El Parlamento de Israel aprobó este miércoles, en primera lectura, un proyecto de ley para la anexión de Cisjordania, lo que ha provocado una ola de condenas internacionales, incluso de su principal aliado, Estados Unidos.
La votación en la Knéset terminó con un estrecho margen: 25 votos a favor y 24 en contra, abriendo la puerta a tres votaciones más antes de convertirse en ley. La propuesta establece que Israel aplicará su soberanía a las zonas de asentamiento en Judea y Samaria, nombres bíblicos de los territorios palestinos ocupados desde 1967.
Gobiernos como España, Turquía y varias naciones árabes condenaron la iniciativa, calificándola de violación al derecho internacional y de obstáculo para la paz.

Trump advierte: “Israel perderá el apoyo de Estados Unidos”
La reacción más fuerte provino del expresidente Donald Trump, quien advirtió a Israel que “perderá el apoyo de Estados Unidos” si el proyecto avanza.
En entrevista con la revista Time, el exmandatario republicano insistió tres veces que “esto no sucederá”, recordando que dio su palabra a los países árabes de que Washington no respaldaría la anexión.
Su vicepresidente, JD Vance, reforzó el mensaje durante una visita oficial a Israel:
“Cisjordania no va a ser anexionada por Israel. Es una maniobra política estúpida, y personalmente me siento insultado”, declaró antes de abandonar Tel Aviv rumbo a Washington.
Vance, quien supervisaba el plan de alto el fuego en Gaza, afirmó que la Administración Trump no cambiará su política sobre los territorios ocupados y calificó el voto de la Knéset como un gesto simbólico “que solo crea tensión innecesaria”.

Netanyahu responsabiliza a la oposición
El primer ministro Benjamín Netanyahu intentó distanciarse del resultado al señalar que la votación fue “una provocación deliberada” de la oposición.
Según un comunicado de su oficina, el Likud —partido gobernante— y sus aliados religiosos no apoyaron el proyecto, aunque reconoció que uno de sus diputados, Yudi Edelstein, votó a favor, lo que le costó su posición en el Comité de Defensa y Asuntos Exteriores.
Sin embargo, medios israelíes como The Times of Israel reportaron que miembros clave de la coalición de gobierno, como los partidos Sionismo Religioso y Poder Judío, respaldaron la moción.
Netanyahu admitió que sin el apoyo formal del Likud, “es poco probable que estos proyectos lleguen a algún sitio”, aunque la división dentro de su propio bloque refleja el creciente peso del ala ultranacionalista dentro del gobierno.

Smotrich impulsa una “realidad judía” sobre el territorio palestino
La polémica no es nueva. En septiembre, el ministro de Finanzas, Bezalel Smotrich, presentó un plan para anexionar el 82 % de Cisjordania, en respuesta a la creciente ola de reconocimientos internacionales al Estado de Palestina.
Poco después, el gabinete de Netanyahu aprobó la expansión del asentamiento de Maale Adumim, considerado ilegal por la comunidad internacional, con miles de nuevas viviendas sobre territorio palestino.
“Hablarán de un sueño palestino; nosotros seguiremos construyendo una realidad judía”, declaró Smotrich durante la firma del acuerdo con el alcalde de Maale Adumim.
En ese mismo evento, Netanyahu reforzó el mensaje nacionalista:
“Esta tierra es nuestra”, sentenció.
Contexto y reacciones
La ONU ha advertido reiteradamente que cualquier intento de anexión permanente de Cisjordania violaría el derecho internacional humanitario.
La Unión Europea pidió a Israel “detener de inmediato” cualquier medida que cambie el estatus de los territorios ocupados.
Organismos como Amnistía Internacional y Human Rights Watch calificaron la votación como un paso más hacia un régimen de apartheid institucionalizado.
Para la Autoridad Palestina, encabezada por Mahmud Abbas, el movimiento “entierra cualquier posibilidad de una solución de dos Estados”.
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