El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, eliminó de su cuenta en Truth Social una imagen en la que aparecía representado como Jesucristo, luego de que la publicación generara fuertes críticas y fuera considerada ofensiva por sectores religiosos.
La imagen, creada con inteligencia artificial, mostraba al mandatario realizando un acto de sanación mientras una bandera estadounidense ondeaba de fondo, lo que provocó reacciones inmediatas entre creyentes y figuras públicas.
Críticas desde sectores conservadores y religiosos
La controversia escaló rápidamente, incluso entre aliados ideológicos del propio Trump. Voces conservadoras calificaron la publicación como inapropiada y ofensiva.
Entre ellas, Isabel Brown señaló que la imagen era “francamente repugnante e inaceptable”, mientras que Michael Knowles recomendó eliminarla por sus implicaciones tanto espirituales como políticas.
Estas reacciones reflejan un malestar inusual dentro de sectores que suelen respaldar al mandatario.
Tras permanecer más de 12 horas en la plataforma Truth Social, la imagen fue retirada sin que el presidente o la Casa Blanca ofrecieran una explicación oficial.
No es la primera vez que Trump comparte contenido de este tipo. En el pasado, difundió una imagen suya caracterizado como papa, también generada con inteligencia artificial.

Ataques al papa y contexto internacional
La publicación ocurrió poco después de que el mandatario lanzara críticas contra el Papa, a quien acusó de ser “débil” por su postura frente a conflictos internacionales como los de Irán y Líbano.
Este contexto incrementó la tensión y amplificó la polémica en torno a la imagen.
La estrategia de compartir imágenes con tintes simbólicos o religiosos parece haber tenido un efecto contrario al esperado.
En redes sociales, usuarios reaccionaron con críticas y burlas, generando versiones modificadas de la imagen original que se volvieron virales, incluyendo referencias a figuras polémicas como Jeffrey Epstein.
Debate sobre límites entre política, religión y redes sociales
El caso ha reavivado el debate sobre el uso de símbolos religiosos en la política y el papel de las redes sociales en la difusión de contenido polémico.
En un país donde la libertad religiosa está garantizada, este tipo de publicaciones genera cuestionamientos sobre los límites del discurso público y el impacto en la percepción social.
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