Al menos 47 personas murieron y otras 22 resultaron heridas durante un ataque de pandillas perpetrado en Kenscoff, Haití, una localidad montañosa ubicada en las cercanías de Puerto Príncipe. Entre los objetivos de los agresores estuvo una iglesia que servía como refugio para personas desplazadas por la violencia, mientras otras viviendas de la comunidad también fueron atacadas.
El balance fue informado por la Oficina Integrada de las Naciones Unidas en Haití y todavía podría modificarse conforme continúen las labores para localizar víctimas y desaparecidos. Organizaciones haitianas de derechos humanos habían calculado inicialmente entre 30 y 40 muertos, pero el recuento de Naciones Unidas elevó posteriormente la cifra.
Pandilleros atacaron un refugio instalado dentro de una iglesia
La incursión comenzó alrededor de las 22:30 horas del domingo 23 de agosto. Hombres armados irrumpieron en distintos puntos de Kenscoff, entre ellos un campamento para desplazados instalado dentro de una iglesia.
Varias de las víctimas habían llegado al lugar después de escapar de anteriores episodios de violencia. Durante el ataque, algunos habitantes fueron asesinados, otros resultaron heridos y también se reportaron personas desaparecidas y secuestradas.
Los agresores también incendiaron viviendas y atacaron propiedades de la comunidad. El alcalde Jean Massillon atribuyó la incursión a integrantes de Viv Ansanm, una coalición de pandillas que ha extendido sus operaciones en la capital haitiana y sus alrededores.

Naciones Unidas eleva la cifra a 47 muertos
Los primeros reportes mostraron diferencias en el número de víctimas debido a las dificultades para ingresar a determinadas zonas y establecer comunicación con los habitantes.
La Red Nacional de Defensa de los Derechos Humanos de Haití estimó inicialmente entre 30 y 40 fallecidos y entre 15 y 20 heridos. Posteriormente, Naciones Unidas informó de al menos 47 muertos y 22 lesionados, aunque advirtió que el balance todavía podría cambiar.
Las autoridades locales continuaban buscando a personas desaparecidas y revisando las zonas atacadas, por lo que no se descartaba que el número definitivo fuera mayor.

Kenscoff lleva meses bajo ataques de pandillas
Kenscoff ocupa una posición estratégica en las montañas que dominan las rutas hacia Puerto Príncipe y Pétion-Ville, una zona donde se encuentran embajadas, hoteles y sedes temporales de instituciones gubernamentales.
La localidad ha sufrido cerca de una docena de ataques armados desde 2025. Entre enero y marzo de ese año, una ofensiva de grupos criminales provocó al menos 262 muertes y 66 heridos, además de la destrucción o incendio de aproximadamente 200 viviendas y el desplazamiento de más de 3 mil personas.
Naciones Unidas documentó que durante aquellos ataques hombres, mujeres y niños fueron asesinados dentro de sus viviendas o cuando intentaban escapar. También fueron registrados casos de violencia sexual, secuestros y destrucción de propiedades.
Desde entonces, los grupos armados han mantenido presencia en Kenscoff y buscan ampliar su influencia sobre corredores que conectan con otras regiones de Haití.
Habitantes reclaman falta de protección policial
La nueva masacre provocó protestas y reclamos contra las autoridades de seguridad.
Habitantes denunciaron que parte de los asesinatos ocurrió a pocos minutos de una estación policial y exigieron la destitución del responsable local de la corporación. Algunos residentes aseguraron que una mayor presencia policial podría haber evitado parte de la violencia.
El director de la Policía Nacional de Haití, Vladimir Paraison, acudió posteriormente a Kenscoff y defendió la actuación de sus elementos. El gobierno haitiano anunció el envío de refuerzos y ordenó perseguir a los responsables del ataque.
Las autoridades aseguraron que mantendrán operaciones para recuperar el control de la localidad, aunque hasta ahora las pandillas han demostrado capacidad para regresar a zonas previamente intervenidas.

Viv Ansanm amplía su presencia alrededor de Puerto Príncipe
La violencia forma parte de una crisis más amplia en Haití.
Las pandillas controlan aproximadamente 70% de Puerto Príncipe, mientras coaliciones como Viv Ansanm han extendido operaciones hacia comunidades ubicadas fuera del centro de la capital. La violencia criminal ha obligado a 1.5 millones de personas a abandonar sus hogares en distintas regiones del país.
Entre enero y junio de 2026 se reportaron más de 3 mil 100 muertos y mil 189 heridos por la violencia, de acuerdo con datos de Naciones Unidas recopilados durante la crisis.
Además, entre marzo y julio de este año, al menos 613 personas murieron y 375 resultaron heridas durante nuevos enfrentamientos y ataques en la zona de Plaine du Cul-de-Sac y Cité Soleil. Más de un tercio de las víctimas no pertenecía a grupos criminales.
La violencia pone presión sobre las elecciones de diciembre
La nueva matanza ocurre mientras Haití intenta organizar elecciones generales para el 13 de diciembre de 2026, las primeras en más de una década.
Las condiciones de seguridad representan uno de los principales obstáculos para realizar los comicios. La expansión territorial de las pandillas ha afectado carreteras, comunidades y zonas necesarias para organizar el proceso electoral.
La fuerza internacional respaldada por Naciones Unidas para combatir a las pandillas pretende aumentar su despliegue hasta superar los 5 mil 500 efectivos durante el otoño, pero todavía enfrenta retos de personal, equipamiento y financiamiento.
La Organización de Estados Americanos también ha advertido que mejorar la seguridad será indispensable para celebrar las elecciones y garantizar el desplazamiento de ciudadanos y autoridades electorales.

Haití enfrenta una crisis que mantiene a millones bajo amenaza
El ataque en Kenscoff muestra que las pandillas conservan capacidad para ejecutar incursiones de gran escala incluso en comunidades donde previamente fueron desplegadas fuerzas de seguridad.
Naciones Unidas ha advertido que la violencia continúa provocando muertes, desplazamientos, violencia sexual y graves violaciones de derechos humanos, especialmente entre mujeres, niños y personas que ya habían tenido que abandonar sus hogares.
El caso de la iglesia de Kenscoff refleja precisamente esa vulnerabilidad: varias de las personas asesinadas ya habían escapado anteriormente de otros ataques y buscaban refugio cuando volvieron a convertirse en víctimas de la violencia.
Mientras continúan las investigaciones y la búsqueda de desaparecidos, el balance confirmado se mantiene en 47 muertos y 22 heridos, aunque las autoridades internacionales advirtieron que las cifras pueden cambiar conforme avance la evaluación en terreno.
*BC









