Una enorme masa de hielo, rocas y sedimentos se desprendió en el Himalaya y desencadenó una devastadora inundación que arrasó comunidades de Nepal y el Tíbet, donde las autoridades mantienen una búsqueda contrarreloj de cientos de desaparecidos.
El balance se agravó este jueves. La policía de Nepal elevó a 359 el número de personas fallecidas, mientras en el Tíbet se habían confirmado otras tres muertes. Más de 1,300 personas permanecen desaparecidas entre ambos lados de la frontera, entre ellas cientos de turistas y peregrinos extranjeros.
Carreteras, puentes, viviendas y proyectos de generación eléctrica quedaron destruidos o sepultados bajo el lodo. El daño a las comunicaciones ha dejado comunidades aisladas y obligado a utilizar helicópteros para llegar a algunas de las áreas golpeadas.
No fue un terremoto: un glaciar desató la catástrofe
Las primeras horas estuvieron marcadas por una interpretación que después fue descartada. El Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS) registró inicialmente una señal equivalente a un terremoto de magnitud 4.4 cerca de la frontera.
El análisis posterior de estaciones sísmicas, ondas de largo periodo e imágenes satelitales determinó que no ocurrió un terremoto tectónico. La señal fue generada por un colapso glaciar y el enorme flujo de escombros que descendió por la montaña. El movimiento terminó registrándose como un evento sísmico equivalente a magnitud 5.2.
Imágenes satelitales permitieron observar que una parte considerable de un glaciar se desprendió a unos 5 mil 200 metros de altitud y cayó aproximadamente mil 200 metros hacia el fondo del valle, arrastrando roca, hielo y sedimentos. La masa alcanzó el sistema del río Lhende y generó una reacción en cadena que llevó el agua y los escombros hacia los ríos Bhote Koshi y Trishuli.
El río Trishuli subió nueve metros en apenas media hora
La velocidad de la inundación dejó poco margen de reacción.
Las mediciones hidrológicas registraron que el río Trishuli aumentó hasta nueve metros en aproximadamente 30 minutos en la estación de Galchhi. En Malekhu, el nivel aumentó alrededor de siete metros durante un periodo similar.
La evaluación del Centro Internacional para el Desarrollo Integrado de las Montañas (ICIMOD) también documentó daños a estaciones de monitoreo e infraestructura ubicada en los sistemas fluviales afectados.
Videos difundidos desde la región muestran una corriente de lodo, agua y rocas avanzando por los valles y golpeando edificios, vehículos y caminos. El desastre afectó especialmente el corredor fronterizo de Rasuwagadhi-Gyirong, una ruta utilizada para el comercio entre Nepal y China y por turistas y peregrinos que se desplazan hacia el monte Kailash.
Entre los desaparecidos hay ciudadanos de más de 30 países. Los registros continúan cambiando conforme los equipos restablecen comunicaciones y localizan a viajeros que habían sido reportados inicialmente como desaparecidos.
Alertan por una nueva inundación en Nepal y Tíbet
La emergencia continúa. Los escombros acumulados por el colapso bloquearon cauces y formaron represas naturales, por lo que existe temor de que una de ellas ceda y libere nuevamente grandes cantidades de agua.
Las autoridades han comenzado a trasladar habitantes de zonas vulnerables mientras científicos evalúan la estabilidad de los bloqueos. El riesgo aumenta ante la posibilidad de nuevas lluvias y de un mayor ingreso de agua hacia los lagos formados por los escombros.
ICIMOD advirtió desde las primeras horas que un bloqueo permanecía aguas arriba y que existía riesgo de nuevas afectaciones. El organismo mantiene el análisis de datos sísmicos, hidrológicos y satelitales para reconstruir la secuencia exacta del desastre.
Cambio climático, bajo análisis tras el colapso del glaciar
El calentamiento del Hindu Kush-Himalaya ha acelerado la pérdida de hielo y modifica las condiciones de glaciares, nieve, permafrost y laderas de alta montaña. Sin embargo, los científicos todavía no han determinado qué papel tuvo el cambio climático en este colapso específico.
Por ello, la causa inmediata identificada es el desprendimiento de hielo y roca y no puede atribuirse directamente el desastre al calentamiento global mientras continúen los estudios.
El episodio también vuelve a encender las alertas sobre los sistemas de monitoreo entre países. El Lhende Khola ha registrado dos inundaciones en alrededor de 14 meses, lo que refuerza los llamados a mejorar el intercambio de información y las alertas tempranas en una región donde un evento originado en las montañas puede avanzar rápidamente a través de varias cuencas.
Mientras continúan las búsquedas, Nepal y China mantienen desplegados equipos de rescate y maquinaria. La ONU y varios gobiernos comenzaron a movilizar ayuda humanitaria para refugios, agua potable, saneamiento y atención de las comunidades afectadas.
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