En un reflejo de la escalada de tensiones en el Caribe, el organismo de defensa civil de Cuba ha difundido una guía práctica titulada "Proteger, resistir, sobrevivir y vencer", diseñada para preparar a la población ante una eventual agresión militar. El instructivo, emitido por el Estado Mayor Nacional de la Defensa Civil y distribuido de manera discreta a través de portales gubernamentales y emisoras provinciales, insta a las familias a alistar mochilas de emergencia con agua, alimentos no perecederos, medicamentos y radios de energía alternativa. Además, el documento capacita a los ciudadanos sobre primeros auxilios y cómo reaccionar ante posibles señales de alarma aérea.
Esta medida de contingencia ocurre en medio de una crisis sin precedentes para la isla de 9.6 millones de habitantes, asfixiada por el bloqueo de facto energético impuesto por la administración estadounidense de Donald Trump. Desde finales de enero, Washington ha cerrado los grifos de combustible hacia Cuba, argumentando que sus estrechas alianzas con Rusia, China e Irán representan una "威胁 excepcional" para la seguridad de Estados Unidos. La parálisis energética ha obligado al ministro de Transporte, Rodríguez Dávila, a anunciar severos reajustes y recortes en los servicios públicos debido a la falta de carburantes, lubricantes y piezas de repuesto.
La Organización de Naciones Unidas (ONU) y la Organización Mundial de la Salud (OMS) han lanzado una alerta roja sobre el impacto humanitario de los constantes apagones. Tras una visita de inspección, los organismos advirtieron que el colapso del sistema eléctrico ha paralizado miles de cirugías, dejando a más de 100 mil personas —incluidos 11 mil menores— en listas de espera. Asimismo, se reportan afectaciones críticas en los bancos de sangre, laboratorios, programas de vacunación infantil y tratamientos esenciales para casi cinco millones de pacientes con enfermedades crónicas.
Respaldo internacional y diplomacia de resistencia
Frente a la estrategia de presión de la Casa Blanca, el grupo de economías emergentes BRICS (Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica) alzó la voz en apoyo a La Habana. Durante una reunión de cancilleres, el bloque exigió el levantamiento inmediato y sin condiciones del embargo económico, comercial y financiero de Washington. Los BRICS manifestaron su profunda alarma por el deterioro del bienestar del pueblo cubano y ratificaron su visión de América Latina y el Caribe como una región de paz basada en la no intervención y el respeto mutuo a la soberanía.
Por su parte, el canciller cubano, Bruno Rodríguez, aprovechó el marco del Día Internacional de la Convivencia en Paz para denunciar lo que calificó como una "amenazante doctrina imperialista" que busca imponer la paz a través de la fuerza y la dominación. Rodríguez urgió a la construcción de un nuevo orden internacional donde la diplomacia y el diálogo prevalezcan sobre los chantajes y las medidas coercitivas unilaterales, reafirmando el compromiso de su país con los principios rectores de la Carta de las Naciones Unidas.
Con hospitales operando al límite y un instructivo de supervivencia en manos de los ciudadanos, Cuba se atrinchera tanto en el plano interno como en el diplomático. La difusión de esta guía de defensa civil no solo busca preparar a la población para el peor de los escenarios, sino enviar un mensaje político al exterior: la isla está dispuesta a resistir el desgaste económico antes que ceder en su postura geopolítica. El panorama de este fin de semana en La Habana muestra a una nación que navega entre la urgencia de resolver sus necesidades básicas del día a día y la preparación para un conflicto de mayores proporciones.









