Agentes federales de inmigración realizaron redadas en Boston y comunidades cercanas durante el fin de semana, arrestando a decenas de personas, informó un portavoz del Departamento de Seguridad Nacional (DHS).
La acción se enmarca en el operativo denominado “Patriot 2.0”, impulsado por el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE), que ya había ejecutado una redada similar en mayo. Entre los detenidos se encuentran individuos acusados de agresión sexual, tráfico de drogas y actividades pandilleras, quienes fueron liberados de cárceles locales pese a las solicitudes federales de retención.
Según ICE, las políticas de santuario en Boston han permitido que personas catalogadas como peligrosas permanezcan en la comunidad en lugar de ser deportadas.

Demanda federal contra Boston
Dos días antes de las redadas, el Departamento de Justicia (DOJ) presentó una demanda contra la ciudad, la alcaldesa Michelle Wu y el Departamento de Policía de Boston, argumentando que las ordenanzas de santuario obstruyen la aplicación de la ley federal.
La fiscal general Pam Bondi calificó a Boston como “uno de los peores infractores de santuario en Estados Unidos”. En respuesta, Wu acusó a la administración de extralimitación política:
“Durante meses, el Departamento de Justicia de Trump, el DHS y el ICE han difundido mentiras descaradas y amenazado con desatar el caos en ciudades como Boston que se niegan a ceder ante su agenda autoritaria”, señaló la alcaldesa.

Trump endurece su discurso
El presidente Donald Trump respaldó las operaciones con mensajes incendiarios en su red social Truth Social. El sábado publicó un meme inspirado en Apocalypse Now con la frase: “Me encanta el olor de las deportaciones en la mañana”.
Al día siguiente, declaró a la prensa que su objetivo es “limpiar las ciudades de migrantes” para reducir la violencia:
“No vamos a la guerra. Vamos a limpiar nuestras ciudades. Las vamos a limpiar para que no maten a cinco personas cada fin de semana”.
En entrevista con CNN, el zar fronterizo Tom Homan aseguró que se esperan nuevas medidas de seguridad en Chicago y en “la mayoría de las ciudades santuario del país”.

Tensión y medidas en Chicago
Las amenazas federales generaron reacciones inmediatas en Illinois. El gobernador J.B. Pritzker escribió en X: “Illinois no se dejará intimidar por un aspirante a dictador”.
Ante la incertidumbre, los organizadores decidieron posponer el festival del Día de la Independencia de México en Chicago, previsto para el próximo fin de semana, aunque una versión reducida se celebró el sábado.
Además, se instalaron vallas de seguridad en el tribunal federal Everett McKinley Dirksen y se reforzó un edificio de ICE en Broadview. La senadora demócrata Tammy Duckworth indicó que la misión de ICE durará hasta el 5 de octubre, según información entregada a legisladores en la Estación Naval de los Grandes Lagos.
Escalada en el debate migratorio
La combinación de redadas en Massachusetts, demandas judiciales y amenazas de despliegues en otras ciudades refleja la escalada del conflicto entre el gobierno federal y las ciudades santuario. El pulso político se agudiza en un contexto marcado por el debate sobre inmigración, seguridad y derechos humanos.
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