Las protestas contra el alto costo de la vida en Francia dejaron un saldo de 1,200 personas detenidas y 150 policías y gendarmes heridos, informó el primer ministro Sébastien Lecornu. La jornada estuvo marcada por enfrentamientos, saqueos e incendios en distintas ciudades del país.
Uno de los ataques más graves ocurrió en Limoges, en el centro de Francia, donde un grupo de encapuchados incendió el ayuntamiento, un edificio histórico del siglo XIX. Las llamas provocaron el colapso de gran parte de su estructura, mientras los bomberos intentaban contener el fuego.
Las movilizaciones reunieron a 550 mil personas, según el Ministerio del Interior, mientras que los organizadores calcularon una asistencia de 800 mil. Aunque buena parte de las marchas transcurrió pacíficamente, grupos violentos atacaron comercios, vehículos policiales y edificios públicos.
Incendio destruye gran parte del ayuntamiento de Limoges
El ataque comenzó cuando individuos enmascarados prendieron fuego a un vehículo de la policía municipal estacionado frente al ayuntamiento. Posteriormente rompieron los cristales, ingresaron al inmueble y provocaron el incendio.
El prefecto de Haute-Vienne, Maurice Barate, informó que el techo se desplomó sobre los pisos inferiores, con excepción del ala oeste, y que aproximadamente dos tercios de la fachada habían quedado destruidos.
Barate calificó los daños como una catástrofe patrimonial. También señaló que había funcionarios, policías municipales y trabajadores dentro del edificio cuando comenzó el ataque, aunque ninguno resultó herido.
El inmueble fue inaugurado en 1883 y destaca por su fachada de piedra caliza, que combina diferentes estilos arquitectónicos. La propia ciudad de Limoges documenta su historia y características arquitectónicas como parte de su patrimonio urbano.
París, Lyon y Marsella registran saqueos y ataques
En París, los disturbios alcanzaron calles comerciales y zonas cercanas a la plaza de la República. Grupos de personas encapuchadas incendiaron vehículos, levantaron barricadas, rompieron escaparates y saquearon establecimientos. La policía utilizó gases lacrimógenos para dispersar a los participantes en los enfrentamientos.
En Marsella, manifestantes vestidos de negro irrumpieron en el ayuntamiento y realizaron pintas en sus instalaciones. En Lyon, una oficina de turismo fue incendiada durante los disturbios. También se registraron ataques contra inmuebles públicos en otras ciudades francesas.
El primer ministro Sébastien Lecornu condenó los actos violentos y sostuvo que el gobierno no permitirá que estos grupos impongan sus demandas mediante ataques. El presidente Emmanuel Macron también anunció que los responsables de los destrozos serán perseguidos judicialmente.
¿Por qué estallaron las protestas en Francia?
Las manifestaciones comenzaron semanas atrás con movilizaciones estudiantiles en escuelas de los suburbios del norte de París, donde los jóvenes denunciaron falta de profesores y malas condiciones en los planteles.
Las protestas se extendieron hasta reunir a sindicatos, trabajadores, agricultores, jubilados y participantes del movimiento de los chalecos amarillos, que volvió a movilizarse contra el encarecimiento de los combustibles y la pérdida de poder adquisitivo.
Entre las principales exigencias figuran mejores salarios, mayor inversión en servicios públicos y medidas para enfrentar el costo de la vida.
La respuesta policial también recibió críticas. En Saint-Étienne, un joven perdió una mano durante los enfrentamientos, después de entrar en contacto con una granada aturdidora, según los reportes difundidos sobre la jornada.
El balance presentado por Lecornu comprende las detenciones y los agentes lesionados en todo el país. Las cifras de participación reflejan la magnitud de las movilizaciones, en las que convivieron marchas pacíficas con los episodios de violencia registrados en varias ciudades.
*OCR