En una extensa planicie del norte de Guanajuato, a unos 35 kilómetros de la ciudad de San Felipe, permanece el casco de la Hacienda Jaral de Berrio, un conjunto monumental detrás del cual hay más de cuatro siglos de historia. Sus edificios son el vestigio de una propiedad que acumuló tierras, ganado y riqueza hasta quedar vinculada con una de las familias más poderosas de la Nueva España.
Su historia no comenzó con la construcción que actualmente domina el paisaje. Las primeras crónicas de Jaral datan de 1592 y para 1613 Martín Ruiz de Zavala, segundo propietario, comenzó a edificar la hacienda. Después pasó por distintas manos hasta que Andrés de Berrio llegó a ella en 1694 mediante su matrimonio con Josefa Teresa de Saldívar.
Con el paso de los años, Jaral se convirtió en mucho más que la residencia de sus propietarios. Fue un centro productivo dedicado a actividades como la ganadería, agricultura y producción de mezcal, en una época en la que las grandes haciendas funcionaban como verdaderas unidades económicas.
De una hacienda a la riqueza de los marqueses
Uno de los personajes centrales de esta historia fue Miguel de Berrio y Zaldívar. La prosperidad alcanzada por la familia terminó ligada al título de marqués de Jaral de Berrio, concedido durante el siglo XVIII.
Una publicación de la Secretaría de Turismo de Guanajuato señala que Miguel de Berrio llegó a ser propietario de 99 haciendas en 1749, entre las cuales Jaral era la más importante. Décadas después, Juan Nepomuceno de Moncada y Berrio, tercer marqués, fue descrito por el diplomático británico Henry George Ward como el hombre más rico de México de su época.
El conjunto que permanece actualmente refleja distintas etapas de aquel crecimiento. Entre sus elementos más destacados está la Casa Grande, construida en el siglo XIX y de estilo ecléctico, con dos niveles, torres en sus extremos y un cuerpo central donde aparece un reloj acompañado por dos águilas y la figura de Miguel de Berrio y Zaldívar.
También se encuentran la iglesia de San Diego de Alcalá, de origen dieciochesco y estilo barroco; el templo de La Merced; la cripta de la familia Moncada y Berrio; así como antiguos silos, espacios de trabajo y otras estructuras vinculadas con la actividad de la hacienda.
Jaral de Berrio también quedó ligado a la Independencia
La hacienda atravesó los años de la Guerra de Independencia y su participación no puede reducirse a una adhesión sencilla a uno de los bandos.
Documentación histórica de Guanajuato registra contactos relacionados con Miguel Hidalgo, mientras que los Dragones de Moncada, un cuerpo sostenido por el marqués de Jaral, terminaron vinculados con las fuerzas de Félix María Calleja que combatieron a los insurgentes.
Juan Nepomuceno de Moncada y Berrio participó en el conflicto y recibió el grado de coronel del gobierno virreinal. La historia de la hacienda quedó así atravesada por uno de los periodos decisivos del país, mientras sus propietarios intentaban preservar un patrimonio construido durante generaciones.
El mezcal, una historia que sobrevivió a los marqueses
Hay otra parte de Jaral de Berrio que continúa presente más de dos siglos después: el mezcal.
La relación de esta zona con la bebida se remonta al periodo virreinal. Fuentes del Gobierno de Guanajuato identifican a Jaral de Berrio como la primera hacienda que recibió autorización de la Corona española para fabricar mezcal.
La producción adquirió tal importancia que la ex hacienda todavía figuraba entre las productoras relevantes de mezcal del país durante la primera mitad del siglo XX.
La actividad sobrevivió a la antigua estructura hacendaria. Actualmente, San Felipe está incluido en el territorio protegido por la Denominación de Origen Mezcal, cuya declaración fue publicada el 28 de noviembre de 1994.
Ese vínculo explica también que Jaral de Berrio se haya convertido en escenario del Festival del Mezcal, una celebración que reúne productores, gastronomía y actividades culturales en una comunidad cuya historia permanece ligada al agave.
De la riqueza al declive
El poder de las grandes haciendas mexicanas no sobrevivió intacto a las transformaciones del país. El siglo XX, la Revolución Mexicana y posteriormente los cambios en la propiedad agraria modificaron el modelo económico que había permitido el crecimiento de lugares como Jaral de Berrio.
La actividad productiva que alguna vez sostuvo el complejo desapareció y quedaron sus construcciones como testimonio de aquella época.
Eso explica el contraste que actualmente distingue al lugar: una arquitectura de dimensiones monumentales en medio de una comunidad rural, con edificios que permiten reconocer todavía la escala que llegó a alcanzar la hacienda.
No todo el conjunto pertenece, además, al mismo periodo. La hacienda fue creciendo durante siglos, por lo que resulta impreciso atribuirle una única fecha de construcción. Hay antecedentes desde finales del XVI, edificios del XVIII y construcciones y modificaciones posteriores durante el XIX.
¿Cómo llegar a la Hacienda Jaral de Berrio?
La Hacienda Jaral de Berrio se encuentra en el municipio de San Felipe, al norte del estado de Guanajuato y cerca del límite con San Luis Potosí.
Desde la cabecera municipal de San Felipe, el conjunto se localiza aproximadamente a 35 kilómetros hacia el noreste, siguiendo la carretera que comunica San Felipe con San Luis Potosí/Villa de Reyes. Documentos de planeación municipal sitúan a Jaral de Berrio alrededor del kilómetro 34-35 de esta carretera.
Quienes viajan desde León pueden dirigirse primero hacia San Felipe y continuar posteriormente hacia Jaral de Berrio. El recorrido completo por carretera ronda los 130 kilómetros, dependiendo del punto de partida y la ruta utilizada.
Desde Guanajuato capital, una alternativa es dirigirse hacia Dolores Hidalgo y posteriormente tomar rumbo a San Felipe antes de continuar hacia Jaral de Berrio.
Si el punto de partida es San Luis Potosí, la referencia es Villa de Reyes y desde ahí continuar en dirección a San Felipe. Debido a que las condiciones de las carreteras y accesos pueden cambiar, es recomendable revisar la navegación y el estado de la ruta el mismo día del viaje.
Además, conviene distinguir Jaral de Berrio, en San Felipe, de Jaral del Progreso, otro municipio guanajuatense ubicado en una zona diferente del estado.
Más de cuatro siglos frente al visitante
Jaral de Berrio dejó de tener el poder económico que alguna vez concentró, pero una parte importante de su historia permanece a la vista.
La Casa Grande, los templos, silos y antiguas instalaciones productivas ayudan a reconstruir un periodo en el que las haciendas no eran únicamente residencias, sino centros económicos capaces de controlar extensiones de tierra y actividades productivas completas.
En Jaral, además, existe un elemento que une directamente aquella época con el presente. Los marqueses desaparecieron y el sistema de haciendas terminó, pero San Felipe continúa produciendo mezcal más de dos siglos después de que esa bebida se elaboraba en la propiedad.
*ARD









