El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, amenazó con elevar al 50 por ciento los aranceles a todos los automóviles, camiones y autopartes procedentes de Canadá a partir del 1 de enero de 2027, en una nueva escalada comercial tras el fracaso de las negociaciones entre Washington y Ottawa.
El anuncio abre un nuevo frente entre dos economías estrechamente integradas y ocurre después de que el gobierno del primer ministro Mark Carney suspendiera las conversaciones comerciales por considerar que Estados Unidos introdujo condiciones de último momento que resultaban injustas y económicamente desfavorables para Canadá.
Trump amenaza con llevar a 50% los aranceles automotrices
La advertencia de Trump abarca autos, camionetas, camiones y componentes automotrices fabricados en Canadá. Sin embargo, la tarifa todavía no está vigente: el mandatario estadounidense fijó como fecha de aplicación el 1 de enero de 2027 y aún faltan detalles sobre su instrumentación definitiva.
Antes de romperse las conversaciones, ambos gobiernos habían avanzado hacia un acuerdo que habría reducido de 25 a 15 por ciento los aranceles sobre algunos vehículos canadienses. También se negociaba disminuir de 50 a 25 por ciento los gravámenes estadounidenses al acero y aluminio, aunque persistían diferencias sobre vehículos pesados y otros sectores.
Por ello, el 50 por ciento al acero canadiense no es completamente nuevo. Washington ya mantiene ese nivel arancelario sobre determinados productos metálicos; lo que cambia con la nueva ofensiva es la amenaza de ampliar y endurecer los gravámenes, particularmente sobre el sector automotor.
Canadá responderá “dólar por dólar” desde septiembre
El conflicto se aceleró el 21 de agosto, cuando Carney anunció la suspensión de las negociaciones y ordenó el regreso de la delegación canadiense a Ottawa.
El primer ministro sostuvo que su gobierno buscaba preservar el acceso al mercado estadounidense y reducir los aranceles sobre industrias estratégicas, pero rechazó alcanzar un acuerdo “a cualquier precio”. Esa misma noche confirmó que Estados Unidos aplicaría tarifas de 50 por ciento sobre alrededor de 28 mil millones de dólares canadienses en productos de Canadá.
Esos gravámenes, equivalentes a aproximadamente 20 mil millones de dólares estadounidenses, ya entraron en vigor y constituyen una medida distinta de la amenaza automotriz prevista para enero de 2027.
Ottawa prepara ahora una respuesta “dólar por dólar” a partir del 8 de septiembre. Entre los sectores previstos para las represalias aparecen acero, productos lácteos, electrodomésticos, maquinaria agrícola, pulpa y papel y artículos electrónicos estadounidenses.
Guerra comercial golpea al sector automotriz
La nueva amenaza generó presión inmediata sobre fabricantes de vehículos. Las acciones de Ford, General Motors, Stellantis, Toyota y Honda registraron retrocesos durante la jornada mientras los mercados evaluaban la posibilidad de una ruptura más profunda de las cadenas productivas entre Canadá y Estados Unidos.
El impacto potencial rebasa a las plantas canadienses. La industria automotriz de América del Norte funciona mediante cadenas integradas en las que vehículos, componentes y materias primas pueden cruzar varias veces las fronteras antes de terminar un automóvil.
Un arancel de 50 por ciento sobre vehículos y autopartes canadienses podría, por tanto, elevar costos para fabricantes estadounidenses que dependen de esos suministros y añadir presión sobre una industria que ya enfrenta cambios en las reglas comerciales de Norteamérica.

¿Qué significa la disputa Canadá-EU para México?
La amenaza anunciada este lunes no incluye directamente a México, pero ocurre en un momento especialmente sensible para el T-MEC y para las negociaciones comerciales que el gobierno mexicano mantiene con Washington.
Apenas el 21 de agosto, el secretario de Economía, Marcelo Ebrard, había señalado que México esperaba alcanzar entendimientos con Estados Unidos similares en varios aspectos a los que entonces estaban negociando Washington y Ottawa. Entre los asuntos pendientes se encuentran acero, aluminio, vehículos y cadenas de suministro norteamericanas.
El fracaso del acuerdo canadiense cambia ahora el escenario. Además, Estados Unidos rechazó extender automáticamente por otros 16 años el T-MEC, por lo que continuará el proceso de revisiones mientras temas complejos, como las reglas de origen de la industria automotriz, podrían extenderse hasta 2027.
Esto no significa que México vaya a recibir automáticamente los mismos aranceles anunciados para Canadá. Sí aumenta, en cambio, la incertidumbre sobre las reglas que enfrentarán las empresas que producen y comercian dentro de una de las cadenas industriales más integradas del mundo.
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