Doblar los dedos hacia atrás, extender demasiado los codos o mover las rodillas más allá de su rango habitual son características de la hipermovilidad articular. Para algunas personas, esta flexibilidad no representa ningún problema; otras, en cambio, presentan dolor crónico, cansancio, lesiones frecuentes e inestabilidad en las articulaciones.
Cuando esos síntomas afectan la vida cotidiana, los médicos pueden identificar un trastorno del espectro de hipermovilidad (TEH) o, si se cumplen criterios específicos, un síndrome de Ehlers-Danlos hipermóvil (hEDS). Ambas condiciones pueden compartir manifestaciones, pero no son el mismo diagnóstico.
Una investigación de la Universidad de Edimburgo, publicada en abril de 2026, documentó las dificultades que enfrentan personas con estos trastornos en Reino Unido. Los participantes reportaron demoras promedio de entre 19 y 21.7 años desde el comienzo de sus síntomas hasta recibir un diagnóstico, con variaciones según la región.
Qué síntomas puede causar la hipermovilidad articular
Las personas con hipermovilidad sintomática pueden experimentar molestias que van más allá de una articulación flexible. Entre las manifestaciones descritas por el Servicio Nacional de Salud británico (NHS) se encuentran el dolor y la rigidez muscular, esguinces repetidos, luxaciones, problemas de equilibrio y fatiga incluso después de descansar.
Algunos pacientes también presentan molestias gastrointestinales o problemas de vejiga e intestino. Estos síntomas pueden coexistir con la hipermovilidad, aunque también tienen otras posibles causas y requieren valoración médica.
En el estudio británico de 2026, que reunió 2,002 respuestas, el 83.9% de los participantes reportó dolor crónico, el 73.8% subluxaciones articulares —desplazamientos parciales de una articulación— y el 66.3% manifestó problemas gastrointestinales.
Los porcentajes corresponden a personas con trastornos de hipermovilidad que participaron voluntariamente en la investigación. No significan que esas complicaciones aparezcan con la misma frecuencia entre todas las personas que son muy flexibles.
Por qué puede ser difícil diagnosticar un trastorno de hipermovilidad
La dificultad comienza con la variedad de manifestaciones. Una persona puede acudir a consulta por dolor de espalda o rodillas, mientras otra busca atención por cansancio persistente, lesiones repetidas o molestias digestivas. El vínculo con la hipermovilidad puede pasar inadvertido cuando los síntomas se atienden por separado.
La investigación de Edimburgo encontró retrasos prolongados en el diagnóstico de los participantes y diferencias en el acceso a especialistas. Los investigadores también identificaron problemas de coordinación entre servicios médicos.
Para evaluar la hipermovilidad, el personal de salud puede utilizar la escala de Beighton, una exploración que valora la movilidad de determinadas articulaciones. Sin embargo, obtener una puntuación elevada no basta para diagnosticar un TEH o un síndrome de Ehlers-Danlos hipermóvil.
La evaluación clínica incluye los síntomas, los antecedentes, la exploración física y, cuando corresponde, pruebas para descartar otras enfermedades. El hEDS se diagnostica mediante criterios clínicos específicos, mientras que los trastornos del espectro de hipermovilidad se identifican cuando existe hipermovilidad sintomática que no cumple los criterios de otra enfermedad que explique el cuadro.
Actualmente no existe una prueba genética o de laboratorio que confirme por sí sola el síndrome de Ehlers-Danlos hipermóvil.
Qué tratamientos ayudan a controlar el dolor y proteger las articulaciones
El tratamiento se adapta a los síntomas y necesidades de cada paciente. De acuerdo con las recomendaciones del NHS sobre hipermovilidad articular, el fortalecimiento muscular y la mejora de la condición física ayudan a proteger las articulaciones y pueden reducir el dolor y el riesgo de lesiones.
La fisioterapia puede trabajar la estabilidad, la postura, el equilibrio y la coordinación. En algunos casos se recomiendan actividades de bajo impacto, como caminar, nadar o andar en bicicleta, ajustadas a la capacidad física de la persona.
Los especialistas también aconsejan evitar que las articulaciones se extiendan repetidamente hasta sus límites naturales solo porque la flexibilidad lo permite.
El estudio de Edimburgo, elaborado a partir de una encuesta realizada entre septiembre de 2023 y enero de 2024, fue publicado en la revista científica Disability and Rehabilitation el 3 de abril de 2026. Sus autores señalaron la necesidad de mejorar las rutas de atención y la coordinación entre profesionales para las personas con estos trastornos.
*ARD