Miles de personas salieron este sábado a las calles en más de 2,500 ciudades de Estados Unidos bajo el lema “No Kings”, una consigna que resume el rechazo al presunto autoritarismo del presidente Donald Trump.
Las marchas se desarrollaron en lugares emblemáticos como Times Square (Nueva York), el Capitolio (Washington D.C.), y el centro de Chicago, con el objetivo de convertirse en la mayor protesta nacional desde el regreso de Trump al poder, en enero pasado.
Según los organizadores, la movilización busca frenar lo que consideran una erosión de los principios democráticos. La plataforma “No Kings”, integrada por más de 200 organizaciones civiles, también convocó manifestaciones en ciudades como Atlanta, Boston, Houston, San Diego, San Francisco y Nueva Orleans.
Incluso, hubo actos de solidaridad en Europa, con concentraciones en Berlín, París y Roma.

Protestas en un clima de tensión política
El ambiente social se ve marcado por la reciente decisión de Trump de desplegar tropas en ciudades gobernadas por demócratas, argumentando la necesidad de combatir el crimen y apoyar las labores migratorias.
Sin embargo, sectores opositores consideran que esta medida representa una militarización encubierta y un intento de intimidar la disidencia.
Entre las demandas expresadas durante las marchas destacan:
Rechazo a las redadas migratorias.
Protesta contra los recortes en sanidad pública.
Oposición a la militarización de las ciudades.
Críticas a las modificaciones de distritos electorales que, según los organizadores, favorecen a los republicanos.
Mientras tanto, el presidente Trump pasó el día en su residencia privada de Mar-a-Lago, en Florida, sin actividades públicas programadas.

Una jornada pacífica y simbólica
Los organizadores insistieron en el carácter pacífico de la movilización. Muchos asistentes portaron banderas estadounidenses y prendas amarillas, color adoptado por otros movimientos no violentos como las protestas de Hong Kong en 2019.
Asimismo, algunos manifestantes se disfrazaron de animales para mantener un ambiente festivo.
Pese al tono pacífico, algunos líderes republicanos alertaron sobre posibles disturbios. En Texas, el gobernador Gregg Abbott desplegó a la Guardia Nacional en Austin como medida preventiva.
El presidente de la Cámara de Representantes, Mike Johnson, calificó la protesta como un acto de “odio contra Estados Unidos” y acusó a los manifestantes de pertenecer a movimientos como Antifa y simpatizar con Hamás.

“No Kings”: una consigna con raíces históricas
El nombre del movimiento “No Kings” alude al principio fundacional de Estados Unidos, que en 1776 se levantó contra el dominio absoluto de un monarca.
Los manifestantes acusan a Trump de comportarse como un rey, concentrando poder y reprimiendo la libertad de expresión.
El propio mandatario respondió a las críticas en una entrevista con Fox Business, donde aseguró:
“Dicen que me comporto como un rey. No soy un rey”.
Trump también sugirió que los demócratas han retrasado las negociaciones presupuestarias para “fomentar la protesta”, en medio del cierre parcial de la administración federal iniciado el 1 de octubre.

Reacciones desde los medios y la oposición
La oposición demócrata acusó a Trump de atentar contra la Primera Enmienda, que protege la libertad de expresión, al intentar silenciar manifestaciones y voces críticas.
Un caso emblemático fue la presión ejercida sobre el programa de Jimmy Kimmel, suspendido una semana tras las burlas del comediante a la reacción republicana ante el asesinato del activista Charlie Kirk, aliado del presidente.
Kimmel regresó al aire y, en su monólogo más reciente, comparó la movilización con la Revolución de Independencia estadounidense:
“No hay nada más estadounidense que una protesta política. La Revolución estadounidense fue una protesta. ¡No Kings!”.

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