Las mesas de votación cerraron oficialmente a las 17:00 horas locales de este domingo 4 de octubre en Brasil, marcando el inicio del escrutinio en las elecciones generales donde la ciudadanía acudió a las urnas para elegir al presidente, vicepresidente, gobernadores, senadores y diputados federales y estatales.
El Tribunal Superior Electoral activó de inmediato el sistema de conteo automatizado mediante urnas electrónicas para procesar la emisión del voto de una lista nominal conformada por más de 158.7 millones de electores habilitados en el país y cerca de 918 mil registrados en el extranjero.
La contienda presidencial se concentra principalmente entre el actual mandatario Luiz Inácio Lula da Silva, quien aspira a obtener un cuarto mandato presidencial, y el senador por Río de Janeiro, Flávio Bolsonaro, hijo del expresidente Jair Bolsonaro.
Los sondeos de participación reflejaron una marcada polarización geográfica y sociodemográfica, con Lula manteniendo un sólido respaldo en las regiones del noreste, entre votantes de bajos ingresos y mujeres, mientras que Bolsonaro concentró su mayor base de apoyo en los estados del sur, votantes de clase media-alta y sectores evangélicos.
A lo largo de la jornada se registraron considerables aglomeraciones de votantes en centros urbanos clave, incluyendo filas de hasta 1.5 kilómetros en Rocinha, la favela más grande de Río de Janeiro y un histórico bastión electoral del Partido de los Trabajadores.
En materia de incidentes de seguridad, la Policía Federal de Brasil reportó la incautación de 789.800 reales en efectivo durante los operativos de vigilancia desarrollados en diversos puntos del país.
Asimismo, las autoridades confirmaron la detención de 169 personas vinculadas a delitos electorales, destacando señalamientos por propaganda extemporánea y esquemas de corrupción asociados a la compra directa de votos.
Por su parte, el Ministerio de Justicia emitió un balance con más de 100 irregularidades detectadas, aunque el ministro Wellington César Lima e Silva enfatizó que la jornada transcurrió con absoluta normalidad operativa y consideró que los delitos registrados corresponden a casos aislados que no alteran el curso del proceso democrático.









