecto desde el que promovió la enseñanza de la actuación y transmitió su experiencia a nuevas generaciones de intérpretes.
Esa faceta completó una carrera que recorrió teatro, televisión, interpretación de voz y formación artística.
Su vida profesional quedó inevitablemente ligada a Topo Gigio, pero su trayectoria permite entender que detrás de aquella voz había un actor con décadas de trabajo en diferentes expresiones escénicas.
La voz permanece en la memoria de Topo Gigio
La muerte de Peppino Mazzullo a los 100 años cierra una relación artística excepcionalmente larga entre un intérprete y un personaje.
Topo Gigio continuó después de 2006 y su historia comenzó antes de la llegada de Mazzullo. Sin embargo, fueron los 45 años compartidos entre ambos los que consolidaron una de las voces más características de la televisión italiana.
Para millones de espectadores, Mazzullo permaneció prácticamente invisible mientras Topo Gigio ocupaba la pantalla. Esa era precisamente la naturaleza de su trabajo: hacer que el público escuchara al personaje y no al hombre que estaba detrás del micrófono.
Ahora, su nombre vuelve a encontrarse con el del pequeño ratón al que acompañó durante casi la mitad de su vida.
*ARD









