En México existe libertad religiosa y de cultos, pero persisten agresiones y asesinatos contra integrantes de la Iglesia católica, advirtió el Informe 2025 del Centro Católico Multimedial. Aunque las muertes de sacerdotes han disminuido en años recientes, creció la violencia contra laicos, comunidades y espacios de culto, que antes eran considerados “terreno neutro”.
El documento señala que templos e inmuebles parroquiales ahora enfrentan tiroteos, robos, profanaciones y otros ataques que han dejado víctimas mortales y personas lesionadas, incluidos fieles y familias completas.
Ataques a templos y comunidades religiosas en aumento
El informe documenta nueve hechos violentos entre 2024 y 2025 dentro o en inmediaciones de sitios religiosos, con 32 personas fallecidas, entre ellas tres sacerdotes. Estas agresiones se suman a una tendencia de violencia que impacta directamente a comunidades de fe en distintas regiones del país.
De acuerdo con el CCM, actualmente se registran entre 26 y 28 incidentes por semana contra templos e instalaciones religiosas, lo que equivale a cerca de mil 400 agresiones al año. Esta cifra representa un aumento significativo frente a los años noventa, cuando se reportaban apenas cuatro ataques semanales.

Sacerdotes asesinados y contexto por sexenios
El informe reconoce que durante la administración de Andrés Manuel López Obrador fueron asesinados 10 sacerdotes, cifra menor que en el sexenio de Enrique Peña Nieto (2012–2018), cuando se registraron 19 homicidios, además de dos desapariciones y atentados contra sitios emblemáticos como la Catedral Metropolitana y oficinas de la Conferencia del Episcopado Mexicano.
En el actual gobierno de Claudia Sheinbaum, se reportan tres asesinatos de sacerdotes y un caso más de desaparición, lo que mantiene encendidas las alertas sobre la seguridad de ministros religiosos y comunidades de fe.

Guerrero: foco rojo de violencia contra la Iglesia
Uno de los estados más afectados es Guerrero, donde entre 2009 y 2025 fueron asesinados ocho sacerdotes, dos seminaristas, un sacristán y agentes de evangelización. En ese mismo periodo, se documentaron 92 agresiones mortales contra integrantes de la Iglesia en 21 estados de la República.
El CCM subraya que la violencia en esta entidad refleja un patrón de riesgo estructural para líderes religiosos y comunidades, particularmente en zonas con alta presencia del crimen organizado.
Impunidad y fallas institucionales
Uno de los hallazgos más graves del informe es que más del 80% de los casos permanece en la impunidad. Además, advierte sobre una “cultura del silencio y terror” que obstaculiza las denuncias y facilita la repetición de estos delitos.
El documento también señala la ineficacia de los sistemas de seguridad federal, estatal y municipal, así como la tendencia inicial de autoridades a minimizar los asesinatos, atribuyéndolos a violencia generalizada o a circunstancias personales de las víctimas, sin profundizar en su contexto religioso o comunitario.
Libertad religiosa, pero sin seguridad plena
Aunque México mantiene garantías constitucionales de libertad religiosa, el informe advierte que 12% de los templos católicos en el país sufren al menos un ataque al año, lo que contradice la idea de que los espacios de culto sean zonas seguras.
Para el CCM, esta realidad exige una revisión urgente de políticas públicas de protección a comunidades religiosas y mecanismos de investigación efectivos que permitan frenar la violencia y garantizar justicia.
Con información de La Jornada
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