En el corazón de Jalpa de Cánovas, Guanajuato, una antigua casa señorial conserva habitaciones, muebles, retratos y espacios de trabajo que permiten conocer cómo se vivía en una de las grandes haciendas del Bajío. La Hacienda de Jalpa, cuyos orígenes se remontan a 1542, es hoy uno de los principales atractivos de este Pueblo Mágico, donde el pasado agrícola convive con la arquitectura neogótica, las presas y los sabores de nuez y membrillo.
El casco de la finca alberga el Museo Casa Cánovas, un recinto que abrió en 2013 y que conserva parte del patrimonio de la familia que dio nombre al poblado. Su historia abarca desde las mercedes de tierra de la época virreinal hasta el auge porfiriano, la modernización agrícola y los cambios que siguieron a la Revolución Mexicana.
El origen de la Hacienda de Jalpa se remonta a 1542
La historia de Jalpa comenzó en el siglo XVI, cuando Juan Villaseñor y Orozco recibió tierras de la Corona española destinadas a la cría de ganado. Aquella propiedad formó parte de la expansión de las haciendas agrícolas y ganaderas en la región del Bajío, favorecida por sus tierras fértiles y la disponibilidad de agua.
Durante los siglos siguientes, la finca cambió de propietarios y consolidó su actividad productiva. A mediados del siglo XIX fue adquirida por Manuel Cánovas, quien impulsó su crecimiento agrícola y ganadero. Con el tiempo, el apellido de esta familia quedó unido al nombre de Jalpa.
La hacienda alcanzó una extensión aproximada de 32 mil hectáreas hacia finales del siglo XIX, de acuerdo con la información turística del estado de Guanajuato. Sus tierras y sistemas de producción le permitieron destacar en el cultivo de cereales y otros productos, dentro de una región que llegó a ser conocida como el “Granero de México”.
Guadalupe Cánovas y Óscar Braniff: el auge de la finca
Una de las etapas más importantes de la hacienda ocurrió durante el Porfiriato, cuando Guadalupe Cánovas y su esposo, Óscar Braniff, impulsaron la modernización de la propiedad. La pareja promovió la producción de trigo y otros cereales, además del cultivo de huertas de membrillo y nogales.
El desarrollo agrícola requirió obras de infraestructura para aprovechar el agua. Presas, canales y sistemas de riego permitieron ampliar la producción y transformar el paisaje. Braniff también impulsó la construcción de una gran presa y participó en proyectos destinados a mejorar la comunicación de la zona.
La propiedad representaba mucho más que una residencia familiar. Contaba con espacios para almacenar cosechas, instalaciones de trabajo, bodegas, trojes y una tienda de raya. Estos elementos muestran la organización económica y social de las grandes haciendas, donde la vida de los propietarios coexistía con el trabajo de numerosas familias.
Después de la Revolución Mexicana, la hacienda fue fraccionada y vendida. El casco principal permaneció en manos de descendientes de la familia Braniff-Cánovas, lo que permitió conservar parte de sus edificios y objetos históricos.
El regalo de Porfirio Díaz que hizo famosa a la hacienda
Uno de los episodios más conocidos de Jalpa ocurrió en 1900, durante la boda de Guadalupe Cánovas y Óscar Braniff. Las fuentes históricas de la Secretaría de Turismo señalan que el presidente Porfirio Díaz asistió como padrino de la pareja y les otorgó 30 años de servicio eléctrico gratuito como regalo de bodas.
El acontecimiento quedó ligado a la modernización de la finca, recordada como una de las haciendas pioneras en el uso de electricidad fuera de los grandes centros urbanos. La llegada de la luz formó parte de los cambios tecnológicos que transformaron la producción y la vida cotidiana durante el Porfiriato.
El Museo Casa Cánovas también conserva un tocador de bodas atribuido a un obsequio personal de Porfirio Díaz a Guadalupe Cánovas, una de las piezas que permiten conectar la historia familiar con los personajes políticos de aquella época.
Qué se puede conocer dentro del Museo Casa Cánovas
El museo ocupa una parte de la antigua casa grande y exhibe mobiliario, obras de arte y objetos de distintas épocas. El recorrido permite apreciar tanto los espacios privados de la familia como las áreas donde se organizaba la vida doméstica.
Entre sus habitaciones destacan los techos altos, las camas de latón, roperos de madera fina y aguamaniles antiguos. Estos objetos muestran cómo estaban equipadas las recámaras y permiten reconocer los gustos y las comodidades de los propietarios.
El comedor conserva parte de su mobiliario y vajilla, así como la disposición utilizada para las reuniones de la familia. La cocina, equipada con hornillas de leña, recuerda la preparación de alimentos y banquetes que formaban parte de la vida de la hacienda.
Los retratos familiares y otros objetos históricos completan la visita. Entre las piezas destacadas se encuentra un mapa de 1875, trazado por el ingeniero austriaco Ferdinand von Rosenzweig, que permite apreciar la extensión que llegó a tener la propiedad.
El museo también conserva herramientas agrícolas y objetos relacionados con el trabajo de la finca. En los alrededores del casco pueden observarse vestigios de las trojes, la antigua tienda de raya, el molino y el acueducto. Las bodegas del siglo XIX y los silos de piedra del siglo XVIII forman parte de este conjunto patrimonial.
Una parte del inmueble fue adaptada como hotel boutique, mientras que el museo mantiene la función cultural de preservar y mostrar la historia de la antigua hacienda.
El Templo del Señor de la Misericordia y su arquitectura neogótica
La historia de Jalpa también se refleja en la Parroquia del Señor de la Misericordia, uno de los edificios más representativos del Pueblo Mágico. Su construcción comenzó en 1885 y el templo celebró su primera misa en 1908, cuando todavía tenía detalles pendientes de conclusión.
El arquitecto británico Luis Long participó en el proyecto, que destaca por su estilo neogótico, sus muros de ladrillo rojo y su elevada torre. En el interior sobresalen los vitrales, murales, figuras de los evangelistas y el altar, elementos que convierten al recinto en uno de los principales atractivos arquitectónicos de la región.
La construcción estuvo vinculada con la familia Cánovas y con la historia de la hacienda. La imagen del Señor de la Misericordia fue colocada en el templo en 1925, y la parroquia continúa siendo un centro importante para las celebraciones religiosas y la vida comunitaria.
Presas, jardines y el antiguo sistema de riego
El paisaje de Jalpa conserva la huella de su pasado agrícola. Las presas y los canales fueron fundamentales para el desarrollo de los cultivos y actualmente forman parte de los atractivos naturales del destino.
La Presa Nueva y la Presa Santa Efigenia son espacios asociados con el antiguo sistema hidráulico de la hacienda. Sus alrededores permiten apreciar el contraste entre el agua, las zonas arboladas y las tierras de cultivo que caracterizan a esta parte de Guanajuato.
El casco de la hacienda también conserva el acueducto, el molino y áreas ajardinadas. Estos espacios ayudan a comprender cómo se articulaban la residencia, la producción agrícola y el abastecimiento de agua dentro de una propiedad de grandes dimensiones.
Jalpa de Cánovas, Pueblo Mágico reconocido internacionalmente
Jalpa de Cánovas pertenece al municipio de Purísima del Rincón y recibió el nombramiento de Pueblo Mágico en 2012. Su patrimonio histórico, su arquitectura y sus tradiciones lo han convertido en un destino para quienes buscan conocer el Guanajuato rural.
En octubre de 2023, la Organización Mundial del Turismo, hoy ONU Turismo, lo incorporó a la lista Best Tourism Villages 2023, un reconocimiento que distingue a comunidades que preservan sus recursos culturales y naturales y promueven el desarrollo turístico sostenible.
La iniciativa internacional destacó la participación de los habitantes en actividades turísticas, así como la conservación de la gastronomía y las tradiciones. Entre los proyectos comunitarios se encuentra Vive Jalpa, que reúne a prestadores de servicios para ofrecer experiencias de gastronomía, recorridos, talleres y visitas a espacios históricos.
Los sabores de nuez y membrillo que distinguen a Jalpa
La tradición agrícola continúa presente en la gastronomía local. Los nogales y las huertas de membrillo han dado origen a productos que forman parte de la identidad del poblado, desde conservas y dulces hasta platillos tradicionales.
Entre las especialidades se encuentran el mole de nuez, el caldo de zorra y las enchiladas de cecina. También destacan las mermeladas, conservas y preparaciones elaboradas con nuez y membrillo, productos que pueden encontrarse en establecimientos y negocios de la comunidad.
La visita al centro permite conocer la plaza principal, el templo y otros espacios vinculados con la historia local. El Museo Luis Cabrera conserva fotografías, documentos, planos, herramientas y objetos relacionados con la memoria de Jalpa, por lo que ofrece un complemento para quienes desean profundizar en el pasado del pueblo.
Dónde está la Hacienda de Jalpa y cómo visitarla
El Museo Casa Cánovas se encuentra en la calle Los Nogales, sin número, en el centro de Jalpa de Cánovas, municipio de Purísima del Rincón, Guanajuato. Desde León, el trayecto por carretera es de aproximadamente una hora, dependiendo de la ruta y las condiciones de tránsito.
El registro del Sistema de Información Cultural de la Secretaría de Cultura, actualizado el 27 de julio de 2026, señala visitas guiadas los sábados y domingos de 10:00 a 12:00 horas. También registra recorridos nocturnos los sábados a las 19:00 horas, mediante reservación previa.
La tarifa de referencia publicada para el recorrido guiado es de 120 pesos para adultos y 60 pesos para niños. El registro contempla descuentos para adultos mayores, estudiantes y maestros con credencial, además de una tarifa distinta para los recorridos nocturnos.
Para organizar una visita, el museo proporciona el teléfono 477 724 0220. La Dirección de Turismo de Purísima del Rincón atiende en el 476 706 9663, donde puede obtenerse información sobre el destino y sus actividades.
La Hacienda de Jalpa ofrece una experiencia que reúne arquitectura, historia familiar y patrimonio agrícola. Sus habitaciones, objetos y edificios conservados permiten conocer la transformación de una finca del siglo XVI en un espacio cultural, mientras que el Pueblo Mágico mantiene vivas las tradiciones que surgieron alrededor de ella.
*ARD









